|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Nuestros actos y pecados tienen consecuencias no sólo en el nivel material ni superficial sino en el nivel profundo de las consecuencias eternas.
Homilía o342014a, predicada en 20201124, con 6 min. y 18 seg. 
Transcripción:
No cabe duda que las imágenes del Apocalipsis son impresionantes. Hoy, por ejemplo, aparece en la primera lectura una cosecha. La mía está más que madura, una vendimia, tiempo de recoger las uvas y exprimirlas en el lagar. La hora de la verdad ha llegado. Y también esa expresión que seguramente no nos gusta la hora de la ira de Dios. Entonces, la cosecha madura, la hora de la verdad, la ira de Dios. Rasgos importantes de la primera lectura de hoy. ¿Cómo podemos entenderlos? Una especie de solución de escape es omitir el tema y decir mira, es que aquella gente era muy amargada y era muy miedosa y ellos creían en un Dios castigador. Pero olvídate, olvídate de eso, eso no es tan importante, olvídate. Es la actitud que pueden tomar algunos cristianos, tachar estas páginas de la Escritura, eliminarlas de nuestra vista y creer que así está todo arreglado. Pero nosotros estamos tratando de ser responsables y tenemos conciencia de que quitar páginas de la Biblia lo que hace es quitarnos a nosotros de las páginas del libro de la vida y de la salvación. Es irresponsable hacer algo así. Entonces sigamos el camino de los santos, sigamos el camino de los doctores y preguntémonos cuál es el mensaje que realmente aparece aquí. En primer lugar está la madurez de la historia. La mía es ya está madura. Hay una gran cantidad de procesos. Hay una gran cantidad de caminos que se viven en esta tierra. Gran cantidad. Pero todos esos procesos y todos esos caminos ¿a dónde conducen?.
¿Cuáles son las consecuencias? La palabra consecuencia es clave para entender este pasaje. ¿Cuáles son las consecuencias de nuestros actos? ¿En dónde terminan nuestros actos tanto los malos como los buenos? Nuestros actos, en el fondo, la enseñanza aquí es muy simple, nuestros actos tienen consecuencias. Bien nos enseña Santo Tomás de Aquino que cuando en la Biblia se habla de la ira de Dios, se está hablando de las consecuencias que tienen nuestros pecados. La gran ilusión que el tentador trata de meter en nuestra cabeza es que se puede pecar impunemente, que no importa lo que uno haga, finalmente no va a pasar nada. En algunos contextos se dice, por ejemplo el papel aguanta todo, como quien dice, puedes escribir lo que quieras en un papel. Y a veces queremos tratar nuestra vida como si fuera un papel en el que se puede escribir cualquier cosa. Y lo que nos está diciendo la escritura es hay consecuencias, tus actos tienen consecuencias y vas a cosechar algo.
En esto el Apocalipsis no es el único mensaje. Por ejemplo, San Pablo dice en otro lugar lo que uno siembra, eso cosechará. Entonces, la pregunta a la que nos enfrenta este texto es ¿Yo qué estoy sembrando? O también nosotros ¿qué estamos sembrando? Vivimos en una época paradójica en la cual se le da muchísima importancia a las consecuencias físicas, ecológicas, planetarias. No está mal eso. Bien, bien, o sea, tú hablas de las consecuencias ecológicas, está bien. Al fin y al cabo, es un llamado a la responsabilidad. Lo que nos están diciendo los de la ecología es que mi irresponsabilidad en el manejo de los desechos, en el manejo de los plásticos, en el manejo de la contaminación, tiene consecuencias, consecuencias que van a afectar a todos. La Biblia plantea lo mismo, pero no en un nivel puramente material que en el fondo sería superficial, sino en el nivel profundo de las consecuencias eternas.
La vida tiene consecuencias y la acumulación de las consecuencias perversas es terrible. Por eso la imagen de la sangre que brota y brota sin cesar. Y yo te digo una cosa, yo no puedo pensar en esa abundancia de sangre de la que se habla en la primera lectura sin pensar en la sangre de los fetos abortados. Si reuniéramos esa sangre, ¿cuánta sería? Se está hablando de que en el solo Reino Unido son casi trescientos mil abortos en un año. Si tú reúnes la sangre de trescientos mil abortos, ¿eso hasta dónde da? ¿Y tú crees que se pueden hacer esas cosas y que no va a haber ninguna consecuencia? Sigamos la vida y como dice el refrán en inglés Business as usual y todo en orden. Démonos cuenta a qué nos está llamando el Apocalipsis. Nos está diciendo que la vida tiene consecuencias, que todo finalmente llega a una conclusión y que aparecerá la verdad. Y eso, eso nos implica a todos.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|