Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El buenismo reduce la fe a normas sociales, ignorando el pecado, la verdad y la Cruz. El cristianismo, en cambio, llama a vivir plenamente la verdad para amar y servir mejor.

Homilía p023024a, predicada en 20260415, con 7 min. y 15 seg.

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Transcripción:

A veces, mis hermanos, las preguntas obvias que en ocasiones las llamo preguntas de niño, son las que traen mayores sorpresas y traen mayores enseñanzas. Por ejemplo, qué tal esta pregunta que suena obvia y a la vez, yo creo que suena bastante profunda, y lo es. La pregunta es: ¿para qué sirve la libertad, para qué sirve la libertad? Una pregunta extraña, yo creo que todos queremos ser libres. Es muy difícil que una persona diga: Yo quiero perder mi libertad, por ejemplo, yo quiero que me esclavicen, yo quiero que me encarcelen, yo quiero que me encierren. A menos que haya una cierta patología emocional o mental, normalmente una persona no desea ese tipo de cosas. Bueno, de acuerdo con eso, entonces nos hacemos una pregunta y es ¿para qué sirve la libertad? Es verdad que queremos ser libres y ¿qué queremos cuando queremos ser libres? ¿Qué es lo que buscamos con la libertad?

Una reflexión muy superficial llegará rápidamente a esta respuesta: Queremos ser libres para hacer lo que nos plazca. O dicho de una manera un poco más brusca: quiero ser libre para hacer lo que me dé la gana, para eso quiero ser libre. Punto, no hay otra razón. De tal manera que, si yo quiero moverme, quiero irme para otra parte, quiero otro trabajo, quiero tener otra pareja, si yo quiero disfrutar de mi cuerpo, si yo quiero pintar, si yo quiero tener un nuevo hobby, es decir, para desplegar mi deseo, para desplegar y realizar mi voluntad.

Es un poco la postura que tiene el filósofo Federico Nietzsche, para él lo más grande que tiene el ser humano es esa capacidad vital. Se ha calificado la filosofía de Nietzsche como una especie de vitalismo. Y esa fuerza de la vida es la que queda, de alguna manera limitada, queda constreñida cuando empiezan a entrar los legisladores y empiezan a entrar los moralismos y empiezan a entrar los profesores y los predicadores. Yo, por ejemplo, me imagino que sería absolutamente detestable para un hombre como Nietzsche, porque eso de estar hablando de qué es lo bueno, qué es lo malo, eso es absurdo, no hay que estar hablando de esas cosas, esas cosas no tienen ningún sentido. No hay que hablar de esas cosas porque lo que hay que dejar es que la vida se despliegue, la libertad es para hacer lo que a uno le parezca.

Bueno, quiero aclarar porque estoy hablando de esto, porque realmente este espacio no es básicamente para hacer filosofía, aunque la filosofía es tan interesante, es apasionante, pero ese no es nuestro propósito principal. Es que la primera lectura de hoy nos habla de que liberaron a unos apóstoles, los tenían encarcelados, milagrosamente con intervención de ángel y todo, fueron liberados estos apóstoles y después de que ellos fueron liberados, en vez de correr a esconderse, en vez de huir a otro sitio donde podrían estar seguros, pues lo que hicieron estos apóstoles fue irse al corazón mismo de Jerusalén, es decir, al templo, se fueron al templo de Jerusalén a seguir predicando.

Y eso es lo que precisamente motiva toda esta reflexión, se les ha concedido de un modo, además milagroso, se les ha concedido libertad porque los tenían en la cárcel y ya sabemos cómo eran las cárceles de aquel tiempo. Y estar en la cárcel significa que te maltratan y te humillan, que prácticamente no tienes derecho alguno. Los liberan de esa cárcel y lo que se le ocurre a esta gente es: Bueno, pues entonces vamos a predicar. O sea que para ellos ser libre significa tener la oportunidad de predicar, tener la oportunidad de difundir el Evangelio, eso era lo que ellos querían. O sea que, para ellos, si afinamos más, ser libre, en el fondo lo que significa es desarrollar, desplegar lo que le da la gloria a Dios, lo que va según la voluntad de Dios. Y eso nos parece completamente extraño, porque, repito, para muchos de nosotros la libertad es para hacer lo que yo quiera, para hacer mi voluntad.

Pero resulta que la propuesta bíblica, y eso lo muestran los discípulos, estos que estaban encarcelados, la propuesta bíblica no es que mi libertad es para hacer mi voluntad, sino la libertad es para hacer la voluntad de Dios. Y yo sé que para muchas personas ese lenguaje significa, oye, si la libertad es para hacer la voluntad de Dios, pues esa es una esclavitud. Y bueno, permíteme que te permite que te presente una mujer, llamada la Virgen María, que se presenta a sí misma como la esclava del Señor, «Idou he doule Kyriou», dice el texto original en San Lucas: «Aquí está la esclava del Señor». Y otro se presentaba como «doulos Christou», «el esclavo de Jesucristo», ese era San Pablo. San Pablo se presentaba como esclavo, esclavo de Cristo.

Entonces uno dice: Bueno, pero a ver, ¿qué libertad es ser esclavo, ser esclavo de la voluntad de Dios, ser esclavo de Jesucristo, qué clase de libertad es esa? Esa libertad no me interesa. Pues probablemente a ti no te interesa, probablemente. Pero, qué tal que yo te dijera que en ese Dios, en ese Señor, está la sabiduría, está la bondad, está el amor. Cuando una persona se ciñe a un programa, por ejemplo, un programa de entrenamiento, tengo un coach, tengo un entrenador en mi gimnasio y tú sigues lo que hace el entrenador, mejor dicho, lo que te dice el entrenador. Tú estás aprendiendo un idioma y tú te esfuerzas por pronunciar adecuadamente lo que te dice tu profesor, tu profesora. Resulta que tu profesora te enseña francés y te dice que no se debe decir maison, sino se dice «mezón», «la mezón» y tú hasta que aprendes a decir «la mezón».

¿Por qué tú te dejas cambiar? Porque tú sabes que hay sabiduría, que hay verdad, que hay bondad en esa profesora, en ese médico, en ese entrenador. Pues el que lo supera a todos ellos es Dios y por eso María Santísima y por eso San Pablo y por eso todos los santos, han encontrado en seguir el camino de Dios y en seguir la voluntad de Dios. Han encontrado su libertad, porque es estar con el mejor Maestro, es estar con el mejor entrenador, es estar con el mejor médico. ¿Qué opinas de eso? ¿Eres libre, has encontrado tu libertad y has encontrado que tu libertad está en buscar y hacer la voluntad de Dios? Suena retante, suena desafiante, pero es absolutamente hermoso. Que Dios te bendiga.

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