|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En la verdad de que somos creaturas y no creadores se sostiene la dignidad humana; en este pensamiento cristiano se fundamentan la unidad de la raza humana y los derechos humanos mismos.
Homilía p022018a, predicada en 20260414, con 7 min. y 37 seg. 
Transcripción:
Mis amigos. Hoy les tengo una pregunta medio filosófica. ¿Es forzoso que caigamos o en el adoctrinamiento que vuelve a todos como robots y el capricho en el cual, pues la anarquía se impone? ¿Hay manera de salir de esos dos extremos? La pregunta surge porque en la primera lectura de hoy, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, se nos cuenta que los discípulos tenían un mismo pensar y un mismo sentir. Y yo sé lo que muchas personas pueden afirmar cuando escuchan un texto como ese. Muchas personas van a decir: Ahí está pintado el adoctrinamiento de la Iglesia. Así es como la Iglesia adoctrina y lo que quiere es como formar robots y por eso nosotros tenemos que dejar que el pensamiento sea libre. En el siglo XVIII se volvió muy popular esa expresión Yo soy un pensador libre. Eso tiene su expresión en inglés que se popularizó. I am free thinker. Yo pienso libremente, o sea, a mí no me han domesticado. A mí no me han adoctrinado. Yo pienso con mi propia cabeza. Esa expresión del siglo dieciocho quedó plasmada por un filósofo, Immanuel Kant, a comienzos del siglo XIX, en una obra que es muy descriptiva del ambiente que había en ese tiempo. Esa obra se llama ¿Qué es la Ilustración? Y en esa obra lo que propone Kant es que cada uno se atreva a pensar con su propia cabeza. Eso se volvió como un lema que luego muchos repitieron. Incluso se cita a veces en la lengua en que el mismo Kant lo dijo: Sapere aude. Sapere significa saber, saber profundamente, conocer profundamente y aude, ¿De dónde viene? Audacia es atreverse. Entonces Kant lo que proponía era; atrévete a pensar, piensa con tu cabeza, no dejes que te adoctrinen. Todas esas catequesis, todos esos sermones, todos esos videos que tú te la pasas viendo de una cantidad de influencers católicos. Eso es lo que te tiene domesticado, eso es lo que te tiene dominado, por eso no piensas con tu cabeza. Y dice la primera lectura de hoy. Todos pensaban y sentían lo mismo. Claro, ahí está el adoctrinamiento, ahí está lo que quiere la Iglesia. Pero nosotros somos los librepensadores. Y detrás de esa idea de los librepensadores viene toda una ideología, una ideología de tipo filosófico, político, económico y social, que tiene muy diversas expresiones que hoy por hoy tiene todas las ramificaciones que te puedas imaginar y que empieza por llamarse liberalismo. Entonces, ser liberal pues, quiere decir eso, quiere decir que yo soy libre, que yo no me dejo adoctrinar, que yo pienso con mi propia cabeza que no van a ser los curas los que determinen lo que yo tengo que hacer, que la Iglesia hay que tenerla, hay que tenerla bien dominada, hay que tenerla bien controlada. Y si desaparece no nos duele mucho. Es decir, el estilo de la masonería, por ejemplo. Entonces la pregunta es ¿Si nosotros salimos de eso que ellos llaman adoctrinamiento, tenemos que caer forzosamente en esto otro que se llama capricho y que cada uno haga y piense lo que quiera? Para solucionar ese tema. Los mismos pensadores del siglo XVIII se dieron cuenta que se necesitaba una especie de freno, una especie de constricción. O sea, hay que tener unas reglas de juego. Y así, por ejemplo, pues Juan Jacobo Rousseau o Jean-Jacques Rousseau hablaba de que se necesita un contrato social, como quien dice, que cada uno piense lo que tenga bien pensar, que cada uno crea en lo que quiera creer, que cada uno siga lo que quiera seguir. Pero necesitamos convivir. Para eso necesitamos un contrato social. Es decir, que la solución para ellos, para gente como Russo, era que entre el extremo del adoctrinamiento y el capricho anárquico que puede terminar en violencia. Entonces hay un hay un término medio que es el contrato social. El problema es que ese contrato social tampoco funciona, porque el contrato social, pues depende de las personas que logren imponer ese contrato. Y no me refiero a imponerlo por la fuerza, pueden imponerlo por la manipulación, pueden imponerlo a través de la extrema necesidad de algunas personas o pueden imponerlo a través del odio. Esa ha sido una herramienta muy poderosa de mucha gente utilizar el odio precisamente para imponer un contrato social. Si tú manipulas la conciencia de la gente para que odie a un cierto grupo social y le prometes que van a tener el poder con eso. Pues entonces supuestamente tú tienes un contrato social, pero en la práctica ningún contrato social. Lo que tú tienes es una estrategia nueva de dominación. ¿Cuál es la propuesta cristiana frente a todo esto? La propuesta cristiana es bellísima, es bellísima porque en el fondo de lo que se trata es de darnos cuenta que la verdad tiene derechos, que la verdad existe. Y esa, esa certeza de que la verdad existe es absolutamente fundamental para el pensamiento cristiano. Esa certeza de que hay una dignidad que nadie le puede quitar. En el fondo, lo que nosotros llamamos derechos humanos tiene su punto de partida en todo lo que ha enseñado el cristianismo sobre la dignidad humana. A medida que nosotros comprendemos lo que es la dignidad humana, comprendemos que el Estado no puede hacer lo que se le dé la gana, ni tampoco la empresa privada puede hacer lo que se le dé la gana, ni tampoco los particulares. Entonces, una sana comprensión de la dignidad humana que tiene su raíz, no en el capricho de unos legisladores, sino en el fundamento mismo de la naturaleza humana, lo cual, a su vez tiene su fundamento filosófico último en que nosotros somos creaturas y no somos creadores. Esa es la postura cristiana, eso es lo que da unidad. Entonces, la unidad no es dejar de pensar. La unidad no es tampoco capricho ni es contrato social. La unidad es el descubrimiento paciente, pero al mismo tiempo riguroso de qué es lo que nosotros somos los seres humanos. Y en ese descubrimiento, el descubrimiento de nuestra dignidad, que es la que hace que podamos vivir como hermanos, es un tema fascinante. Por ahora vamos a dejarlo aquí. Pero mira cuántas cosas bellas nos trae la Sagrada Escritura. Cuando de verdad nos acercamos a ella con el corazón abierto y con la mente despierta. Que Dios te bendiga.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|