|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La gracia de Jesucristo nos da libertad del pecado porque ya no obramos el mal, y nos libera de la Ley de Moisés porque ya no se hacen obras estériles.
Homilía o281008a, predicada en 20221010, con 7 min. y 25 seg. 
Transcripción:
Podemos decir que el tema central en la carta a los Gálatas es la libertad. Y por eso, precisamente por eso, me parece que es un documento absolutamente precioso, completamente imprescindible para nuestro tiempo. Porque si hay algo que hoy busca la gente es libertad. Si hay algo que está cuestionado, si hay algo que engendra todo tipo de teorías de conspiración es la libertad. Tanto que muchas veces es difícil distinguir entre libertad y libertinaje en las demandas, en las exigencias de muchos grupos dentro de la sociedad.
¿Por qué llega Pablo a hablar de libertad con los Gálatas? ¿Y quiénes eran ante todos los Gálatas? Recordémoslo. Hablamos de la carta a los Gálatas para hablar de cristianos de una región que queda en lo que hoy corresponde a Turquía y que se llamaba Galacia. Entonces, los gálatas son los cristianos de esa región donde Pablo estuvo evangelizando y Pablo, siempre que iba a evangelizar tenía un mensaje fundamental. Ese mensaje es Cristo nos ha salvado, a través del sacrificio de Cristo, por la sangre de Cristo, por la acción del Espíritu que nosotros recibimos. Gracias a la fe hemos sido perdonados, hemos sido justificados, hemos sido salvados. Ese es el mensaje fundamental de Pablo. Eso está claro. Con esa claridad, sacamos una conclusión muy importante y es que todo lo que atente contra ese Evangelio, automáticamente Pablo lo ve como un obstáculo para que el Evangelio triunfe.
Y resulta que después de que Pablo estuvo predicando allá en Galacia, en esa región llegaron otros predicadores. Este es un obstáculo permanente en la evangelización. Está la voz del Evangelio, pero la voz del Evangelio no apaga otras voces, y esas otras voces tienen otros mensajes. Concretamente, en el caso de Pablo, esas otras voces les decían a los gálatas si ustedes no se circuncidan, ustedes no pueden ser salvos. Pero por supuesto, circuncidarse no era simplemente la operación quirúrgica. Circuncidarse significaba entrar en el régimen de la ley, seguir el camino de la ley de Moisés. Y es ahí donde Pablo levanta su voz y dice hasta ahí podíamos llegar. ¿Cómo así, que ahora ustedes le van a robar la libertad que Cristo les ha dado? Ahí es donde aparece el tema de la libertad. Porque la ley de Moisés ¿En qué sentido la ley de Moisés suponía una especie de esclavitud? Esto es interesante porque la ley de Moisés fue dada para nuestro bien, para iluminar nuestra conciencia, para darnos claridad sobre lo bueno y lo malo. Entonces, cómo así que ahora Pablo está hablando de que la ley produce esclavos o produce una esclavitud. Eso también hay que aclararlo.
La ley en sí misma lo que hace es mostrar el camino de lo bueno y de lo malo, pero solo eso. Mostrar, no da los recursos interiores, no da la fuerza, no da el querer, no transforma el corazón, le da instrucciones al corazón, pero no lo transforma. Ese es el límite de la ley de Moisés. Entonces, cuando una persona sabe lo que es bueno pero no es capaz de realizar lo que es bueno, esa persona queda simplemente con el dedo acusador de la ley, diciéndole estás obrando mal, te estás condenando. Y a esa situación, a esa trágica situación que Pablo conocía muy bien, es a la que él llama esclavitud. Porque es el tener que hacer una serie de prácticas, que son las prácticas de la ley, los sacrificios, por ejemplo, y todo lo que aparece en la Torá. Hacer esas prácticas sin que en realidad cambie la vida.
Te acuerdas de aquel famoso mito de un hombre llamado Sísifo que tenía que subir una roca a lo alto de una montaña, pero apenas llegaba con la roca con inmenso esfuerzo a la cima, pues la roca otra vez se venía abajo. Es decir, estaba trabajando para nada. Ese es como un esclavo. Entonces Pablo dice la práctica de la ley no puede nunca cambiar a las personas. La ley de Moisés es muy buena para mostrar lo que es bueno y lo que es malo. Pero la ley de Moisés no logra cambiar a las personas, sino que las somete a unas prácticas, a una obediencia, a unas obras que son estériles. Y por eso viene la gracia de Cristo a darnos libertad. ¿Y en qué consiste entonces esa libertad, en que empecemos a pecar? es lo que algunos dicen hoy, y eso se viene repitiendo desde la época de San Pablo. Dios te hizo así. Tú sigue pecando. A eso, ya no lo llames pecado. Di que esa es tu manera de ser. Esa no es la propuesta de Pablo.
La propuesta de Pablo es claro que el mal sigue siendo malo. Claro que el mal sigue siendo la tragedia. Pero ahora estás liberado del pecado y liberado de la ley. De las dos cosas. Liberado del pecado porque ahora sabes lo que es malo y lo puedes hacer. Y liberado de la ley porque las obras de la ley eran estériles, eran como la condena de Sísifo. Y no podías hacer nada con eso. Entonces estás liberado del pecado y estás liberado de la ley. Liberado del pecado, porque ya no obras el mal y liberado de la ley, porque ya no haces obras que en el fondo son estériles, las obras de la ley de Moisés. Esa es la libertad de Pablo. La libertad de Pablo no es ahora pequemos y ya no lo llamemos pecado, pequemos y digamos Dios me hizo así, no. La libertad de la que habla Pablo es libertad del pecado, y el mal no tiene poder en mí. Y libertad de la ley, porque ya no estoy siguiendo las obras estériles. Esa es la maravilla de la libertad en la carta a los Gálatas. Si te ha gustado este mensaje, acércate a la Palabra de Dios, acércate. Escucha lo que Dios tiene para ti. Mira una buena Biblia católica con buenas introducciones y comentarios sobre la carta a los Gálatas. Todos tenemos mucho que aprender en lo que allí aparece.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|