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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Convertirnos, volvernos seriamente hacia Dios, profundizar los fundamentos de nuestra fe, no es un deporte ni un adorno, es una necesidad y quien no lo haga se va a encontrar con una realidad terrible.
Homilía o332008a, predicada en 20201117, con 6 min. y 11 seg. 
Transcripción:
Una de las partes más bellas y que yo creo que nos impacta de un modo más directo. En el libro del Apocalipsis son aquellas cartas a siete iglesias, es decir, a siete comunidades cristianas. Por cierto, ¿dónde quedaban estas comunidades? Todas pertenecen a lo que en aquella época se llamaba Asia Menor, es decir, la zona central. Y bueno, un poco también hacia el oeste de la actual Turquía. Esos mensajes yo creo que nos impactan tanto porque tienen que ver con cristianos que estaban tratando lo mismo que nosotros tratamos, es decir, vivir su fe. Y en esto de vivir la fe, pues uno encuentra todo tipo de obstáculos, algunos están adentro de nosotros, como por ejemplo la pereza, el egoísmo o la soberbia, otros están afuera de nosotros. Por ejemplo, las dificultades en la evangelización, la indiferencia religiosa, la corriente del mundo o las persecuciones que sufren los cristianos en muchos sitios. Así que aquella gente del siglo primero estaban viviendo situaciones muy semejantes a las nuestras. Porque en el fondo la oposición al Evangelio no es algo nuevo. Podemos decir que si algo debe tener claro el cristiano es que su vida va a estar marcada por la dificultad. Por algo Cristo nos habló de tomar la cruz cada día. Por algo dijo también: Si el mundo me ha odiado a mí, los va a odiar también a ustedes. Ese lenguaje de Cristo nos está poniendo en guardia para que tengamos claro lo que vamos a vivir, lo que vamos a encontrar. En el día de hoy, tenemos dos mensajes un mensaje a la comunidad cristiana, es decir, en el lenguaje del Apocalipsis, a la Iglesia, la comunidad cristiana de Sardes. Y otro mensaje a la comunidad de Laodicea. Laodicea. Y hay algo que tienen en común estas dos comunidades. Sardes es básicamente lo que se le dice. Es lo que tú tienes. No lo tienes tan seguro, lo puedes perder. Y la comunidad de Laodicea lo que se le dice es: Tú crees que tienes, pero en realidad no tienes. Crees que eres rico y crees que ves mucho y crees que entiendes mucho, pero estás engañado. Estás engañado. Eso no es cierto. Eso no es real. Eso es lo que se le está diciendo a la comunidad de Laodicea. Y yo creo que es muy interesante. Es muy interesante ver en qué se parecen entonces estos dos mensajes. Repito, a Sardes lo que se le dice es lo que tienes, no estás seguro. Y a Laodicea lo que se le dice es tú crees que tienes pero no tienes. Y cuando yo pronuncio estos resúmenes, estas especies de frases que tratan de resumir la parte central del mensaje a estas dos comunidades. Pienso en nuestros cristianos, por ejemplo. Lo primero, lo que tienes no está seguro. ¿Sabes en qué pienso cuando oigo esas palabras? Pienso en tantos cristianos, jóvenes, cristianos, hombres y mujeres, especialmente en su transición de la secundaria a la universidad, o como dicen en otros lugares, incluso a la preparatoria, como pasa en México. En esa transición a los estudios superiores, fíjate el mensaje que se le da a Sardes. Lo que tienes no lo tienes seguro. Pareces católico porque estás en una familia católica. Parece que tienes tu fe católica porque hiciste tu primera comunión. Parece que estás en la fe católica porque perteneces al coro de tu parroquia o a un grupo juvenil, pero luego resulta que llegas a un ambiente hostil, a un ambiente donde se burlan de tu fe, a un ambiente donde ser cristiano implica entrar en contradicción con lo que la mayor parte de tus compañeros creen. ¿Y qué pasa contigo? ¿Qué queda de ti? ¿Lo que tienes realmente lo conservas o en realidad lo pierdes? Y lo mismo el otro mensaje. Tú crees que tienes, pero en realidad no tienes. Fíjate que son mensajes semejantes, mensajes semejantes. A veces se piensa por ejemplo nuestro país es católico, nuestra familia es católica. ¿Tú crees? ¿Tú creías que tu familia era católica? Lo creías, lo pensabas. Tú pensabas que tu familia era católica. Pero luego miras que ninguno de tus hijos se casa por la Iglesia. Tú pensabas que tu familia era católica y de repente uno de tus hijos dice: pues yo no estoy de acuerdo con lo que la Iglesia dice sobre tal o cual tema, especialmente todos estos temas de sexualidad. Entonces tú creías que tenías y no tenías. Por eso digo estas advertencias que nos da la Palabra de Dios en el libro del Apocalipsis son advertencias preciosas, son advertencias que nos hacen pensar y por consiguiente, lo que se les dice a estas comunidades también tiene que hacernos pensar. Ese arrepentirnos, ese convertirnos, ese volvernos seriamente hacia Dios, ese profundizar los fundamentos de nuestra fe. Ese no es un deporte, ese no es un adorno hoy es una necesidad, y el que no lo haga se va a estrellar con una realidad terrible. Entonces, al final va a resultar que mi familia no era tan católica, que mi país no era tan católico, que yo no tenía las convicciones que yo creía que tenía. Despertemos pronto, despertemos.

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