Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Permanezcamos con espíritu reflexivo y orante para reconocer cómo Dios ha obrado con sabiduría y compasión en nuestra historia a pesar de nuestras rebeldías.

Homilía o291005a, predicada en 20161017, con 4 min. y 50 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

La primera lectura de hoy está tomada del Capítulo Segundo de la Carta a los Efesios. Las cartas a los Efesios y a los Colosenses son conocidas en la Biblia como cartas de la cautividad. Porque San Pablo, cuando redactó, cuando envió estas cartas, estaba encarcelado. La situación de él podría decirse que era de derrota, humanamente hablando, pero él convirtió esa derrota en una gran victoria y convirtió la oscuridad del calabozo en una fuente muy grande de luz, no sólo para su corazón de cristiano, sino para todos nosotros. Efectivamente, estas dos cartas sobresalen por su denso, por su riquísimo contenido teológico. Podemos decir que la carta a los Efesios, por ejemplo, que hemos venido escuchando en estos últimos días, es como una gran contemplación del misterio de Cristo.

San Pablo nos muestra lo que muchas veces se ha llamado el plan divino de la salvación. Cuando se pone a orar, cuando se pone a reflexionar, se da cuenta que la manera como Dios hizo las cosas tenía una sabiduría absolutamente inesperada, una sabiduría maravillosa. Por ejemplo, eso de elegir a un pueblo y luego a través de ese pueblo cumplir sus promesas, pero también a través de ese pueblo, llamar a todos los demás pueblos, convocar a todos los demás para que recibieran su misericordia. San Pablo, en la carta a los Efesios, se maravilla contemplando cómo Dios ha sido al mismo tiempo fiel fidelísimo con su pueblo elegido, pero a la vez misericordiosísimo con todos los demás pueblos de la tierra. Es más, la rebeldía del pueblo elegido de una gran parte del pueblo elegido también está en el plan de Dios. Porque el mismo Pablo, cuando empezó a predicar, siempre iba en primer lugar a las comunidades de los judíos. Pablo empezó siempre predicando en las sinagogas. Y resulta que hubo mucho rechazo a la predicación del Evangelio en la sinagoga. Y en el libro de los Hechos de los Apóstoles nos encontramos con que en un momento dado Pablo dice pues me voy a los gentiles, apoyándose incluso para su inspiración en un texto de Isaías. Es poco que lleves mi noticia o que lleves mi palabra a las tribus de Israel. Te hago luz de las naciones. Y Pablo siente que esa palabra se cumple en él y en sus compañeros de misión. Es decir, que también las rebeldías del pueblo de Dios son ocasión para que se siga manifestando la sabiduría. Es decir, Pablo se asombra de ver la escala del plan de Dios, de ver todo lo que Dios ha pensado y cómo dentro de ese plan, dentro de esa sapiencia infinita, caben incluso las múltiples rebeldías del corazón humano. Eso le asombra, eso le maravilla. Y ese asombro realmente transpira completamente la carta a los Efesios.

Si nosotros leemos la carta a los Efesios hoy, desde el principio, desde el Capítulo Primero, todo un cántico a las maravillas del plan de salvación. Pero luego sigue enunciando cómo Dios, en su piedad, en su sabiduría y en su poder, nos ha guiado. ¡Qué importante volver a esta carta! Pero creo que hay que leerla con el mismo espíritu con el que fue escrita. Dije al principio, Pablo estaba cautivo. Pablo estaba encarcelado. No pido yo que nosotros estemos encarcelados, pero sí que tengamos un espíritu humilde, reflexivo, orante, para descubrir estos tesoros, para darnos cuenta cuánto ha hecho Dios por nosotros y con cuánta sabiduría y compasión.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM