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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Para el que es de Cristo, hacer el bien no es una tarea: es una oportunidad y una celebración.
Homilía o301003a, predicada en 20121029, con 4 min. y 43 seg. 
Transcripción:
Quizás muchos de nosotros nos sentimos un poco perdidos cuando en los textos del Evangelio aparecen las discusiones sobre el asunto del Sábado. Se ve claramente que para los judíos el Sábado tenía una enorme importancia. Pero luego nos cuesta trabajo ubicar en qué consistía la discusión. Por ejemplo, lo del día de hoy. ¿Cómo es eso que Jesús cura a una mujer en un día Sábado? Y entonces se le reprocha que haga esa curación en Sábado. O sea, ¿cuál es el problema con hacer una curación en Sábado o en Jueves o en Viernes?
Pues resulta que, para ubicarnos, recordemos brevemente lo siguiente. En primer lugar, para los judíos el Sábado es de institución divina. En segundo lugar, el descanso del Sábado es la señal de la dignidad del pueblo de Israel. Porque se supone que en ese descanso es donde el pueblo recuerda su vocación a la libertad. Recuerda que es el amado de Dios y además, a través del culto entra en comunión, comunión de alegría con ese Dios. Además, el Sábado es la diferencia entre un mundo que se hace únicamente para nuestro provecho y un mundo que se hace mirando al plan de Dios y reconociendo que en ese plan está nuestra felicidad, nuestra plenitud. De hecho, uno puede encontrarse ciertas culturas en donde nunca se ha establecido claramente un día de descanso. Esas culturas parecen ser presa de una mentalidad únicamente de provecho de ganancia de lucro. Para los judíos, para el pueblo de Israel la situación es distinta. Nosotros somos un pueblo elegido y esa elección se recuerda especialmente el Sábado.
Bueno, si así son las cosas, la pregunta hay que trasladarla a este otro ángulo. ¿Realmente estaba Cristo rompiendo con el Sábado, por ejemplo, al curar a esta mujer? Y aquí es donde yo creo que está la parte más interesante, porque se ve que para las autoridades de la sinagoga curar era un trabajo, mientras que para Jesús curar es una celebración. Curar es una liturgia. Curar es dejar fluir y manifestar la gloria divina. Por eso Cristo no siente que esté contradiciendo el Sábado. Por eso Cristo no mira el Sábado como una especie de límite al obrar del bien, sino como aquel momento en el que ese bien se manifiesta con toda su fuerza y con toda su hermosura. ¡Qué interesante! Porque entonces descubrimos que el bien y hacer el bien en realidad eran un trabajo para los fariseos, eran un trabajo, algo que tocaba pagarle a Dios para contar con su protección y con las bendiciones de su alianza. El bien, hacer el bien es un trabajo para ellos. Hacer el bien para Cristo es dejar fluir el bien que proviene de Dios, que llega a nosotros, que nos sana, que nos restaura, que nos embellece, que nos levanta. No, el bien no es un trabajo. El bien es una maravillosa oportunidad y lo sabe quien conoce a Cristo.

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