Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Para valorar mas la victoria de Cristo, hay que conocer su batalla, y la de los mártires, contra las manifestaciones del mal en el mundo.

Homilía o343005a, predicada en 20101124, con 12 min. y 13 seg.

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Transcripción:

Hermanos, estamos llegando al final del año litúrgico. Esta es la semana número 34 del tiempo ordinario, tuvimos ya el domingo pasado la gran fiesta de Cristo como Rey del Universo. Y aunque esa fiesta tiene las características de una celebración de victoria, también es un recordatorio, porque la victoria únicamente llega después de la batalla. Recordar la victoria de Cristo es recordar las batallas, batallas de fe, batallas de perseverancia y de santidad a las que estamos llamados nosotros los cristianos.

Yo sé que en ocasiones parece que el tiempo de las persecuciones ha quedado muy lejos. A veces parece que vivir la fe es algo tan sencillo como llevar a los niños a bautizar, acompañarlos el día de su primera comunión, ir luego a la celebración de su matrimonio y dejarlos descansar años más tarde en el sepulcro con la bendición de algún sacerdote. A eso se reduce la vida cristiana para muchos millones de personas. Pero la realidad es que las persecuciones nunca han cesado, esta mañana leía en las noticias que, de todas las religiones del mundo, la que sufre mayor persecución hoy, hoy estamos hablando del siglo XXI, es el cristianismo, parece increíble.

Nosotros, en un contexto de paz religiosa como el que disfrutamos en Colombia y en particular aquí en la capital religiosa de nuestro país, Chiquinquirá, no nos damos cuenta de estas cosas, pero la religión más perseguida del mundo es el cristianismo ¿en donde se le persigue? Se le persigue de varias maneras, pero con mayor violencia, sobre todo, en los países de mayoría islámica o de mayoría hinduista. Los cristianos en la India sufren continuas humillaciones, son atacados en sus propias personas, en sus posesiones, en sus derechos laborales y también en sus templos. De una manera rutinaria, pero no por ello menos agresiva, en la India, en algunos sectores de la India, los cristianos prácticamente no pueden edificar una iglesia sin que al poco tiempo sea quemada. Los templos cristianos son puestos en llamas como señal clara de rechazo al cristianismo.

Y por supuesto, sabemos lo que sucede en los países de mayoría islámica. Es una situación que llega muchas veces hasta la muerte. Sucede que en estos países existe lo que se llama una ley de blasfemia. Se entiende por blasfemia el hablar de manera irrespetuosa o injuriosa de la divinidad. En el caso de los países musulmanes, pues se trata de Alá y se trata del libro santo de ellos, que es el Corán. Cualquiera de nosotros ve que es necesario expresarse con respeto sobre las otras religiones, pero resulta que la ley de blasfemia se puede aplicar de muchos modos. Por ejemplo, si una persona dice: Jesucristo es el Señor, eso puede ser interpretado como una blasfemia en un país musulmán. Al decir que Jesús es el Señor, estás ofendiendo el nombre de Alá, porque no estás reconociendo que el único Señor es Alá y que Mahoma es su profeta.

Si tú levantas una Biblia en público en una calle de mayoría musulmana, pues tienes un problema muy grave, porque alguien puede decir que tú has cometido una ofensa contra el Corán porque has puesto por encima la Biblia que el Corán, y entonces puede ser sujeto a la ley de blasfemia. Además, sucede a veces que las personas ni siquiera han dicho nada, sino que son simplemente acusadas. Y como los acusadores son musulmanes y los acusados son cristianos, entonces se le cree al musulmán que es fiel de Alá, no se le cree al cristiano que, al fin y al cabo, vive en la mentira y así va a dar a la cárcel.

En estos días, precisamente se estaba debatiendo la situación de una mujer cristiana llamada Asia Bibi, esta mujer en Pakistán estaba encarcelada, el Evangelio de hoy exactamente. Encarcelada por el nombre de Jesucristo, condenada a muerte. Gracias a Dios parece que esa muerte en particular se va a poder evitar. Hasta Su Santidad el Papa Benedicto XVI intervino en el caso de Asia Bibi y de muchos países del mundo hemos enviado mensajes al gobierno de Pakistán diciendo que no cometan ese crimen. Parece que la vida de Asia Bibi va a ser respetada en la cárcel. Pero ¿saben ustedes lo que sucede? Muchas veces, esos cristianos que son condenados a muerte en la cárcel, si luego son liberados, entonces en la calle los matan y el gobierno no hace nada por defender esas vidas. De modo que no creamos que ha quedado ya en libertad y ya en tranquilidad esta mujer cristiana. Sería doloroso, pero puede suceder que ella misma, en cualquier momento, sea ajusticiada, como llaman los musulmanes, y entonces muera por las calles.

