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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La mentalidad carnal es aprovecharse de la sensibilidad, de la capacidad del placer y de la fragilidad que son típicas de nuestro cuerpo para ponerlas al servicio del pecado volviéndose egoísmo y sordera a la voz de Dios.
Homilía o283008a, predicada en 20221012, con 7 min. y 27 seg. 
Transcripción:
Esta semana le estamos dando tiempo a la primera lectura de la Santa Misa, que por estos días ha sido tomada de la Carta a los Gálatas. ¿De qué nos han hablado? Nos han hablado, nos ha hablado San Pablo de la ley y la gracia, nos ha hablado de la circuncisión, nos ha hablado de la libertad. Y en la primera lectura de la misa de hoy aparece otro tema muy suyo y que, prácticamente, es él quien más lo desarrolla en toda la Biblia y es el tema de la carne y el espíritu.
Una lectura superficial podría ser pensar que Pablo está en guerra contra lo material, contra el cuerpo. Pero por supuesto, esta no es la fe que está en la Biblia, porque si hay algo que la Biblia deja muy, muy claro es que Dios es el único Creador y, por consiguiente, es el Creador del cuerpo y del alma, de lo visible y lo invisible. Recuerdas lo que decimos en el Credo: «Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible». Eso significa que nuestros cuerpos son obra de Dios, por eso hay toda una teología del cuerpo que hoy se está estudiando cada vez más en la Iglesia Católica.
No, el problema no es el cuerpo, el problema no es en sí el cuerpo. De hecho, observemos que en la parte final de la lectura de hoy, Pablo dice que los que siguen el camino del Espíritu han crucificado sus pasiones, es decir, se han unido a la cruz de Cristo. Y ¿qué es esto de unirse a la cruz de Cristo? Pues es recordar que aquí, en el sacrificio de su cuerpo, el Señor nos ha dado la salvación, y el sacramento por excelencia, es el sacramento del cuerpo, el sacramento de la Eucaristía. No, el problema no es el cuerpo y por eso hay que tener mucho cuidado, lo hemos advertido muchas veces, tener mucho cuidado y no confundir carne versus espíritu, con cuerpo versus espíritu, el problema no es el cuerpo. En griego, la lengua que utilizó Pablo para escribir, cuerpo se dice «soma», de donde viene, por ejemplo, un problema somático o somatizar emociones y enfermarse, por eso «soma». Carne se dice «sarx», y lo que Pablo está diciendo aquí es un problema que tiene que ver con «sarx».
Además, si tú miras cuáles son las obras de la carne que menciona Pablo, algunas tienen que ver con el cuerpo, por supuesto. Ahí menciona, por ejemplo, la lujuria tiene que ver con el cuerpo, pero también menciona hechicería, partidismos, rencillas, envidias. Entonces, el tema de la carne no es, no es simplemente el cuerpo, nuestro problema no es que somos cuerpo o tenemos cuerpo, ese no es el problema. Hay corrientes filosóficas que sí han dicho eso, por ejemplo, si uno se acerca al neoplatonismo, clarísimamente ellos decían eso, el problema es el cuerpo, hay que eliminar el cuerpo. Si nos vamos a algunas corrientes del hinduismo, el problema es el cuerpo, hay que salir del ciclo de las reencarnaciones y llegar a una paz, una paz, una paz total. Hay que salir de esa rueda que se llama la rueda de las reencarnaciones, según el hinduismo, pero ese es el hinduismo.
Nosotros no creemos en reencarnación precisamente porque tomamos en serio el cuerpo, porque el cuerpo para nosotros no es simplemente una habitación temporal, es parte de lo que yo soy. Entonces, ¿qué es la mentalidad carnal? La mentalidad carnal es aquella que se apoya ciertamente en nuestra realidad corporal, pero en sus aspectos que, más egoístas, en los que tienen que ver con la fragilidad y cómo en torno a nuestra fragilidad tratamos de volvernos fuertes, por ejemplo, asociándonos con otras personas sin que importe lo que es verdadero o lo que es justo, sino únicamente los que son de mi equipo, los que piensan como yo, los que me quieren, los que me aceptan, esa es mentalidad carnal.
Cuando por encima de lo que es justo, de lo que es razonable, de lo que es verdadero, ponemos simplemente lo que a mí me gusta, lo que a mí me place, los que a mí me apoyan, en ese momento, en ese momento, entra la mentalidad carnal, no es simplemente un tema de cuerpo. Y por eso la superación de la mentalidad carnal es lo que encontramos en Cristo que ¿es qué? Es el uso santo del cuerpo, es hacer de nuestro cuerpo instrumento de bendición para otros, como hizo Cristo. Eso significa que tus ojos, que tus palabras, que tus abrazos, que tu tacto sean todos para hacerle bien al prójimo y sean todos para darle la gloria a Dios, ese es el uso correcto del cuerpo. La carnalidad es el uso incorrecto del cuerpo, y a partir del cuerpo, la manipulación de nuestra fragilidad que termina siendo servicio al pecado.
Enseñanzas profundas, enseñanzas profundas de San Pablo que están en la carta a los Gálatas. Entonces, ya aclaramos mentalidad carnal ya sabemos lo que es, es ese aprovecharse de la sensibilidad, de la capacidad, del placer y de la fragilidad, que son típicas de nuestro cuerpo, pero en orden al servicio al pecado, lo cual se vuelve egoísmo, se vuelve partidismo y se vuelve ceguera y sordera con respecto a la voz de Dios y aquello que es justo y correcto. Dios nos libre de esa mentalidad carnal y nos conceda llevar santamente nuestros cuerpos a la realización del plan de Dios. Amén.

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