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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El Apocalipsis infunde esperanza dejándonos entrever cómo será la victoria final.

Homilía o341005a, predicada en 20141124, con 4 min. y 10 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy está tomada del capítulo catorce del libro del Apocalipsis. Ya hemos enfatizado antes cómo este libro es ante todo un mensaje de esperanza para los cristianos que están sufriendo tiempos de persecución. Una manera de dar esperanza es mostrar cuál es el resultado de la batalla. Todos nuestros esfuerzos, tantas persecuciones, tantos días de frío, indiferencia, burla, rechazo ¿valen para algo? Esta es la pregunta que quizás nos hemos hecho alguna vez. Si hemos querido alguna vez ser cristianos católicos coherentes. Pues bien, es la misma pregunta que ellos también se hacían. Ellos también querían saber si merecía la pena tanto esfuerzo y por eso el Apocalipsis viene a ser una especie de anticipación del triunfo. Muestra la cercanía de la victoria de Dios y muestra la alegría que es propia de aquellos que han llegado hasta el final. Esa es la manera de infundir esperanza. Esa es la manera de mostrarnos qué saca de tantos esfuerzos el cristiano que de veras es coherente con su fe.

Hemos mencionado en otra ocasión que los números tienen una importancia simbólica bastante relevante en este libro del Apocalipsis. Hoy, por ejemplo, aparece el número ciento cuarenta y cuatro mil. Este número nunca lo supieron interpretar los Testigos de Jehová que tienen, quienes tienen unas teorías de lo más extraño. Los ciento cuarenta y cuatro mil serían seres humanos que van al cielo y que reinan en el cielo, mientras que los demás creyentes van a quedarse aquí en la tierra, en esta tierra. Y esta tierra va a ser renovada. Y entonces aquí la van a pasar sumamente bien. Esa es la versión de los Testigos de Jehová. Pero es por no acoger el mensaje simbólico tan hermoso que tiene este libro. El número doce es el número de Israel y el doce por doce, es decir, el ciento cuarenta y cuatro. Es una manera de hablar de la plenitud. La sobreabundancia de Israel podríamos decir que es el Israel que florece en victoria. Esta idea se enfatiza todavía más al multiplicar ciento cuarenta y cuatro por el número mil, que es el número propio de multitud. Es la multitud de los israelitas del verdadero Israel, que florece y que es abundante en la gracia y en el poder de Dios. Este es el sentido de los ciento cuarenta y cuatro mil.

Pero llama la atención también que el único pecado al que se hace referencia, es decir, la única victoria sobre el pecado a la que se hace referencia en el caso de estos ciento cuarenta y cuatro mil, es que no mintieron. Cuando uno se pone a pensar ¿cuántos pecados cometemos los seres humanos? Es interesante que el único elogio que se hace de los ciento cuarenta y cuatro mil es que no mintieron. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que los demás pecados no importan? No. Lo que quiere decir es que si nosotros llevamos el nombre de Dios, pero no vivimos conforme a nuestra fe, somos una mentira que camina. Si nosotros nos llamamos cristianos, pero no vivimos como cristianos, es nuestra vida misma la que es una mentira. Y por eso cuando se dice en el Apocalipsis que éstos no mintieron, lo que se está indicando es algo muy grande. Lo que decían ser en realidad lo fueron.

¿Se podrá aplicar lo mismo a mí? ¿Se puede aplicar lo mismo a ti?

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