Esta es la realidad de la persecución, se calcula que uno de cada seis cristianos sufre persecución. En grandes regiones de la geografía mundial, este es el pan de cada día. No hemos mencionado todavía el caso de China. En China la situación es compleja, resulta que hay un cristianismo oficial que tiene la aprobación del Estado. Y hay también otro cristianismo que permanece un poco subterráneo y que quiere permanecer mucho más fiel al Papa. El cristianismo oficial o el catolicismo oficial tiene muchas ventajas. Por supuesto, no es perseguido por el Estado, pero el Estado es el que nombra a los obispos. Entonces, el gobierno chino es el que dice yo quiero que este sea obispo.

Y eso también está sucediendo en nuestros días. Hace unos tres o cuatro días el gobierno chino mandó que fuera ordenado obispo católico, un personaje, un sacerdote de esa iglesia oficial china. Y entonces, el Vaticano envió una nota diciendo que ese no era un candidato apropiado para ser obispo. Y el gobierno chino dijo: Pero nosotros vamos a presionar su ordenación y valiéndose de otros obispos que pertenecen también a la iglesia oficial y que, por supuesto, se encuentran bajo una presión espantosa, pues han seguido adelante con la ordenación de ese obispo. Las últimas declaraciones del Vaticano dicen que se trata de una herida muy fuerte para la Iglesia esta desobediencia al Papa. Pero esta es la realidad de muchísimos cristianos en China.

¿Cómo le toca a formarse un sacerdote en China? Muchos de ellos tienen que irse para apartadas regiones donde disimulan, donde esconden un seminario bajo el aspecto de una granja. Entonces, los seminaristas durante el día tienen que hacer el trabajo de labriegos y si llegan los inspectores del gobierno, lo único que encuentran es una especie de granja que ha contratado unos jóvenes, unos muchachos, para que trabajen ahí. Pero termina el día y después de pasar el día al sol, tienen, esto lo sé yo, porque he hablado con personas que estuvieron en esas circunstancias, tienen que sellar todas las ventanas de esas granjas sellarlas con papel negro para que no salga nada de luz que pueda despertar sospechas.

Y una vez que han sellado todo, entonces encienden las luces y empiezan las clases de filosofía y de teología para que se puedan formar estos sacerdotes. Les toca llevar esa doble vida y así viven muchos años. Y las ordenaciones toca hacerlas a escondidas o algunos de ellos tratan de salir subrepticiamente del país sin decir a qué van. Reciben ordenación en Hong Kong o en Macao o donde sea, y luego vuelven a entrar al país ya ordenados, pero nadie lo sabe, esta es la situación de muchísimos cristianos.

Hermanos, podría dar muchísimos más ejemplos, solamente recordemos estas dos cifras que hemos dicho, uno de cada seis cristianos sufre persecución hoy. Y segunda, no olvidemos a los cristianos que viven en países comunistas como China. Todavía en Cuba hasta hace poco estaban sufriendo mucho los cristianos, los que viven también en países de mayoría musulmana como Pakistán o como Irak. La situación de los cristianos en Irak es pavorosa, es de un terror día y noche. La situación de los cristianos en la India, no en todas partes, en algunos distritos y en algunos estados. Hoy tenemos que ver que esta página del Evangelio que hemos escuchado se está cumpliendo.

Y, por último, no olvidemos las otras persecuciones, aquellas que mencionaba el Papa en su visita no hace mucho al Reino Unido. El Papa hablaba de la persecución del ridículo, la persecución del desprecio, la persecución de la indiferencia, esas otras persecuciones sí que las conocemos mejor, sí que existen, incluso entre nosotros. Pidamos al Señor que la Iglesia que le costó su sangre a Jesucristo, permanezca fiel al mensaje del Evangelio y que nosotros aprendamos a valorar nuestra fe, a transmitirla con amor, a servirla hasta el último día de nuestras vidas. Amén.

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