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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Necesito despertar mi conciencia, tener claro mi entendimiento y buscar lo que es verdaderamente bueno para no terminar vendiendo mi libertad que está en la verdad del Evangelio.
Homilía o281007a, predicada en 20201012, con 5 min. y 17 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy está tomada del Capítulo Cuarto de la Carta de San Pablo a los Gálatas, y el mensaje central es la Libertad. Una palabra que nos gusta a todos: libertad. El adolescente quiere ser libre. Los países quieren ser libres. Hay gente que habla de amor libre. La libertad tiene un poder de fascinación muy grande en el corazón humano. Pero lamentablemente, como todo lo que es valioso, existe también una libertad falsa, una libertad de contrabando. Los billetes de baja denominación no suelen ser falsificados. En Colombia, por ejemplo, es difícil que alguien piense en falsificar billetes de dos mil o de cinco mil pesos. Pero los billetes de alta denominación, esos sí que resultan muy atractivos para los falsificadores. Lo mismo sucede en la vida espiritual. Las cosas, las realidades, lo que es realmente valioso, eso tiene muchas falsificaciones.
Por ejemplo, la fe tiene falsificaciones. Cuando únicamente te hablan de que creas en ti mismo, cree en ti mismo. Eso es una falsificación de la fe. El amor, que es absolutamente central en la vida cristiana, tiene toneladas de falsificaciones. Se vende como amor casi cualquier cosa. Y con la disculpa de que amor es amor. Pues ya ves que te engañan. Ya ves que te pervierten. Ya ves que te estafan. Pues algo parecido tiene que suceder con la palabra libertad. Y la principal falsificación de la libertad es que consiste en hacer lo que a uno le dé la gana. Es una idea que está tan metida que mucha gente se extraña cuando uno dice en público que la libertad no es eso. Como que se rascan la cabeza y dicen pero si no es eso, entonces ¿qué es? Para todos aquellos que pueden pensar que la libertad es hacer lo que a uno le dé la gana, va este mensaje.
El que te maneje las ganas te maneja a ti. Y créeme que cada vez hay más conocimiento sobre cómo manejarle las ganas a la raza humana, a ti y a mí quieren manejarnos, las ganas. Por eso la libertad no puede ser simplemente hacer lo que se me dé la gana. Porque hay gente que tiene gran capacidad de irte convenciendo, atrayendo, seduciendo. De hecho, una gran parte de este campo de conocimiento que llamamos marketing es exactamente eso. Es manejarle las ganas a la gente, producirle necesidades, crear oleadas de opinión que conducen hacia los centros comerciales para que todo el mundo compre lo mismo, para que todo el mundo se peine de la misma forma, para que todo el mundo busque vacaciones en el mismo sitio, para que todo el mundo tenga el mismo celular. Eso es manejar las ganas.
Entonces, la verdadera libertad, como enseñó San Juan Pablo Segundo, especialmente en su documento precioso, El esplendor de la verdad. La verdadera libertad precisamente tiene que estar unida a la verdad. Verdadera libertad unida a la verdad. ¿Consiste en qué? En que mis ganas a veces me pueden orientar hacia lo que es realmente bueno y a veces no, entonces yo no debo fiarme de mis ganas, sino que necesito despertar mi conciencia, tener claro mi entendimiento y buscar lo que es verdaderamente bueno. Solo en la verdad seremos libres. Por algo Cristo dijo La verdad os hará libres. Lo maravilloso de esta enseñanza es que se aplica a una gran cantidad de campos. Pablo les escribía a los gálatas porque a ellos, al parecer les seducía la elocuencia. Un predicador que hable bonito y ya está. Ya tienes a los Gálatas cambiando prácticamente de religión. Pablo les estaba diciendo hay una verdad del Evangelio, no la vendas, no la vendas tan barato y tan mal. Un mensaje potente que tiene su impacto en el Siglo Primero y tiene su impacto en el Siglo Veintiuno.

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