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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La fe crece en medio de dificultad, donde hay problemas, donde hay persecución. Donde la fe ha estado demasiado tranquila, la mediocridad se ha instalado.
Homilía p021013a, predicada en 20250428, con 4 min. y 15 seg. 
Transcripción:
Mis hermanos. La primera lectura durante el tiempo pascual está tomada en su mayor parte del libro de los Hechos de los Apóstoles. Y este libro nos cuenta cómo la fe cristiana se empezó a propagar por el mundo entero. Lo había dicho Cristo. Cristo les dijo ustedes van a ser mis testigos en Jerusalén, en Samaría y hasta los confines del mundo.
Pero tal vez lo que ellos no tenían claro en un primer momento es que esa propagación de la fe iba a suceder en medio de una feroz y prácticamente continua persecución. Y créame que en el fondo así ha sido desde el siglo primero hasta este siglo veintiuno.
Cuando uno va a hacer una siembra, normalmente uno piensa en el mejor terreno, el mejor abono, el mejor clima. Nos encanta tener las condiciones perfectamente controladas. Pero lo más interesante en esto de la propagación de la fe es darnos cuenta de que la oposición fue total. El odio fue total y ese odio, repito, sigue hasta nuestros días. Pero lo que se cumplió en esa época se sigue cumpliendo en este tiempo. Es decir, que la persecución finalmente termina siendo purificación, y la purificación hace que la fe se robustezca, que la oración se encienda y que finalmente termine creciendo lo que querían aplastar. Esto es algo muy, muy bello.
Te voy a dar un ejemplo así del siglo veintiuno. Se llama Nigeria, aquel país inmenso del África donde hay una gran cantidad de cristianos, muchísimos de ellos católicos, y también hay unas fuerzas hostiles, especialmente de parte del mundo musulmán. Hay una cantidad de actos de violencia que incluyen secuestros que incluyen tortura y que incluyen incluso muerte. Es algo terrible.
Pero haz esto, vete a Internet y busca Seminario Nigeria. O sea, averigua cómo están los seminarios en Nigeria. Están a reventar. Es decir, estos seminarios están llenos de vocaciones. Y uno dice pero es que esos muchachos no saben lo que está pasando. Por supuesto que saben lo que está pasando. Por supuesto que saben de la persecución, pero quieren ser testigos de Cristo. Y cada mártir, como ya decía la antigua frase, cada mártir se convierte en semilla de nuevos cristianos. Así que esa, podríamos decir, esa es la ley de crecimiento de la fe. La fe crece a contrapelo, la fe crece en medio de dificultad, la fe crece donde hay problemas, donde hay persecución. Pensar algo como, ¡ay qué bueno sería que nos dejaran a todos tranquilos!. Mira donde la fe ha estado demasiado tranquila, es donde la mediocridad se ha instalado en muchas partes del mundo. Y no quiero citar ningún país porque tal vez tendría que empezar por el mío propio. Así que la comodidad y la estabilidad y que nos quieran mucho y que nos acepten mucho y que nos sintamos muy fuertes no siempre es lo mejor.
Hay muchas ocasiones en que la mejor fórmula de crecimiento es que nos persigan, no que nosotros demos motivos para que nos persigan. A nosotros nos corresponde ser seguidores de Cristo y esto significa caminar en la humildad, caminar en la mansedumbre, caminar en la caridad.
Pero no se nos olvida que el que sigue el camino de Cristo seguramente le va a tocar acompañarlo también hasta la cruz. Así que el mensaje de hoy es, la fe crece en contravía, la fe crece a contrapelo y las dificultades no son un motivo para que nos acomplejemos ni para que nos achiquemos, sino que muchas veces son una oportunidad providente de gran purificación. La gloria y la alabanza para el Señor en esta Pascua. Amén.

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