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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Con obras y palabras, vamos a dar testimonio abierto de nuestra fe porque nuestro testimonio es el mejor servicio que le podemos prestar al mundo.
Homilía p022016a, predicada en 20230418, con 6 min. y 41 seg. 
Transcripción:
Una de las frases más hermosas de toda la Biblia aparece en el Evangelio de hoy. Cuando el Hijo del Hombre sea elevado, atraerá a todos hacia él. A mí esa frase me conmueve, porque yo soy uno, uno que se sintió atraído hacia Él. Y si yo estoy en esta vocación, si ahora mismo me estás escuchando cuando predico, si llevo mi hábito de dominico, si soy sacerdote, finalmente sabes ¿por qué es? porque él me atrajo hacia sí. Cuando el Hijo del Hombre sea levantado, atraeré a todos hacia él. Y ¿sabes? esa frase tiene tanta profundidad. ¿Qué significa que el Hijo del Hombre sea levantado? Yo conozco por lo menos cuatro o cinco interpretaciones y quiero compartirte algunas de ellas, porque también te pueden servir a ti.
Un sentido, tal vez el más literal es que Cristo fue levantado en la cruz de tal manera que el Cristo crucificado, el Cristo levantado en la cruz, a todos nos atrae, nos atrae porque nos revela la gran verdad sobre nuestra miseria que es el pecado. Nos atrae. Cristo nos atrae porque nos revela sobre todo la gran misericordia de esas llagas que le fueron infligidas por nuestros pecados, brotaron manantiales de Misericordia, y la Misericordia nos atrae. Sí, ciertamente el Señor nos atrae con su Misericordia. Así que el primer sentido es la cruz. En la cruz Cristo fue levantado y nos atrae hacia Él.
El otro sentido es el Cristo levantado, el de la gloria, es decir, el Cristo glorificado. Cristo glorificado nos atrae en el sentido de que su vida ofrecida por el Padre y ofrecida por nuestra salvación. Es una vida atractiva, es una vida hermosa, es una vida bella. Es bella la vida de Cristo. Es bello vivir así. Decía San Juan Pablo Segundo a Cristo es imposible conocerlo y no amarlo, amarlo y no seguirlo. La vida de Él tiene sentido. Ciertamente pasa por la cruz, pero no se queda en la cruz. Él ha resucitado, Él vive y cómo vive precisamente porque vive, nosotros sabemos que Cristo, el Bendito Cristo, nos ha mostrado una vida con propósito, una vida con sentido.
Hoy, cuando tantas personas se preguntan si la vida tiene sentido y se preguntan si realmente vale la pena seguir adelante, yo creo que es maravilloso encontrarnos con esta realidad, encontrarnos con una vida como la de Cristo y esa vida que termina en la gloria del Padre, esa vida que termina en la paz, en la serenidad, pero sobre todo en ese derroche de amor, es una vida glorificada, es una vida que tiene propósito y nos atrae. Esos son los dos sentidos principales de la frase. Cuando yo sea levantado, atraeré a todos hacia mí.
Hay otra interpretación que encontramos en los escritos de Santa Catalina de Siena. El Cristo levantado atrae a todos hacia Él. En el sentido de que todo lo que está en nosotros, en cada uno de nosotros, tiende hacia Cristo, mira hacia Cristo, busca a Cristo. San Agustín hablaba de las potencias del alma. Mi inteligencia busca a Cristo, porque en él está la sabiduría. Mi memoria busca a Cristo, porque Él ha hecho una historia de amor conmigo. Mi afecto, mi voluntad, mi amor busca su amor, porque como decía la misma Catalina, él es dulce, sin mezcla de amargor, de tal manera que el Cristo levantado, el Cristo que está ante nuestros ojos, nos atrae, atrae todo lo que nosotros somos, atrae todo nuestro ser, por así decirlo, hacia él.
Y la última interpretación que quiero compartir es que Cristo levantado, Cristo glorificado, pero también Cristo crucificado, tiene que ser presentado, tiene que ser predicado. Observemos cómo en los relatos de la resurrección que nos presenta San Lucas y que escuchábamos el Domingo pasado, el Domingo no, la semana pasada, en ese texto de San Lucas hay una cosa bellísima. Y es que cuando Cristo, después del pasaje de los discípulos de Emaús, se encuentra con ellos en Jerusalén. Estaban todos reunidos, y Cristo les explica cómo él tenía que padecer y cómo Él tenía que resucitar. Ese pasaje que empieza en Emaús es precioso. Él tenía que resucitar. Pero no solo eso, tiene que ser predicado.
De manera que nosotros, tú y yo, somos llamados a presentar a Cristo y presentar a Cristo es presentarlo bien alto. Es decir, no nos vamos a acomplejar de nuestra fe, no nos vamos a esconder como si tuviéramos una vergüenza que tiene que ser ocultada. Nosotros no ocultamos nuestra fe. Nosotros no nos acomplejamos de nuestra fe. Nosotros no nos escondemos porque nosotros estamos convencidos, porque nosotros estamos seguros de qué es lo que estamos presentándole al mundo.
Así que vamos a dejar complejos y nosotros vamos a presentar realmente a Cristo. Vamos a presentarlo con obras y palabras. Vamos a dar testimonio abierto de nuestra fe, porque ese testimonio nuestro es también el mejor servicio que le podemos prestar al mundo. Así que ya ves, cuando Cristo fue levantado, cuando Cristo es levantado. A todos, atrae hacia él. Que a Él sea la gloria por los siglos. Amén.

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