Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo nos invita a tener una esperanza activa, a reconocer que Él es nuestra razón de ser, a caminar en perfección como pueblo de su elección.

Homilía o341007a, predicada en 20181126, con 5 min. y 33 seg.

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Transcripción:

La primera lectura del día de hoy está tomada del libro del Apocalipsis. La verdad es que este libro ya viene acompañándonos en la parte final del Año litúrgico. Encontramos, hoy un ejemplo, realmente clásico de lo que significa el uso de los símbolos en el Apocalipsis. Se combinan en esta ocasión símbolos que tienen que ver con animales, es el caso del cordero y símbolos que tienen que ver con los números.

Ya hemos comentado en otra oportunidad cómo el Cordero es en el libro del Apocalipsis, un recordatorio de qué es lo que ha hecho Cristo por nosotros. Porque efectivamente Él es el Cordero pascual. Él es el que con su sacrificio ha sellado la nueva y eterna alianza. Por eso también se habla de un Cordero que está degollado, es decir, sacrificado, pero que está en pie, es decir, ha vencido la muerte, ha resucitado. Esa es la simbología propia de este animalito que aparece muchas veces en el en el Apocalipsis, siempre relacionado con el sacrificio de la Pascua, siempre relacionado con el sacrificio de Cristo. Pero luego aparece también el número, ese famoso número que ha producido tantas confusiones entre los Testigos de Jehová. Me refiero, por supuesto, al número ciento cuarenta y cuatro mil. La ventaja que tienen los números o la capacidad simbólica que tienen los números proviene del hecho de que se pueden combinar unos con otros a través de las más sencillas operaciones de la aritmética. Así, por ejemplo, el número ciento cuarenta y cuatro mil, claramente significa o proviene de el doce multiplicado por el doce, esto da ciento cuarenta y cuatro y luego multiplicado por el número mil. Y si nosotros nos acercamos a la escritura, nos damos cuenta cuál es el sentido que tiene el número doce, puesto que fueron doce los hijos del patriarca Jacob y por lo tanto son doce las tribus de Israel. El número doce está asociado al pueblo elegido.

¿Qué significa cuando se repite un número? ¿Qué significa la multiplicación? Esto lo encontramos también varias veces en la Biblia. Por ejemplo, encontramos que se habla de siete semanas de años. En el libro Levítico se habla de siete semanas de años, es decir, siete multiplicado por siete. Y en el libro Levítico, cuando se habla de esas siete semanas, se habla del gran descanso, que es conocido como el Jubileo. Entonces, fíjate cada semana, cada siete días hay un descanso, pero cada siete semanas de años, cada siete por siete, debe haber un grandísimo descanso. Ese es el sentido que tiene esa expresión. Es un grandísimo descanso. Es un inmenso descanso. Algo parecido encontramos aquí. Cuando se habla de doce por doce se está hablando de Israel, pero se está hablando con una particular Intensidad, como si dijéramos el Israel de Israel. Como si dijéramos, Israel es el pueblo elegido entre todas las naciones de la tierra. Y el doce por doce está representando a los elegidos de entre los elegidos, es decir, aquellos en quien es el don de la elección, alcanza su máxima expresión, alcanza su máxima fuerza. Es decir, lo más puro, lo más genuino, lo más auténtico de Israel. Cuando uno piensa en ese proceso, llamémoslo así, de selección, para llegar al Israel del Israel, uno puede pensar también que son muy pocas personas las que pueden llegar allá. Pero luego tenemos el otro número que está en la composición doce por doce por mil. Ese otro número es precisamente el mil y el número mil, en la cultura hebrea, lo mismo que en muchas otras culturas, indica una multitud. Es como cuando se dice miles y miles. Cuando hablamos de esa manera, queremos expresar una gran cantidad. Entonces, ciento cuarenta y cuatro mil ¿qué significa? Al mismo tiempo, la elección más perfecta, el Israel más auténtico, pero en una inmensa abundancia.

Y estos son los que llevan el nombre del Cordero, los que llevan el nombre de Cristo. Es decir, de tal manera le pertenecen a Cristo que su primer nombre no es el que les dieron sus padres, no es el que les dieron sus amigos, no es el que les dio la vida. Su primer nombre es el que les dio Cristo. Es Cristo el que les da su primer nombre, su primera razón de ser. Demos gracias a Dios porque a través de esta simbología, en el fondo lo que está haciendo el Apocalipsis es invitarnos a una esperanza activa. Esperanza quiere decir que no es algo que tengamos ya, pero esperanza activa quiere decir que podemos y debemos caminar, como dice el apóstol San Pedro en otro lugar. Trabajen para consolidar, para perfeccionar la elección que ustedes han recibido.

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