Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Es necesario evangelizar porque Quien hizo la obra en nosotros puede hacerlo en otros. El Señor puede hacer el cambio del pecado a la gracia, de la muerte a la vida, de sacarnos del dominio de Satanás al de Jesús.

Homilía o291009a, predicada en 20241021, con 7 min. y 55 seg.

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Transcripción:

Vamos a tomar la primera lectura de hoy, que es de la carta a los Efesios en el Capítulo Segundo. Vamos a tomarla como una catequesis sobre el pecado y la redención. Mucha atención, porque San Pablo tiene mucho que enseñarnos sobre esto. Lo primero y fundamental es darnos cuenta que el Evangelio de Cristo y el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, hacen una diferencia. Esto es lo fundamental que debemos entender. Por eso Pablo hace también una diferencia entre un antes y un después. Dice Antes éramos. Ahora somos. Y esa conciencia de la diferencia es muy importante porque es lo que le hace a uno apreciar lo que Dios ha traído apreciar su fe cristiana.

Mira, por ejemplo, lo que sucede cuando hablamos de una conversión. Hay personas que han tenido una experiencia muy fuerte, a conversión, han ido a un buen retiro espiritual, han llorado sus pecados, han hecho una buena confesión y sienten que ha empezado una etapa diferente en su vida. Es decir, hay un antes y un después. Y cuando tienes esa conciencia de un antes y un después, tú aprecias lo que ahora eres porque no quieres volver a lo que antes eras. Tú no quieres volver a eso. Tú quieres conservar, cuidar el tesoro que ahora tienes. Eso es propio de la primera lectura de hoy. Entonces, primer punto para entender lo que Dios ha hecho con nuestra vida, con nosotros que somos pecadores, es que nos ha sacado de un estado, ha marcado un antes y ahora estamos en un después. Necesitamos esto para valorar nuestra vida cristiana.

Segundo, observemos lo que dice Pablo estábamos muertos, ahora estamos vivos. Dios nos ha hecho vivir con Cristo. Paso de la muerte a la vida. Y tal vez esta es de las distinciones más difíciles de comprender. Estábamos muertos. ¿Qué quiere decir eso? Mucha gente que está viviendo en gravísimo pecado no se siente muerta. Al contrario, es posible que estén disfrutando tanto que digan esto sí es vida. Están disfrutando de un dinero mal habido. Están disfrutando de un adulterio lleno de placer. Están disfrutando de una vida de vanidad y de arrogancia. Pero fíjate lo que dicen, esto sí es vida. San Pablo nos dice lo contrario. San Pablo nos dice que la persona que está en pecado en realidad está en la muerte.

Yo creo que la mejor manera de entender esto es introduciendo una palabra, una palabra que es muy cercana a la predicación de los apóstoles. La palabra reino. Es decir, está reinando la muerte en esa vida en pecado, así haya placer, así haya poder, así haya tantas cosas, está reinando el pecado, el pecado reina y la muerte reina. ¿Y eso cómo se nota? Pues también Jesús nos dijo Por sus frutos los conocen. Esa persona, por ejemplo, que tiene una vida llena de sensualidad y de placer, y tiene sexo y tiene de todo, ¿cuántos abortos lleva? ¿cuántos abortos ha provocado? Esa persona que tiene mucho dinero, por ejemplo, por el narcotráfico, ¿cuántos muertos lleva a las espaldas? La gente que está traficando produciendo fentanilo ¿A cuántas personas ha convertido en monstruos, en peores que zombis? ¿No te das cuenta que a través de tus manos, a través de tus negocios, la muerte está destruyendo? El pecado es el reino de la muerte, nos dice San Pablo. Y es el reino de la muerte porque lo que sale de las manos del pecador, lo que sale de sus decisiones, lo que sale de sus palabras, es muerte. Y no solo muerte física como la que ya he dicho del aborto o las víctimas del narcotráfico. Estoy refiriéndome también a la muerte de la sinceridad, a la muerte de la esperanza, a la muerte de la auténtica alegría. ¿Cuántas veces detrás de tantas carcajadas y de tantas fotos llenas de sonrisas hay unos vacíos espantosos? Entonces hay que entender esa parte que el pecado es el reino de la muerte, como también es el reino de la mentira, pues la mentira hace que uno no se dé cuenta que está viviendo en la muerte.

Fíjate la expresión viviendo en la muerte. El pecado no te deja descubrir eso. La mentira no te deja descubrir eso, pero estás en la muerte y estás en la oscuridad. Y hay otra cosa que nos dice Pablo. Estamos bajo dominio del demonio. Vivir en el pecado es vivir bajo dominio del demonio. Que no hay que confundirlo con la posesión diabólica. Porque la gente piensa que la peor acción del demonio es la posesión diabólica, no. La posesión diabólica es la forma más escandalosa de la presencia del demonio. Lo cual muchas veces más bien sirve para derrotar al mismo demonio. Porque es una forma escandalosa de derrota, una forma escandalosa de presencia, quiero decir. Pero la peor acción del demonio no es la más escandalosa. Muchas veces es una acción sutil, pero es una acción sutil que está pudriendo tu corazón día por día. Es una acción sutil que está fermentando y está empobreciendo tu existencia.

Entonces ese es el cambio que Pablo quiere que entendamos. Es el cambio del pecado a la gracia, de la muerte a la vida, del dominio de Satanás, al Reinado de Cristo. Y por eso nosotros predicamos, por eso ofrecemos el Evangelio. Por eso hay que evangelizar, porque el mismo que hizo su obra en nosotros puede hacerla en muchos más. Y termino con una frase de Santa Catalina: Mayor gloria, Señor, vendrá para ti, mayor, gloria vendrá para ti si perdonas a muchos más, y no solamente a mí. ¡Qué frase tan linda! Mayor gloria vendrá para ti, si perdonas a otros y no solamente a mí. Amen.

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