|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Los llamados a la santidad, a la obediencia y a la fidelidad son más importantes que las relaciones humanas que mal llevadas hacen que llegues a reducir el Evangelio.
Homilía o283005a, predicada en 20181017, con 3 min. y 59 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado del capítulo número 11 de San Lucas. Nos está contando el Señor Jesucristo, los principales reproches contra los fariseos. La escena es bastante impresionante porque claramente es continuación del texto que leíamos ayer. Y entonces nos damos cuenta que Jesús ha sido invitado a la casa de un fariseo, o sea que estas duras palabras, estas acusaciones podemos decir o denuncias que hace Cristo, las hace en la casa del fariseo. O sea, está en su casa, del fariseo, y le habla así, y le habla con esa, con esa firmeza.
Esto es interesante porque a veces caemos, me parece, como en lo que se llama ser demasiado correctos, políticamente correctos. A veces parece que el mandamiento más importante no fuera amar a Dios sobre todas las cosas, sino jamás ofender a nadie. Y es evidente que Jesús, con esta manera de hablar, pues sabía que estaba tratando muy fuerte, tratando muy duro a aquellos fariseos, les estaba tratando muy mal, si se quiere decir, podemos decir que podían sentirse ofendidos. De hecho, el texto del Evangelio nos dice que un escriba que estaba ahí le dijo: Señor, con eso nos ofendes a nosotros, con eso nos lastimas a nosotros. Y Jesús dice: Bueno, es que para ustedes también hay.
¿Por qué comento esto? Porque repito, hay personas que han puesto como norma suprema del cristianismo jamás lastimar, jamás ofender, y de ahí se pasa luego a otro, a otra afirmación. Y es que para no ofender, no denunciar, y por lo tanto, para no denunciar, entonces, ¿con qué nos quedamos? Pues simplemente sonreír, acoger, abrazar. Estos verbos son importantes, yo no quiero quitarles importancia, pero no reduzcamos el Evangelio a eso. Acoger, sonreír, abrazar, correcto, muy correcto, eso está muy bien. Pero, así como acogemos y abrazamos y sonreímos, así también, dado el momento, hay que hacer ver claro lo que es pecado.
Bueno, y ¿qué pecado denuncia Cristo? Hay dos cosas fundamentales. Una que es muy evidente es lo de la vanidad, ¿no? Si tú quieres presentarte como bueno y en tu manera de presentarte, bueno, estás buscando honor y estás buscando aplauso de las demás personas, pues entonces ya tu evangelio es mentira, ya tu vida cristiana es mentira. Entonces hay que rectificar la intención, por qué haces lo que haces. Y la denuncia que yo digo aquí, en segundo lugar, pero que va de primera en el texto de hoy, es esto de estar cambiando la escala de valores, darle demasiado peso a lo que no tiene tanto peso y quitarle su importancia a lo que sí la tiene.
Es decir, tal vez estamos valorando demasiado algunas cosas, como por ejemplo las relaciones humanas, empatando con lo que decíamos al principio, tal vez estamos valorando demasiado el tema de las relaciones humanas, eso lo estamos exaltando demasiado y se nos está olvidando que el llamado a la santidad y que el llamado a la obediencia y que el llamado a la fidelidad, son llamados más importantes que las simples relaciones humanas. Así que cuidado también con nuestra escala de valores. Ahí está Cristo siempre enseñándonos siempre dos, tres, muchos pasos adelante de nosotros y siempre marcando el camino.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|