Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La Palabra de Dios debe ser el centro y trono de tu vida para que ella despliegue su fuerza, su belleza y para que dé todo su fruto en tí.

Homilía o332004a, predicada en 20161115, con 5 min. y 44 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

En estos días del final del año litúrgico estamos leyendo algunos pasajes del libro del Apocalipsis y concretamente el día de hoy aparecen un par de mensajes del capítulo trece del Apocalipsis, mensajes que se envían a sendas comunidades cristianas de aquella época. Estos mensajes, que son en total siete, ocupan los capítulos segundo y tercero del libro del Apocalipsis, y conviene leerlos, conviene aplicarlos a la propia vida. Son recomendaciones, son exhortaciones que el Espíritu Santo hizo en aquel momento a aquellas comunidades, pero que yo creo que a nosotros también nos sirven mucho. Yo quiero entresacar, por ejemplo, una recomendación que aparece para la Iglesia, es decir, para la comunidad cristiana de un lugar llamado Sardes. A la comunidad de Sardes, el Espíritu Santo le dice varias cosas y una es: Guarda mi palabra y arrepiéntete.

Esa expresión, ese guardar la Palabra de Dios, es algo que me llama la atención, porque también aparece en el Evangelio según San Juan. Dice nuestro Señor Jesucristo en ese evangelio: Si alguno me ama, guardará mi palabra. Y yo creo que quizás necesitamos comprender mejor ese verbo. ¿Qué quiere decir eso de guardar la Palabra de Dios? ¿Porque en un sentido muy literal, alguien podría creer que simplemente como darle un lugar a la Biblia, por ejemplo, en la casa? De hecho, en muchas casas de católicos hay un lugar destacado para la Sagrada Escritura y se suele comprar una Biblia muy elegante, con ilustraciones muy bonitas y se pone en un atril. Y esa es la manera de honrar a la Palabra de Dios. No es que eso esté mal, el problema es que a veces no hay quien lea esa Biblia majestuosa con ilustraciones muy bonitas y tenemos que preguntarnos si simplemente tener la Biblia así. Si eso ya es guardar la palabra de Dios, porque guardar no puede ser simplemente conservar en el sentido de casi esconder.

Yo pienso que debemos utilizar este verbo de un modo más sabio. Es como cuando se piensa en los distintos significados que tiene guardar. Cuando hablamos de distintas cosas, no es lo mismo guardar un diamante que guardar una mascota o que guardar un árbol, o que guardar una persona. Él guarda el guarda de una persona. No es lo mismo que el que custodia un diamante. De acuerdo con lo que estamos guardando que podemos traducir por cuidar, pues de acuerdo con lo que estamos guardando y cuidando, también nuestro comportamiento es diferente. Por ejemplo, si un amigo me dice mira, voy de viaje, necesito que guardes mi mascota, que eso equivale a decir cuida mi gato o mi perro, pues no es simplemente meterlo en una caja, sino que hay que alimentarlo y seguramente hay que pasearlo y cosas de esas, porque eso es lo característico de lo que tengo que guardar. En cambio, si me dicen guardar un diamante, pues basta con meterlo en una caja fuerte y ya está. La Palabra de Dios no es para meterla en una caja fuerte y ya está. La Palabra de Dios es viva y eficaz, y guardar la Palabra de Dios significa algo mucho más profundo, significa algo mucho más bello. Guardar la Palabra de Dios es ponerla en el centro de nuestra vida y dejar que despliegue toda su belleza, todo su perfume, todo su fruto.

Así como el lugar de la mascota de mi amigo no es la caja fuerte, así también el lugar de la Palabra de Dios es el centro y trono de mi vida. Y solamente ahí, solamente en lo mejor y más bello de mi vida, solamente ahí puede estar bien guardada la Palabra. Entonces guardar es conservar. Cuidar es dar su lugar. Esa es la mejor traducción que conozco. Cuando la Biblia nos dice: Guarda mi palabra es dale a mi palabra el lugar que le corresponde en tu vida. Eso es lo que quiere decir guardar. Dale a la Palabra de Dios el lugar que corresponde en tu vida para que ella despliegue su fuerza, para que despliegue su belleza y para que dé todo su fruto en ti. Una recomendación del siglo primero para la comunidad cristiana de Sardes. Una recomendación que a todos nos sirve. Estoy seguro.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM