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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Solamente cuando hagas más de lo que está mandado empezarás a ser verdaderamente cristiano por esto Cristo te invita a ir más allá, a que tu perfección sea mayor.
Homilía o322007a, predicada en 20181113, con 5 min. y 50 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado del capítulo número diecisiete de San Lucas. A veces me pasa cuando leo un texto del Evangelio que hay una palabra que atrapa mi atención. A veces es una palabra dulce, a veces es una palabra luminosa, a veces es una palabra problemática, incómoda. Y creo que en el pasaje de hoy eso es exactamente lo que sucede. La palabra incómoda en el pasaje de hoy es la palabra inútil, porque al final del texto que hemos oído nos dice nuestro Señor Jesucristo: cuando ustedes hayan cumplido todo lo que tienen que hacer, entonces digan somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer. Y esa palabra inútil es una palabra muy incómoda, porque además es una palabra que podríamos llamar insultante. ¿A quién le gustaría que le dijeran inútil? Es una palabra muy dura. Es una palabra que parece un insulto. Y si uno se lo dice a sí mismo, parece que tiene serios problemas de autoestima. ¿Por qué Cristo trae esa palabra ahí? Esta es una palabra tan problemática que hay incluso algunas traducciones de la Biblia que tratan de evitar esa palabra. Por ejemplo, la cambian por somos unos pobres siervos como indicando que el sentido estaría en la humildad solamente como quien dice: Lo que yo he hecho no es gran cosa, prácticamente no cuenta. En ese aspecto, nuestro trabajo no sería el trabajo de un inútil, sino más bien el trabajo de una persona que en sí misma, podríamos decir, es pequeña, pequeña en sus fuerzas, pequeña en sus recursos, pequeña en sus resultados. ¿Pero qué sucede si nosotros, en vez de quitar la palabra que nos incomoda, la miramos de frente y buscamos si puede haber un sentido exacto que tenga que ver con esa palabra? ¿Por qué tendría Cristo que decirnos esa frase? Cuando hayan cumplido todo, digan que son siervos inútiles. Siguiendo una sugerencia, una indicación que da la doctora de la Iglesia Santa Catalina de Siena, puede ser provechoso hacernos la pregunta por la palabra contraria. De esta manera, si cuando uno hace todo lo que está mandado se supone que es inútil, entonces ¿qué sería ser útil? Y la única respuesta es útil. Verdaderamente útil para Dios es aquel que va más allá de lo mandado. Oye, eso tiene mucho sentido, pero muchísimo, porque hay una cantidad de textos en el Evangelio que van exactamente en esa línea, en esa línea de no quedarse uno simplemente con lo mandado. Porque es que las palabras de Cristo exactas son: Cuando ustedes hayan hecho lo que está mandado, deben considerarse inútiles, inútiles porque no han empezado a ser útiles y empezarán a ser útiles cuando vayan más allá de lo mandado. Vamos a ver si eso tiene sentido, haciéndonos la pregunta con respecto a otros pasajes del Evangelio. Todos conocemos que hay una extensa colección de palabras de Cristo que se llama el Sermón de la Montaña, se encuentra entre los capítulos cinco a siete del Evangelio según San Mateo. Y nos damos cuenta que Cristo muchas veces no una ni dos, en ese texto, en ese sermón de la montaña, nos invita a ir más allá. La expresión típica es: Habéis oído que fue dicho tal cosa, pero yo os digo tal otra cosa. Y cada vez que Cristo dice: Pero yo os digo. Nos está invitando a ir más allá. Por ejemplo, se te dice que no debes matar a tu hermano, pero yo te digo si lo insultas, ya con eso has faltado gravemente. O sea, yo te invito a ir más allá de lo que decía la ley de Moisés, que se limitaba al caso del homicidio. Y yo te invito a que tu perfección sea mayor. Dentro de ese mismo texto precioso del Sermón de la Montaña, Jesucristo también dice: Amen a sus enemigos. Y Jesucristo también dice: Si ustedes hacen el bien a los que les hacen el bien, ¿qué mérito tienen? Vayan más allá, vayan más allá. Y esa invitación a ir más allá es lo que es característico del Evangelio, es decir, lo típico lo propio del Evangelio es perdonar a los enemigos. Lo propio del Evangelio es al que te obligue a caminar una milla, camina dos con él. Lo propio del Evangelio es que no solo vas a cuidar tus obras, sino también las intenciones de tu corazón. Ve más allá. Y parece que el sentido del evangelio de hoy es solamente cuando vayas más allá de lo que está mandado, empezarás a ser verdaderamente cristiano.

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