Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo enseña que la vida humana no requiere simplemente pequeñas reparaciones o algunos parches sino un verdadero nuevo comienzo que sólo viene por la gracia del Espíritu Santo.

Homilía p022012a, predicada en 20200421, con 17 min. y 21 seg.

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Transcripción:

Mis hermanos, el Evangelio de hoy, tomado del capítulo tercero de San Juan, es por supuesto, una continuación de la conversación entre nuestro Señor Jesucristo y un gran Maestro de la Ley. En aquella época, un hombre llamado Nicodemo. Nicodemo fue de noche a ver a Jesús. Quería conocer un poco mejor qué era lo que predicaba este rabino. Así ve él a Jesús. Este rabino tan joven pero al mismo tiempo tan sabio y tan poderoso en sus milagros. Las palabras que Cristo le dice hoy a Nicodemo nos hablan de la obra que el mismo Cristo trae. Y quisiera que destacáramos unos, dos puntos o tres sobre este Evangelio.

Primero quiero subrayar una vez más la expresión nacer de nuevo y en esta ocasión quiero subrayar esa frase desde este ángulo. Lo que nuestra vida necesita no es simplemente un pequeño remiendo, un pequeño parche, una reparación, algo de maquillaje. Cristo está utilizando una expresión que realmente significa como volver a empezar todo. Cuando uno piensa en su propia historia, uno se da cuenta que hay cosas que uno tiene, como se dice, de nacimiento. Esta expresión la utilizan a veces los papás, las mamás. No es frecuente acaso que se diga eso. Es que desde chiquito era así. Mire, ella toda la vida fue así. ¿Qué significan esas expresiones? que hay cosas que han acompañado nuestra vida desde el nacimiento.

Cuando Jesús dice que hay que nacer de nuevo, es como si dijera hay que volver a empezar, volver a empezar todo, porque en el momento de nacer nosotros no sabíamos hablar, no sabíamos agradecer, ni amar, ni servir. Las destrezas que tiene el recién nacido prácticamente se limitan a llorar para expresar su necesidad y el acto de alimentarse cuando se amamanta. Eso es prácticamente lo único que tiene claro el recién nacido. El dolor y la necesidad. Y Cristo dice hay que nacer de nuevo, con lo cual está indicando. Este es un comienzo radical. Lo que tu vida requiere no es un parche. Una pequeña reparación requiere ser restaurada. Requiere ser transformada de un modo tan radical que es como volver a empezar.

Yo creo que esta comparación adquiere todavía más fuerza en nosotros si la unimos a dos experiencias que conocemos. Por ejemplo, en los computadores a veces se utiliza un comando que se llama reset y en español hasta nos hemos inventado la palabra resetear. En muchos computadores que utilizan el sistema Windows se oprimen tres teclas y los que saben de esto ya saben lo que voy a decir. Una tecla que se llama control y otra que es alt como alternativo y otra que es del o suprimir, delete quiere decir eso borrar. Entonces para darle un reset a tu computador para resetearlo tú oprimes esas tres teclas ctrl+ alt+ del y te sale una pantalla y entonces tú vuelves a empezar.

También en los celulares tenemos instrucciones parecidas. Por ejemplo, se utiliza a veces en los celulares una serie de comandos que es como para volver al celular, al estado de fábrica. Es como un resetear, pero más profundo es volverlo a como salió al principio, es volver a empezar con el celular, a pesar de que siempre quedan algunas huellas magnéticas en la memoria. Este comando que vuelve al celular, al estado de fábrica, es algo muy radical. Es algo que, por ejemplo, siempre se recomienda si usted va a regalar o si usted va a vender un celular usado, tiene que resetearlo de fábrica. De modo que a menos que la otra persona sea experta en esos temas criminalísticos o parecidos, la persona que recibe un celular reseteado de fábrica, pues queda como para empezar. Es como un nuevo comienzo. De eso es de lo que se trata.

