Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo es el cielo abierto para nosotros.

Homilía o281003a, predicada en 20121015, con 4 min. y 20 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Del Capítulo Once del Evangelio según San Lucas, proviene el pasaje del Evangelio que hemos escuchado hoy. Ante todo, pensemos lo que esto significa. Un pasaje del Evangelio es como una rodaja, como una porción dentro de ese maravilloso conjunto, y es la Iglesia la que parte este delicioso alimento y la que nos da la porción para cada día. Ese es el Evangelio del día. Es una porción de vida, es una porción de gracia, es una porción de luz que Dios te da para que tú recibiéndola, tengas tu pan de cada día. La rodaja, la porción que hoy nos da la Iglesia, nos presenta a Cristo en un momento polémico. Imagínate que la gente está pidiendo señales a Cristo. Podría decirse que lo que ellos querían era algo así como las credenciales del Hijo de Dios. Se habían dado cuenta que el Señor en realidad exige bastante. En realidad espera bastante de nosotros.

Cristo da muchísimo y Cristo también pide muchísimo. Porque en el fondo lo que Él quiere es que nuestro corazón llegue a ser plenamente del Señor. Y entonces, pues, la pregunta es ¿Tú quién eres para exigir tanto? ¿Por qué crees que puedes pedir tanto? Y por eso le piden señales. Sobre todo parece cierto que una de las señales que le piden a Cristo es haz algo en los cielos. Ellos estaban esperando algo como lo que sucedió en tiempos de aquel gran hombre, Josué, el que había sido ayudante, discípulo y compañero de Moisés en la travesía del desierto. Josué, en un momento dado fue testigo de cómo el sol se detiene. Imagínate lo que eso significa. El sol se detiene, esa es una señal en el cielo. Este hombre tiene que venir de Dios, porque si puede hacer algo así, eso es de Dios. O también el profeta Elías hizo una señal en el cielo. Le dijo al rey Ajab vive, el Señor no va a volver a caer una gota de lluvia mientras yo no lo mande. Y efectivamente, Elías cerró el cielo y no caía agua. Y eso es lo que la gente le está pidiendo a Cristo, danos una señal, una señal como esa.

Y no se dan cuenta que Cristo mismo es el cielo abierto para nosotros. No se dan cuenta que los milagros de sus manos son el amor del cielo para nosotros. No se dan cuenta que las palabras de su boca son la luz del cielo para nosotros. No se dan cuenta que su acogida a los pecadores son el perdón del cielo para nosotros. Y por eso Jesús les dice Pues es que a ustedes ya no se les va a dar otra señal. Si no recibes a este Cristo, si no acoges a este Cristo, rechazas el cielo, pierdes el cielo. Que nuestros corazones estén abiertos a la gracia magnífica que Dios ha querido darnos en la persona adorable de nuestro Señor Jesucristo.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM