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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Demos a Dios la oportunidad de sorprendernos y pidámosle cosas grandes con fe. Pongamos a Sus pies a quienes no creen en y más necesitan de Él, confiando en el poder de la oración.
Homilía o272008a, predicada en 20261006, con 6 min. y 24 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy está tomada de la carta de San Pablo a los Gálatas. Y hay una frase en la que quiero detenerme Pablo, recordando lo que Dios hizo en su corazón y el efecto de la conversión que Él tuvo. Dice estas palabras: Las comunidades de Judea escuchaban que el antiguo perseguidor, o sea el Pablo de antes, ahora predicaba la fe que durante un tiempo quiso destruir. Y alababan a Dios por causa mía. Efectivamente, creo que todos hemos oído hablar de la conversión de San Pablo y es algo maravilloso. Es algo espectacular, es algo digno de ser contemplado y es motivo de alabanza. Tanto que nosotros tenemos en la Iglesia Católica una fiesta litúrgica. Es el veinticinco de enero. Y en esa fiesta litúrgica, pues, alabamos a Dios por la conversión de Pablo. Así como en este capítulo segundo de la carta a los Gálatas, Pablo dice: que aquellas comunidades cristianas alababan a Dios por causa de lo que había hecho en Pablo. Pues eso sigue haciendo la Iglesia. Lo hace el veinticinco de enero, particularmente en la fiesta de la conversión de San Pablo. Pero ahora quisiera yo quedarme en esa frase y vuelvo a ella. El antiguo perseguidor ahora predica la fe que antes quería destruir. Y eso se convierte, por supuesto, en motivo de alabanza. El antiguo perseguidor ahora predica la fe. ¿Cuál es la persona que Dios ha escogido entre tus amigos para que sea un gran testimonio y una gran alegría en Cristo? Seguramente tú pensarías en los que son más piadosos. Es lógico pensarlo. ¿Quién ha escogido Dios en tu familia para que sea un gran testimonio y un motivo de alegría? Seguramente tú pensarías el más piadoso, el más religioso, el que se portaba mejor cuando era niño. Y si Dios muchas veces se glorifica a través de esas personas. Pero lo que quiero decirte es dale una oportunidad a Dios para que te sorprenda. Dale oportunidad a Dios y no temas pedir cosas grandes. No temamos pedir cosas grandes. ¿Y qué quiero decir con cosas grandes? No temamos pedirle a Dios. Multiplica las conversiones, multiplica las maravillas. Haz de nuevo lo que hiciste en Pablo. Si en mi familia la persona más fría, la persona más indiferente, la persona más lejana, la persona más agresiva contra la religión es fulanito de tal, es fulanita de tal. Si esa es la persona más agresiva, más distante. Si esa es la persona que parece más fría. Por ella te pedimos, Señor, por ella te pedimos y te pedimos que te glorifiques de tal manera en esa persona que sea motivo de gozo para muchos. Que sea motivo de alabanza para muchos. Acostumbrémonos, hermanos, a entregar a los pies de Cristo a las personas más endurecidas, a las personas menos creyentes. Y tengamos fe en que Dios puede dar sorpresas, sorpresas maravillosas de su amor. Tú puedes dar sorpresas en mi familia, Señor. Tú puedes dar sorpresas de amor en mi familia. Tú puedes dar sorpresas de amor entre mis amigos. Tú puedes dar sorpresas de amor en mi país. Creo que nos falta creer más en el poder de la oración, creer mucho más en el poder de la oración. Por ejemplo, pensemos en aquellos líderes políticos que se ufanan de su ateísmo o de su paganismo y a veces lo revisten de palabras así un poco misteriosas. Lo que pasa es que yo estoy con los cultos ancestrales. Se llama paganismo. Ese es el nombre que tiene paganismo. Y detrás del paganismo, idolatría y negación de Dios. Punto. No le des más vueltas. Eso es lo que está sucediendo ahí. Es puro paganismo. Cultos ancestrales, cultos de la naturaleza, pueblos originarios. Pues mira, pueblos originarios. Todos llegamos alguna vez. Todos llegamos alguna vez. Y que haya habido un primer pueblo que habitó una región no quiere decir que ese pueblo esté en lo correcto. Entonces hay gente que reviste su ateísmo de muchas cosas, pero sean como sean sus corazones, incluso si se manifiestan así súper indiferentes y que ellos están con la masonería y que ellos están con no sé qué culto y que ellos están siguiendo a no sé qué maestro. Pues yo seguiré orando, yo seguiré diciéndole al Señor haz tu obra en ese corazón, haz tu obra, en esa historia, haz tu obra, danos un nuevo San Pablo, danos un nuevo San Pablo, danos nuevos muchos nuevos San Pablos y que nosotros podamos entrar, Señor, en alabanza, podamos entrar en gratitud y en alabanza, diciendo: Tú lo hiciste otra vez, Tú lo hiciste de nuevo. Ese líder político, ese líder religioso, ese líder filosófico. Y déjame decirte que todos los días acontecen conversiones. Date una vuelta por internet, date una vuelta por internet y pon, por ejemplo, como término de búsqueda conversiones recientes al catolicismo. Te vas a llevar sorpresas. Dios sigue haciendo su obra. No dejemos de orar, no dejemos de bendecir, no dejemos de alabar.

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