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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
José, llamado por los apóstoles Bernabé, como nosotros lo conocemos, es un testimonio elocuente de la vida nueva, de la que Cristo habló a Nicodemo.
Homilía p022014a, predicada en 20210413, con 3 min. y 30 seg. 
Transcripción:
La historia de este hombre llamado José, a quien los apóstoles dieron el nombre de Bernabé. Es muy hermosa porque es una historia de generosidad. Este es el mismo San Bernabé. Este es el mismo que estuvo a cargo de la primera misión hacia afuera, lo que podríamos llamar hoy una misión ad gentes.
Él fue el que dirigió esa misión en la que estuvo también San Pablo. Pero Pablo no empezó dirigiendo la misión, sino que fue Bernabé. ¿Por qué lo destaco? Porque él es presentado en este capítulo que es capítulo cuarto de Hechos de los Apóstoles como un ejemplo de generosidad. Él era natural de la isla de Chipre. Había conocido el Evangelio, seguramente allí en Jerusalén, y con el corazón arrebatado en el amor de Cristo, vendió el campo que tenía y dio ese dinero a los apóstoles para ayudar a socorrer a los necesitados.
Observemos Él dio primero el corazón cuando escuchó el Evangelio, después dio ese campo y después dio su vida entera. Estuvo realmente poderoso el Evangelio de Dios, en el corazón de Él, y por eso digo que es una historia de generosidad. El libro de los Hechos de los Apóstoles hace varios elogios de él. Por ejemplo, se dice de él que como era un hombre virtuoso y un hombre lleno del Espíritu Santo. Es una historia muy bonita. Es una historia de la conquista de Cristo en un corazón humano. Y es entonces bello que nosotros le pidamos al Señor que también Él gane nuestros corazones, para que nuestras cosas, para que nuestro corazón, nuestro tiempo, sean cada vez más suyos, y así Él pueda hacer plenamente su obra como la hizo en el caso de Bernabé.
Podemos decir que Bernabé es un ejemplo de lo que nos dice el Evangelio. Una persona que nació de nuevo, una persona llevada por ese viento misterioso del Espíritu Santo. Dios nos conceda en esta Pascua experimentar ese viento, esa gracia del Espíritu. Ya en el tiempo pascual y especialmente en el día de Pentecostés, hacia el que vamos caminando. Amen.

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