Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

¡Es momento de decidir! Pregúntate de qué lado quieres estar, qué es lo que está madurando y creciendo en ti porque no va a ser para siempre el estado de confusión actual.

Homilía o342012a, predicada en 20181127, con 6 min. y 33 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy está tomada del Capítulo número Catorce del Apocalipsis. Hay dos palabras que son claves en el texto de hoy. La primera es la palabra Madurez y la segunda es la palabra Furor o Ira de Dios. No vamos a tener miedo. En el nombre del Señor y pidiendo la gracia de su Espíritu queremos entender lo mejor posible estos textos porque estamos seguros que han sido escritos para nuestra salvación, para nuestro bien.

El tema de la Madurez es muy interesante porque en el mundo de la agricultura es el momento clave. Si lo pensamos un momento, nos damos cuenta que cosechar cuando es demasiado pronto o cosechar cuando es demasiado tarde, en ambos casos supone pérdida. La cosecha tiene su momento, su momento específico. Y aquí se habla también de una cosecha. Una cosecha que tiene que ser cortada con esa oz que lleva el ángel. Una cosecha que tiene que ser vendimiada. Ha llegado un momento de madurez. Entonces la pregunta que nos hacemos es ¿En qué consiste esa madurez? ¿Qué es lo que se nos quiere decir con esa madurez? ¿Qué es? Y lo que uno puede pensar es que esa madurez se refiere a un proceso que tiene que llegar a una plenitud. Eso es lo que significa madurez, proceso y plenitud. Entonces, la historia humana no es una simple repetición, es un proceso, es como un camino y un camino que llegará a una plenitud.

Entonces, hagamos otra pregunta ¿Qué es lo que está madurando en la historia? Algo de eso nos sugirió Cristo en aquella parábola donde habla del trigo y de la cizaña. Cristo nos dice que no es una sola realidad la que está madurando. El trigo está madurando para dar lo mejor de su espiga, pero también la cizaña está madurando para robar el máximo nutriente y para asfixiar al trigo. Entonces, en realidad no es una sola madurez, son dos procesos de madurez. Está madurando el trigo. Eso corresponde al crecimiento en la aceptación del Evangelio, el crecimiento en la virtud, el crecimiento en la pureza y la santidad. Pero al mismo tiempo está madurando también la cizaña. Cada vez es más penetrante, cada vez es más fuerte y sobre todo, cada vez es más astuta, esta representa a todo aquello que se opone al avance del Evangelio. Entonces, uno ve que se está dando una doble madurez en la historia, una doble madurez, que mientras vamos en este caminar, mientras estamos en esta vida causa perplejidad. Uno a veces se siente desanimado, se siente perplejo. Uno dice pero cómo es posible que cada vez como que estamos más degenerados, cada vez más irrespeto a la vida, cada vez más profanación del cuerpo humano, cada vez más pecados de nosotros los sacerdotes, cada vez más escándalos. Entonces, uno se queda desanimado. Pero no debemos caer en esa tentación. Mira eso que es desánimo, también es aliciente, es acicate, es invitación ¿en qué sentido? En que en la medida en que los desafíos son más grandes, también es más grande la virtud y el valor de la santidad. Dicho de otra manera, cuanto más duras son las pruebas, más virtuosos, más ejemplares, más son verdadero modelo para nosotros los santos. Y eso es lo que nos damos cuenta. Entonces, por eso estas dos madureces van juntas, porque la madurez de la cizaña obliga a la madurez del trigo y a su vez, la madurez del trigo, en cierto sentido, obliga a que la cizaña muestre toda la ponzoña, todo el veneno que lleva dentro.

Lo que nos está diciendo el libro del Apocalipsis es que estas dos, estas dos fuerzas, no pueden crecer indefinidamente. Hay un momento en el que tiene que saberse quién es quién. Hay un momento en el que tiene que romperse esa especie de complicidad en la que vemos a tantas personas que parece que quieren estar al mismo tiempo con Dios y con el diablo, con la verdad y con la mentira. Esa complicidad, ese engaño, esa falsedad tiene que acabarse. ¿Cuándo va a suceder eso? El libro del Apocalipsis no nos lo dice, pero sí nos anuncia con claridad que eso tiene que terminar. ¿Cuál es la aplicación para nosotros? ¿De qué lado queremos estar? O te hago esta otra pregunta ¿Qué está madurando en ti? Pregúntate, por ejemplo, ¿Quién eras tú, qué sé yo hace un año, hace cinco años, hace diez años? Y hazte esta pregunta. ¿Qué ha crecido en mí en los últimos cinco o diez años? Me he vuelto más astuto. Bien, creció la astucia. ¿Qué más? Me he vuelto un poco más ambicioso. Creció la ambición, Ok. Me he vuelto más lujurioso. Mira qué está creciendo en ti. Hazte esa pregunta. Porque lo mismo, exactamente lo mismo que dice el Evangelio con respecto a la historia de la humanidad. Eso va a suceder en tu vida y en la mía. Y por eso la gran pregunta es ¿Qué está creciendo en ti? ¿Qué está creciendo en mí? No va a ser para siempre este estado de ambigüedad, este estado de confusión en el que estamos. La verdad tendrá que brillar con toda su fuerza, y entonces, lo que ha estado creciendo en ti mostrará su fruto bueno o malo. Este es el momento de decidir.

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