Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Aunque las enseñanzas heterodoxas y las vidas exitosas de los malvados producen confusión al final resplandece la verdad de Dios y da a cada quien lo suyo.

Homilía o342008a, predicada en 20141125, con 4 min. y 39 seg.

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Transcripción:

Una de las características a veces más dolorosas de la vida cristiana es el tema de la confusión. Creo que, por ejemplo, en esta época, muchos cristianos católicos se sienten confundidos cuando ven que incluso Sacerdotes, Obispos y por ahí algún Cardenal empiezan a enseñar cosas que no son conformes con la fe verdadera, con la fe de la Iglesia. Eso trae confusión, pero no es algo privativo de nuestra época. En otras épocas también se ha dado gran confusión. Por ejemplo, cuando nosotros tratamos de vivir nuestra fe y nos encontramos con el escándalo del éxito que logran los que viven a su manera desentendidos de Dios, sin prestar la menor atención ni a su conciencia ni a la palabra de la Iglesia. Es decir, aquellos que se burlan del Evangelio y sin embargo parecen tener éxito. Cuántos conocemos que llevan una vida desordenada, escandalosa, pero parece que nunca le sucede nada y entonces eso también causa confusión. O lo contrario, vemos personas que tratan de vivir su fe con gran coherencia, con gran esfuerzo y a veces parece que todas las cosas difíciles y malas les pasan a ellos y entonces no entendemos qué es lo que está sucediendo.

¿Por qué a las personas que tratan de vivir su fe les va mal? ¿Y por qué a otras personas que son contrarias a la fe y que se burlan de Dios parece irles tan bien? Ese estado de confusión es una de las pruebas, quiero decir, una de las dificultades más grandes que uno puede experimentar interiormente. El texto de la primera lectura de hoy, tomado del Capítulo Catorce del Apocalipsis, nos muestra que esa confusión no va a durar para siempre. Y el momento en el que se acaba esa confusión es lo que el libro del Apocalipsis llama la cosecha. La siega, por supuesto, con letra s, la siega. El momento de cosechar. En el caso de las uvas, esto tiene un nombre: la vendimia. Y por eso también la importancia de un instrumento que utilizaban los antiguos agricultores. Ese instrumento es la hoz, una especie de cuchilla curva que sirve para cortar las matas, para cortar las espigas, para cortar las plantas de un modo eficaz. Ha llegado el tiempo de la hoz. Ha llegado el tiempo de la cosecha. Ha llegado el tiempo de la vendimia.

Las palabras del Apocalipsis nos invitan entonces a mantenernos firmes, incluso en tiempos de confusión. Esta confusión no va a durar para siempre. Incluso ya dentro de la historia humana, hay momentos en que esas confusiones parciales se acaban. Por ejemplo, uno mira a un narcotraficante, uno mira a un violento esmeraldero que vive a su antojo, con gran arrogancia, con gran violencia. Pero el tiempo pasa. Y cómo terminan muchas de estas personas, al ver la manera como ellos terminan su vida, vemos como una anticipación de lo que es esa hoz que va cortando y nos damos cuenta que no vale la pena seguir ese camino. Y ahí se acaba esa pequeña confusión. Pero el texto de la primera lectura de hoy nos dice que no solo se va a acabar ese escándalo que producía el perverso en medio de su éxito. Se va a acabar todo escándalo. Y nosotros, aunque experimentemos la durísima prueba de permanecer fieles en tiempo de confusión, no debemos dar marcha atrás. Aquí vale lo que dice Jesucristo. El que persevere hasta el fin, ése se salvará.

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