Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La esperanza cristiana no es puro deseo, no es pura hipótesis: es ejercicio de preparación para el retorno del Señor.

Homilía o292003a, predicada en 20121023, con 6 min. y 55 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Con esta Eucaristía damos comienzo a nuestro retiro espiritual bajo un signo muy hermoso que nos ofrecen las lecturas el signo de la esperanza. El apóstol San Pablo dirigiéndose a una comunidad salida del paganismo, es decir, los cristianos de Éfeso, les recuerda lo que era su vida antes y con palabras breves pero dramáticas, resume lo sucedido en el mundo. No teníais ni esperanza ni Dios. Por supuesto, esa condición ha cambiado con la llegada de Jesucristo. Cristo es el encuentro con el Dios verdadero, y Cristo es la fuente misma de la esperanza. Esa esperanza se convierte en un camino. Y también eso lo resume el apóstol cuando dice: Os vais integrando en la construcción para ser morada de Dios por el Espíritu. Así que la primera lectura tiene ese signo de esperanza, de peregrinación espiritual, de camino para la construcción de la morada de Dios.

La lectura del evangelio también tiene el tono de la esperanza, o si somos más precisos, el tono de la espera. Tened ceñida la cintura encendidas las lámparas, estad como los que aguardan. El Evangelio, El pasaje escuchado nos aclara cuál es el objeto de nuestra esperanza. Estamos esperando la vuelta, el retorno, la llegada del Señor. Entonces, con el signo de la esperanza, iniciamos este camino. Una esperanza hoy tan necesaria. Porque si el mundo parece mayormente dar paso atrás y volver a las costumbres del paganismo. Pues ante un nuevo paganismo, la respuesta apropiada es una nueva evangelización. Nuestra esperanza no es pasiva, sino activa. Lo ha dicho el Magisterio de la Iglesia varias veces. Pero sobre todo lo dice un pasaje como el de hoy. Bien se sabe que la expresión ceñirse la cintura o ceñirse los lomos lo que quiere decir es prepararse para el trabajo.

En efecto, el vestido en aquellas regiones del Medio Oriente, tan cálido, desértico, suele ser una túnica suelta que permite precisamente la circulación de aire para mejorar la temperatura corporal. Pero con la túnica suelta es difícil trabajar en el momento de aprestarse a sembrar, a cosechar o a llevar el rebaño. El trabajador tiene que ceñirse, ceñirse los lomos, ceñirse la cintura. Y así nos quiere Cristo. Quiere que nuestra esperanza sea activa. Tenemos que estar con la cintura ceñida. Además, quiere él que tengamos encendida la lámpara. Y se enciende la lámpara para reconocer el camino. Se enciende la lámpara para distinguir al amigo del enemigo. Se enciende la lámpara para poner una distancia con las fieras. Se enciende la lámpara para preparar la acogida al que mucho se ama. Que Dios nuestro Padre, nos enseñe a tener la lámpara encendida, a reconocer la presencia de Jesús que nos visita, a echar fuera los distintos demonios y fieras que nos acechan, sobre todo las voces oscuras de desesperanza, de derrota, que con tanta facilidad se hacen presentes cuando la vida se vuelve desierto.

Dice el Evangelio cuando se refiere a las tentaciones de Cristo. Dice que ahí en el desierto, lo encontró y le atacó el demonio. Pues en la medida en que nuestra vida también pasa por más de un desierto. Nada de extraño tiene que esa fiera venga en contra nuestra. Pero tenemos lámpara para reconocerle, fuego para echarle fuera. Bajo el signo de la esperanza, bajo el signo de aquellos que aguardan a Cristo. Y con la certeza de que la victoria es el único desenlace posible para aquellos que están unidos. Al que venció la muerte, venció las tinieblas y venció al demonio. Esa esperanza encuentre causa en nosotros, para que también nosotros seamos casa y morada del Señor. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM