|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En la Biblia, juzgar equivale a arrancar los malos para quitar el mal; salvar, en cambio, es quitar el mal de los malos mismos.
Homilía p023007a, predicada en 20120418, con 4 min. y 12 seg. 
Transcripción:
El término juicio o juzgar tiene un sentido bastante neutro en nuestra sociedad, de hecho, se utiliza este principio que hay que presumir la inocencia. Cuando una persona es llevada a juicio, lo que se presume es que es inocente y lo que hay que demostrar, si ese es el caso, es que la persona es culpable. El verbo juzgar o el sustantivo juicio, tienen un acento distinto en la Biblia. Juzgar es hacer justicia, y en la Biblia el único justo verdaderamente es Dios. Y cuando Dios tiene que hacer justicia es porque tiene que corregir una injusticia. Por esa razón, el verbo juzgar en la Biblia equivale a ajustar, como cuando en castellano decimos, ajustar cuentas. O podríamos decir cuando referimos, cuando decimos que algo toca ajustarlo porque está desajustado.
Entonces, cuando Jesús dice en su diálogo con Nicodemo que, tal es el texto que nos ocupa en este día, «Dios no envió su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para salvarlo», está mostrando algo maravilloso, porque el primer sentido de juzgar es venir al mundo para corregir como desde fuera, ajustar lo que está desajustado y, por supuesto, el juicio, así entendido, supone arrancar lo que está mal y dejar únicamente lo que está bien. Eso es lo que significa juzgar al mundo. Y cuando Cristo dice: «Dios no envió a su Hijo a juzgar al mundo», nos está diciendo que su tarea, la de Cristo, no es, en primer lugar, arrancar lo que está mal, que equivaldría a arrojar en la condenación a los malvados, no. Ha venido para salvar al mundo, y la salvación es también una victoria sobre el mal, pero una victoria diferente. Porque el juicio, el juicio que consiste en separar lo malo de lo bueno, el juicio que consiste en ajustar desde fuera, el juicio que consiste en arrojar lejos lo que está mal, ese juicio implica necesariamente la condenación de los malos. Es decir, ahí se pierden los malos, se echan a perder, se condena a los malos para condenar con ellos el mal.
En cambio, lo que Jesús propone es salvar y salvar es quitar el mal de los malos y, en ese sentido, es más pura la victoria, cuando se habla de salvación, porque el que simplemente habla de juicio, está echando el mal, pero al precio de perder a los que están mal, a los malos. En cambio, cuando se habla de salvar, se habla de quitar el mal de aquellos que estaban mal, quitar el mal de los malos, y esto significa la victoria plena del bien, eso es lo que nos ha llegado en Jesucristo, y esa es la gran manifestación del amor de Dios.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|