Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Lo que implica recibir a Jesús en casa.

Homilía o272004a, predicada en 20121009, con 4 min. y 14 seg.

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Transcripción:

¿Te imaginas lo que sería recibir a Jesús de Nazaret en tu casa? Hospedarlo. ¿Qué tal conversar con él desde la cercanía que sólo es posible en casa? Jesús en casa. El primer punto en nuestra reflexión de hoy es simplemente esa expresión, Jesús en casa. Y ahora transformemos esa frase en algunas preguntas ¿Se siente a gusto Jesús en tu casa? ¿Se siente a gusto en todos los cuartos de tu casa, en todas las alcobas y habitaciones? ¿Se siente a gusto Jesús en todas las conversaciones de tu casa? ¿Se siente a gusto Jesús en la manera como ustedes se tratan? ¿Le gustan a Jesús las reuniones que tú organizas en tu casa? Esto vale para todos. Esto no es solo para el papá o para la mamá.

Tal vez eres adolescente, eres joven y tal vez crees que porque eres joven puedes organizar lo que tú quieras y hacer lo que quieras. Pero ser joven no te preserva de equivocarte, ni te preserva de pecar, ni te preserva de hacer daño a otros. O sea que la pregunta también vale para ti, querido joven. La música que oyes, los amigos que invitas, la gente con la que estás, ¿le gustan a Jesús? Jesús en casa. ¿Y qué es lo que quiere este Jesús? Pues la manera como lo trataron estas dos hermanas nos ayuda a descubrir a dónde quiere llegar él. Muy bueno recibirlo, pero él no se siente plenamente recibido si no recibimos su mensaje, su palabra. Esta fue la diferencia principal entre las dos hermanas, Marta y María.

Marta parece que estaba sólo preocupada por recibirlo a él, pero estaba tan afanada de las cosas de la casa que el ilustre huésped no podía dejar su palabra allí donde quería dejarla. En la mente. En el corazón. Mira esto. Así como el cuerpo de Jesús era recibido en esa casa, así la palabra de Jesús quiere ser recibida en tu casa interior. Y tu casa interior es tu mente, tu corazón. Allí es donde Jesús principalmente quiere ser recibido. Darle honor a Él, darle honor a sus cosas, incluso a través, diríamos en nuestra época.

Una hermosa imagen, un rosario, una Biblia. Estas cosas están bien. Son señales de que Jesús es bien recibido. Pero si su mensaje, si su Palabra no ha calado profundamente en ti, Él todavía no se siente a gusto. Así como recibe su cuerpo, así recibe también su mente, su alma, su palabra, su corazón. Y solo hay un lugar donde ese corazón va a sentirse a gusto, y es si tú le abres todo tu corazón.

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