Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Nuestra grandeza está en que podemos ser instrumentos de Dios y nuestra humildad está en no limitar la omnipotencia divina.

Homilía o322010a, predicada en 20221108, con 5 min. y 43 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de hoy nos invita a preguntarnos qué quiere decir eso de que somos siervos inútiles. Por lo menos eso es lo que dice la traducción que yo he encontrado y que seguramente tú has escuchado o vas a escuchar en la Misa de este Martes. ¿Qué quiere decir eso de que somos inútiles? Cuando a mí me dicen la palabra inútil yo entiendo algo que estorba. Por ejemplo, piensa tú en un juguete dañado que ni es juguete ni es nada. Y tú dices pues eso es inútil. ¿Inútil qué quiere decir? que realmente estorba, que deberíamos deshacernos de él. ¿De verdad, nosotros somos siervos inútiles?

Otra manera de entender inútil, que tampoco es muy elogiosa, es cuando nosotros decimos mira, realmente no sirve para lo que se adquirió. Piensa, por ejemplo, en un señor que tiene su casa, tiene un carro y necesitaba una herramienta, una determinada llave, de esas que se utilizan para cosas de mecánica. Y resulta que consiguió una llave. Sí, pero era demasiado grande. No sirve para lo que él necesitaba. La llave sí está buena, pero no sirve para lo que se consiguió. Entonces decimos, realmente esa llave es inútil.

Cuando dice el Evangelio que nosotros somos siervos inútiles. ¿Eso qué quiere decir? ¿Que nosotros estorbamos o que nosotros no servimos para aquello que deberíamos servir? Es este uno de esos casos en los que realmente conviene acercarse al texto griego. Porque si nosotros miramos lo que significa la palabra que está ahí, en el texto griego encontramos que el sentido de esa palabra no es algo que es exactamente estorboso o algo que no funciona, algo que no sirve. El verdadero sentido es mira, se trata de algo que no es necesario. Y esto, por lo menos a mí me cambia la perspectiva. No somos necesarios. ¿Por qué eso le cambia a uno la perspectiva? Porque quiere decir que ciertamente Dios puede a través de nosotros, como asociados a Él, como unidos a Él, si quieres, como instrumentos suyos. Dios puede hacer y quiere hacer, y sabe hacer cosas maravillosas. Pero Dios no requiere específicamente de ti. Esto es impresionante. Esto es impresionante porque al mismo tiempo nos muestra la grandeza y la humildad. Y creo que es el mensaje más profundo que tiene este Evangelio.

Me atrevo a decir eso, es la combinación entre la grandeza y la humildad. Grandeza porque piensa lo que significa que nosotros podemos ser instrumentos de Dios. Y la humildad quiere decir que nosotros no vamos a limitar la omnipotencia divina ni le vamos a poner condiciones a Dios. De tal manera que si nosotros estamos hablando de que Dios requiere o que somos indispensables, tú no le vas a poner limitaciones a Dios. No eres tú quien va a frenar el poder de Dios. Y esto se nota en otros pasajes del Evangelio. Por ejemplo, los escribas, los fariseos creían que eran los dueños del conocimiento y los únicos que sabían interpretar la ley y por consiguiente, que ellos eran como una especie de condición de Dios, una especie de condición para que la gente llegara a Dios. Y entonces, Cristo les dice en algún momento ustedes se van a quedar con la casa vacía y en otro momento les dice mire, van a venir muchos de Oriente y de Occidente y se van a sentar con Abraham, Isaac y Jacob. Como decimos popularmente en este país bájate de esa nube, bájate de esa nube, deja de seguir creyendo, de creer o de seguir creyendo que Dios quedó atado a tu voluntad, y que si tú frenas, entonces se frena, el plan de Dios. No, no, tú puedes ser útil a Dios, pero Dios, Dios tiene otros caminos también. Dios tiene otras maneras también. Entonces tú no vas a condicionar a Dios, tú puedes servir a Dios.

Fíjate que hay una gran diferencia entre decir somos siervos inútiles y esto otro que estamos explicando que sería algo así, por utilizar una palabra, somos siervos reemplazables. Nuestra grandeza es poder servir a tal Señor, pero nosotros no lo vamos a condicionar. A Él la gloria le pertenece y la alegría y el honor es para nosotros de poder servir a tan gran Señor. Amén.

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