Y la otra comparación que quiero hacer, que es muy dramática, es la comparación con una demolición. Por alguna razón que un buen psicólogo sabrá explicar. Las demoliciones atraen espectadores, tanto que se avisan con tiempo, no solo para que la gente tome distancia de donde se va a hacer la demolición, sino también porque a muchas personas les gusta o nos gusta ver demoliciones. Ayer, por ejemplo, estaba viendo un video, un corto video que presenta la demolición de cinco torres de apartamentos, torres que nunca habían sido terminadas de construir. Esto sucedió en la ciudad de Shanghai, allá en China. Usted lo puede buscar, por ejemplo, en YouTube. Cinco torres, pues en mi estimado, de veinte o treinta pisos. Entonces les ponen varias toneladas, ojo, toneladas de explosivos. Es todo un sector de la ciudad allá en Shanghai. Y explotan esas dinamitas. Y usted ve como caen pesadamente esas miles de toneladas de cemento y de hierro. Se acabaron las torres. Pero el pequeño video que cuenta esto, que es un video de una agencia de noticias china, el pequeño video que cuenta esto termina diciendo. En ese mismo lugar se va a hacer un proyecto arquitectónico nuevo que incluye oficinas, viviendas, centro comercial, una serie de cosas. Es decir, te presentan como la maqueta o lo que llaman los arquitectos el render. Te presentan el render, la anticipación en tres dimensiones de qué es lo que van a hacer ahí, como quien dice demolición total, se retiran esos escombros y se empieza algo nuevo.

Tomemos esas ideas de la tecnología y de la construcción y conectémoslos con lo que dice Cristo. Nacer de nuevo. Es un verdadero volver a empezar. Según esa comparación de la demolición, quiere decir que hay muchas cosas que hay que quitar, hay mucho escombro que hay que quitar de nuestra vida y es una oración que vamos a hacer hoy. Después de esta predicación vamos a pedirle al Señor que quite escombros de nuestra vida. Te has dado cuenta que en nuestra vida hay basura, no solo en nuestras casas. Con motivo de todas estas cuarentenas, muchas personas están haciendo limpieza a fondo de sus hogares. Y sale una cantidad de basura y basura y basura. Bueno, así como sacamos escombros y basura de nuestras casas, de nuestros armarios o closets, como se dice en otros lugares, así como sacamos toda esa basura. Cristo está diciendo hay que sacar los escombros, hay que demoler lo que estaba mal construido y tu vida estaba mal construida. Y si tú no estás dispuesto a aceptar que tu vida está mal construida, todavía no estás maduro para recibir el mensaje del Evangelio.

Porque mientras tú sigas creyendo que en el fondo, lo que estabas haciendo estaba bien y yo estaba bien, y aquella frase que tanto detesto, no tengo nada de que arrepentirme, de nada me tengo que arrepentir, pues el que no tiene nada de qué arrepentirse no tiene nada que demoler y el que no tiene nada que demoler no tiene escombros para sacar y el que no puede demoler y el que no puede sacar escombros tampoco puede empezar esa vida nueva, ese plan bendito, ese camino de Cristo en nosotros. Cuando Cristo dice hay que nacer de nuevo, eso no tiene alternativas, como dicen en muchos lugares si o si hay que empezar de nuevo. Esto nos demuestra por qué es tan importante el don del arrepentimiento, porque el arrepentimiento es el primer acto para demoler lo que tiene que salir de tu vida. El que no conoce el arrepentimiento no puede demoler nada, seguirá cargando su basura. Y créeme, llegar con toda esa basura a la hora de la muerte es muy mala idea.Este es el momento para que te plantees, si, hay muchas cosas en las que yo siempre he creído. Siempre. Pero uno puede cambiar. Y esas son las historias hermosísimas de las conversiones. Cada conversión lo que nos está diciendo es que sí se puede demoler lo que había y se puede empezar una cosa nueva. Y esa obra nueva es la que Cristo hace. ¡Qué bellas son las historias de las conversiones! ¡Qué hermosura lo que Dios hace! ¡Qué belleza como Dios cambia vidas!

Precisamente hoy estaba leyendo un testimonio que nos daba una persona amiga dentro de esta comunidad de familia espiritual. Nos daba el testimonio de una chica que quedó embarazada y entonces, ya sabemos esto, es triste decirlo, pero el lenguaje de la gente es. No estás preparada. No tienes que seguir con eso. Mejor dicho, aborta, aborta, aborta. El papá de la criatura, el novio era un hombre completamente pro aborto. Pero las conversiones existen. Y este hombre que era pro aborto, es ahora provida y está defendiendo esa criatura. Y muchos estamos orando para que sea lo mejor ante todo para la criatura y también para la mamá y para el papá. La gente puede cambiar, la gente puede decir es verdad que en otro tiempo yo hablaba de pro aborto y yo creía que esa era una solución. Y yo creía porque me metieron en la cabeza que eso era salud reproductiva. Yo creía cosas que no eran verdad. Yo estaba equivocado. Bendito el momento en el que uno dice yo estaba equivocado. Eso es demoler. Hay cosas que hay que sacar de la vida. Tú no tienes que quedarte con las mismas convicciones que tenías hace un tiempo. Lo que tú pensabas sobre la dignidad de la vida, lo que tú pensabas sobre la sexualidad, lo que tú pensabas sobre el matrimonio, lo que tú pensabas sobre la política. Hay que cambiar.

