Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El cristiano es uno que permanece despierto mientras tantos se dejan adormecer por los ídolos y complicidades del mundo.

Homilía o292004a, predicada en 20141021, con 4 min. y 49 seg.

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Transcripción:

El Capítulo Doce de San Lucas nos presenta una mirada nueva, original, sobre lo que significa la vida cristiana. Veíamos en el Evangelio del día de ayer, en el ejemplo de aquel rico que amontonó muchas cosas, pero solo para este mundo. Veíamos que es insensata esa actitud. La pregunta que le hace Dios es ¿Lo que has acumulado para quién será? Y con esa sola pregunta queda visto lo absurdo de el enorme esfuerzo y de la colosal imaginación de este señor. Bueno, ahora tenemos otra perspectiva sobre la vida cristiana.

En el mensaje que nos da Cristo, también a partir de este Capítulo Doce de San Lucas. Nos propone Cristo la imagen de un vigilante. Vigilar, originalmente quiere decir hacer vigilia, estar en vela, no dormirse, permanecer despierto. Sobre todo, permanecer despierto cuando todos parecen dormir. Eso es lo propio del vigilante. El que vigila tiene que estar despierto cuando todos duermen. Pues bien, eso exactamente es un cristiano. Esa es la vida cristiana. Tenemos que mirar a los hombres y mujeres que nos rodean como gente que está dormida o tal vez medio dormida. Duermen porque no se dan cuenta, lo mismo que aquellos que están en sus camas y roncan profundamente, no se dan cuenta, no se enteran.

El cristiano es uno que si se entera, es uno que si se da cuenta, ¿si se da cuenta de qué? Por lo menos tres significados tiene ese darse cuenta. Sí se da cuenta de que el tiempo que tenemos en esta tierra, el tiempo que tenemos de nuestra vida es limitado. ¿Cuánto tiempo me queda y cómo voy a emplear ese tiempo? El cristiano es uno que se da cuenta de que el tiempo es limitado, de que la vida pasa, pasa breve y hay que aprovechar el tiempo. Los demás están demasiado ocupados produciendo, consumiendo y entreteniéndose. El cristiano sabe el valor del tiempo. El cristiano está despierto.

En segundo lugar, el cristiano tiene un criterio para valorar las cosas. No quiere dejarse atrapar por las cosas. Lo decía poéticamente San Juan de la Cruz. No podemos permitir que las fieras, es decir, las amenazas contra los creyentes, ni tampoco que las flores, es decir, los halagos y seducciones y placeres de este mundo nos atrapen, ni atrapados por el miedo, ni atrapados por el placer. No será señor de mi alma ninguna fiera, ninguna flor. Mi único y verdadero Señor es Jesucristo y con Él me quedo, con Él estoy en el cuento. Eso lo ve el cristiano. Está despierto. Todos los demás duermen.

En tercer y último lugar, el cristiano se da cuenta de cuál es la gravedad del pecado, pero también cuál es la inmensidad de la misericordia y de la gracia que perdona ese pecado y que restaura nuestra naturaleza. La gente peca y no le importa. La gente miente y no le importa. La gente cambia de pareja como cambiar casi de vestido y no les importa. No ven la gravedad de eso. Abortan y no les importa. Legalizan la marihuana y no les importa, se sabe que eso crea adicción pero no importa. Nada importa. Están dormidos. El cristiano, será siempre uno que está despierto, uno que vigila, uno que está en vela.

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