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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El Señor no te ha desechado, tu esperanza está abierta, en tus luchas no estás solo, Jesús está preparando un lugar para ti ¡Dios está contigo aquí para que tu estés con Él allá!
Homilía o313007a, predicada en 20201104, con 4 min. y 30 seg. 
Transcripción:
Hay un mensaje muy bello que encontramos en la primera lectura de la Santa Misa de hoy, lectura tomada del capítulo segundo de la Carta de San Pablo a los Filipenses. Una manera de resumir el mensaje de Pablo en esta ocasión es: Sigue trabajando porque Dios está trabajando en ti. Dios está trabajando en ti porque Dios te da el querer y te da el obrar. Piensa lo que eso significa, precisamente, si eres de Cristo, si eres cristiano, el don del Espíritu Santo ya está trabajando en ti. Es Dios, Dios mismo, el que ha tomado tu caso, tu historia no está huérfana, tu camino no está cerrado, tu esperanza es toda, Dios está trabajando en ti.
Hagamos ese pequeño ejercicio, mis hermanos, detengámonos un momento. A veces, a veces corremos tanto, detengámonos un momento. Y cada uno, tú, por favor, yo lo voy a hacer, di despacio estas palabras: Dios está trabajando en mí. Todavía la vamos a decir con más profundidad y con más belleza. Vamos a decir: Dios, sigue. Mira cómo se oye: Dios sigue trabajando en mí. Dios sigue trabajando en mí. Otra vez, para un momentico, detente un momento. Hagamos de verdad de este instante una hermosa oración: Dios sigue trabajando en mí. Dios sigue trabajando en mí.
¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que el Señor no me ha desechado, quiere decir que mi esperanza está abierta, quiere decir que en mis luchas no estoy solo, quiere decir que Jesús está preparando un lugar para mí. Mira lo que eso quiere decir, Cristo dijo a sus apóstoles: «Me voy a prepararos un lugar». Dios está preparando un lugar. Quiere estar contigo. Dios está contigo aquí, para que tú estés con Él allá. Te ama tanto, tanto te ama, que quiere que estés con Él para siempre, para siempre, sin límite. El abrazo de los cuerpos siempre tiene un límite. El abrazo de las almas, no. Y el abrazo de Dios contigo, absolutamente no.
Toma esa realidad de que Dios te está dando el querer y el obrar y deja que esa fuerza que Dios te da, trabaje. Tu no vas a trabajar con una fuerza que tu tienes que sacar de la nada, la tienes que sacar del depósito de todo lo que Él te da. Por eso es necesario detenernos tanto en esa frase: Dios está trabajando en mí, para saber que de ese amor y de esa fuerza, de esa fuerza y de ese amor viene todo. Recíbelo, agradécelo, celébralo. Y luego, desde esa fuerza que recibes, sigue tú también trabajando, sigue trabajando con amor, sigue avanzando. Hay alguien que te espera en el cielo y en la gloria. Amén.

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