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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Entre las parejas la igualdad no sirve, no es sano; las proporciones se encuentran en el amor y el diálogo, en que él sienta que quiere y debe ser Cristo para ella y que ella se sienta amada y acompañada.
Homilía o302007a, predicada en 20201027, con 6 min. y 56 seg. 
Transcripción:
Una vez me decía una nutricionista, comer algo dañado es peor que no comer. Esa frase viene a mi memoria por la primera lectura de hoy, que fue tomada del Capítulo Quinto de la Carta a los Efesios. Es el famoso pasaje en el que Cristo dice Mujeres, sométanse a sus maridos. Nada más nombrar esa frase, se despiertan las leonas y los leones del feminismo radical, a decir la Biblia contra la mujer. Esa interpretación es comida podrida, es comida dañada. Cuando tú tomas un versículo y lo aíslas y conviertes a ese versículo en tu bandera contra Dios. Estás ofreciendo comida podrida. Hay que ver el pasaje completo. Hay que entender el pensamiento del apóstol y sobre todo, preguntarnos qué es lo que Dios nos quiere decir con este texto. Y lo que nos quiere decir, es muy importante y es muy bello.
Lo primero que hay que completar es que así como se dice algo, a la mujer se le dice algo al varón y cuando tú te quedas solo con la parte de la mujer, entonces estás cometiendo una injusticia y estás generando comida dañada y comer comida dañada es peor que no comer. ¿Cuál es la parte que se dice al varón? Trata de no mirar el texto nuevamente, porque yo quisiera saber si te acuerdas así de memoria. ¿Te acuerdas lo que se le dijo al varón? A la mujer se le dice sométanse a sus maridos. La sola palabra sometimiento produce erupciones cutáneas, trastornos psicoafectivos en muchas personas. Pero vayamos hasta el fondo. ¿Qué es lo que se le dice al varón? Al varón se le dice que él ha de ser Cristo para ella. Amen a sus mujeres. No dice manejen a sus mujeres, usen a sus mujeres, aprovéchense de sus mujeres, impónganse sobre sus mujeres. Nada de eso. Nada de eso se le dice al varón, se le dice ámenlas. Y luego se le dice al varón ámala al modo de Cristo, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella. Esa es la tarea del varón. La tarea del varón es poner todo lo que es, todo lo que tiene, todo lo que puede, todo lo que sabe, todos sus talentos, ponerlos en función del bien de esa mujer que representa a la Iglesia y que es su esposa. Cuando tú te quedas solamente con una parte del pasaje y cuando esa parte la conviertes en una bandera de guerra para decir la Iglesia contra la mujer, estás ofreciendo comida podrida. Te invito a que no hagas ese daño a tu alma y al alma de otros. Te invito a que reconozcas el pasaje completo.
Y la primera corrección que hay que hacer es que si hay un lenguaje para el varón y el lenguaje para el varón, a mí me parece terriblemente exigente. Porque, entre otras cosas, esto significa que si el varón es cabeza en la familia, si es la cabeza ¿qué quiere decir eso? quiere decir que tiene que ser como Cristo, ser el primero en la casa. No es simplemente para que me hagan caso, para que me complazcan y para que se imponga mi voluntad, cualquiera que ella sea. Ese no es el sentido. Claro que no es el sentido. Ser el primero en la casa es ser el primero en el servicio, ser el primero en el amor, ser el primero en el perdón, ser el primero en la sabiduría, ser el primero en la oración. Eso es ser cabeza en la casa. Eso es lo que le corresponde al varón. Y es un mensaje absolutamente precioso. Lo que está diciendo Cristo es ese es tu llamado varón. Entonces hay un lugar para el varón. Hay un lugar para la mujer.
Yo sé que nuestra mentalidad contemporánea sólo quiere oír hablar de iguales y de igualdad y de repetición. Pero eso no sirve. Eso no es sano. Un estudio psicológico mostraba que las parejas que juegan al cincuenta cincuenta, es decir, que todo esté repartido por partes iguales, terminan produciendo tensiones que llevan incluso a la separación. No estoy diciendo que las cargas se deban echar todas a hombros de las mujeres. Estoy diciendo que la repartición no es cincuenta cincuenta. Hay cosas que corresponden mucho más al varón. Hay cosas que corresponden más a la mujer. Y en el amor y en el diálogo y en el entendimiento en que él sienta que debe ser y quiere ser Cristo para ella y que ella se sienta así, amada, acompañada por ese hombre. En ese diálogo es donde han de encontrar las proporciones.
¿Sabes por qué no funciona el cincuenta cincuenta? Porque el cincuenta cincuenta es otro contrato. Nuestra vida está llena de contratos y tiene que haber un espacio donde tú puedas por fin, liberarte de contratos, donde tú puedas en libertad sentir que no estás bajo la norma de una letra, de un contrato, sino que puedes ser tú. Las parejas que juegan al cincuenta cincuenta tienen contrato en el trabajo, contrato en el colegio, contrato con el gobierno y contrato con el esposo, con la esposa. Libérate de eso. Descubre la hermosura del amor de hombre y de mujer, como lo plantea la Sagrada Escritura. Come comida espiritual sana. La única que te puede hacer bien.

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