Tengo el caso también de un religioso, amigo mío. Cuando él estaba en su formación, todavía estaba muy en boga esta historia de la teología de la liberación. Y este hombre era de los que tenía esas frases como el primer comunista fue Cristo. El mejor modelo del comunismo es, los Hechos de los Apóstoles. Cosas como las que se leyeron hoy en la Santa Misa. Todo se comparte. Es decir, este hombre de una manera muy superficial y tal vez un poco en la inexperiencia y los entusiasmos de la juventud. Él veía el cristianismo como si fuera una especie de comunismo y por consiguiente se sentía muy de izquierdas. Pero cuando él empieza a ver porque la vida enseña cosas, cuando él empieza a ver lo que es el comunismo real, no lo que aparece en unas páginas, ni en un folleto, ni en una página web. Cuando se empieza a ver lo que produce el comunismo, cómo es aquello de que subimos con la democracia y después eliminamos la democracia, cómo es aquello de prometemos que nada va a cambiar y luego lo primero que cambiamos es la Constitución. Y cómo es aquello de que al principio decimos, tiene que haber participación para todos. Eso dicen para que les den participación a ellos. Pero una vez que logran el poder, ahora ya no participa nadie más. Ahora ya se acabó, ya no hay más disenso posible, ya no hay posible desacuerdo con nosotros.

Y así como se dan esas conversiones en términos de valores como la familia, la sexualidad, la vida, la economía, cada uno de nosotros tiene que tener esa capacidad de decir hay cosas que tienen que derrumbarse en mi vida. Es muy hermoso ver cuando una persona dice. Yo no tenía oración. Yo creía que todo lo podía yo mismo. Hay un laico a quien considero mi amigo, el señor Marino Restrepo. Él ha tenido muchas conferencias, ha hecho muchas conferencias, ha escrito libros. Creo que es un testimonio interesante. Y el testimonio de Marino, entre otras cosas, es ese. Cuando él creía que lo tenía todo controlado, cuando él creía que con sus fuerzas, con su dinero, con sus amigos, con su facha, cuando él creía que todo estaba bajo control, pues le sucedieron unos cuantos contratiempos gravísimos que incluye la palabra secuestro. Y este hombre se dio cuenta, a demoler y a quitar. Y edificó una vida nueva o mejor, le permitió a Cristo que edificara en él una vida nueva. Una vida basada ¿en qué? en la oración. Y es un entusiasta y es un gran predicador del Santo Rosario. Ahí lo tienes. Uno puede cambiar.

No hay frase más tonta, no hay frase más estúpida que decir aquella frase. ¡Ay, cómo me duele! No tengo nada de que arrepentirme. Yo siempre he pensado así. Uno puede pensar. Uno puede pensar lo que ha pensado y uno puede llegar a nuevas conclusiones. Date la oportunidad de un profundo reset. Date la oportunidad de decir yo nunca defendí esto, pero me doy cuenta que en el fondo sí hay que defenderlo. Yo no era persona de iglesia, pero me doy cuenta que uno sin Dios no es nada. Yo antes era pro aborto, pero me doy cuenta que ahora no puedo ser otra cosa sino provida. Ese es el lenguaje. Eso es lo que quiere decir este Evangelio.

Date la oportunidad, hermano. Tú estás escuchando estas palabras. Las estás escuchando en directo, tal vez, o estás escuchando después la grabación que queda en YouTube. Si lo estás escuchando, hay providencia de Dios en esto. Piensa lo que puede cambiar en tu vida. Piénsalo. Te darás cuenta que demoler también es un acto de amor. Retirar escombros es un acto de amor. Y termino con esta frase. No te niegues la oportunidad de ser mejor. No cierres la puerta a mejorar tus pensamientos, tus valores, tus criterios. No cierres la puerta. Es grande lo que Dios quiere y puede hacer en ti. Amén.

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