Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Para poder apreciar todo lo que Dios trae a mi vida se debe tener conciencia de que lo que estaba haciendo era un desastre y que de ese desastre me ha salvado el amor de Jesucristo.

Homilía p023021a, predicada en 20230419, con 5 min. y 59 seg.

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Transcripción:

«Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna». Dos puntos quiero meditar contigo en este día. Primer punto, amor. ¿Te sientes amado? Hace pocos días, en un retiro de Semana Santa, escuchaba el testimonio de un querido amigo. Y él decía que la frase que lo cambió todo en él, fue descubrir: Dios me ama. Descubrir, solamente eso, Dios me ama, con eso cambió toda su vida. Tu vida ha cambiado. ¿Ya descubriste el amor de Dios? El Papa Benedicto decía: «No demos por descontada la fe. No demos por descontado el amor». Son frases que hemos oído tantas veces: Dios es amor. Dios ama. Dios te ama. ¿Tú lo has descubierto?

Te invito a que hagas este pequeño ejercicio, quizás frente a una cruz, quizás frente a un espejo, donde puedas ver los ojos de Cristo o donde puedas mirarte a ti mismo a los ojos. Y repite despacio: Dios me ama. Dios me ama. Es verdad el amor de Él, no es una fábula, no es un eslogan, no es una historieta, Dios me ama. Muchas personas no han descubierto el amor de Dios por las más diversas razones. Y es nuestro deber, nuestro hermoso deber, dar testimonio de ese amor. Ayudar a que mucha, mucha gente lo descubra. Que nuestra vida, que nuestra palabra dé testimonio de eso. Ese es el principal mensaje que quería compartirte hoy en forma de pregunta, ¿ya descubriste el amor de Dios?

En segundo lugar, quiero proponerte que nos detengamos en esta otra palabra: «Para que todo el que cree en Él no perezca». Es evidente que el sentido de la frase es que, el mundo va rumbo a perecer, que la vida humana va rumbo a perecer y que, por consiguiente, es una buena noticia que una vida que podría acabar en el absurdo y en la nada, es una vida que, sin embargo, se abre a la esperanza, gracias al amor de Dios, manifiesto en Cristo. Es decir, que solo llega a apreciar de verdad el amor de Dios, solo llega a apreciarlo aquel que tiene conciencia de que su vida iba rumbo al abismo. El que descubre que su vida va rumbo al abismo, el que descubre que su vida va rumbo a perecer, ese es el que más aprecia lo que Cristo trae para la vida. Y por eso, las grandes conversiones suelen estar unidas a profundas claridades en la conciencia. Tener una profunda claridad y darme cuenta para dónde va mi vida.

Yo me acuerdo de aquellos primeros grupos de oración carismáticos a los que yo asistía, siempre de la Renovación Carismática Católica, y me acuerdo una canción que me impactaba y que todavía hoy me conmueve: «Si no hubiera sido por el Señor, si no hubiera sido por el Señor, mi alma se hubiera perdido. Si no hubiera sido por el Señor». Mi alma se hubiera perdido para apreciar todo lo que Dios va a traer a tu vida. Es necesario tener conciencia de para dónde iba mi vida, para dónde iba yo, qué era lo que yo estaba haciendo, cuál era mi ruta y darse cuenta que esa ruta era un desastre y que de ese desastre me ha salvado el amor, el amor de Cristo. Eso es encontrarse con el Resucitado, eso es encontrarse con la fe verdadera. Si no hubiera sido por el Señor, mi alma se hubiera perdido. El que no se siente en riesgo de perecer, no aprecia el salvavidas. El que no se siente en riesgo de ruina, no aprecia al que lo sostiene y lo levanta. Danos Dios, danos Dios la claridad del conocimiento de nuestra verdad para no caer en semejante error. Amén.

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