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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El Reino de Dios se manifiesta en el cuidado de los pequeños y de quienes el mundo suele ignorar. También llega a nuestra vida a través de lo que nos cuesta, incluso de aquello que nos avergüenza.
Homilía o261009a, predicada en 20260928, con 7 min. y 37 seg. 
Transcripción:
A Jesús, nuestro Señor le gustaba hablar en contrastes que luego se le quedan grabados a uno. Porque precisamente como son paradojas, pues el cerebro humano parece que gusta mucho de esa clase de pensamiento. Jesús, por ejemplo, decía hay muchos primeros, serán últimos y muchos últimos que serán primeros. Como no es algo obvio, porque lo que uno normalmente ve es que el que va de primero llega de primero. Y Jesús dice: Hay muchos primeros, serán últimos. Esa es una paradoja. Y el cerebro humano gusta de las paradojas porque es como un estimulante para la pregunta, para el razonamiento. Jesús tenía muchas expresiones de esas. Por ejemplo, cuando dice: No necesitan de médico los sanos, sino los enfermos. He venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Él jugaba mucho con esa clase de contrastes y realmente logró su cometido. Era un pedagogo extraordinario porque Jesús logró que esa clase de frases quedaran grabadas profundamente en el corazón de la humanidad. Pensemos que en la época de Cristo, por supuesto, no había grabadoras, no había gente tomando apuntes todo el tiempo y Jesús logró que sus enseñanzas llegaran hasta nosotros. Y después de nosotros, sus palabras seguirán atravesando los siglos. Él mismo dijo: El cielo y la tierra pasarán, Mis palabras no pasarán. Pues bien, ese pensamiento, esa manera de expresar pensamientos que atrapan nuestro cerebro, aparece en el Evangelio de hoy. Cristo dice: El que quiera ser el primero, que sea el último. Cristo dice: El primero en el reino de los cielos es el más pequeño, el más pequeño en el Reino de los cielos es el más importante. Fíjate que es la misma idea que hemos encontrado en otras de estas frases. El más pequeño en el reino de los cielos es el más importante. Porque los discípulos estaban tan preocupados sobre quién era el más importante. Eso le interesaba muchísimo a los discípulos, porque ellos tenían la esperanza de que Jesús, una vez que lograra el poder en Jerusalén, pues hiciera lo mismo que hizo el rey David, es decir, pues él tendría sus colaboradores principales y él tendría su gente de confianza. Y por supuesto que no toda la vida iba a ser, pues, caminar por los senderos polvorientos de Galilea y de Samaria y de Judea. Ellos esperaban que iba a venir un cambio radical. Y ese cambio especial y ese cambio maravilloso, pues iba a ser el momento para que ellos pudieran verdaderamente tener esos primeros puestos. Pero yo quiero centrarme en la frase de Cristo: El más pequeño es el más importante. Y les voy a brindar, hermanos queridos, les voy a brindar tres interpretaciones. Todas me gustan muy sencillas pero pero muy bellas sobre qué significa esa frase de Cristo. La primera frase tiene que ver con la manera como tratamos a los pequeñitos dentro de la sociedad. El mismo Cristo, siendo el Hijo de Dios vivo, siendo el Rey de todos los siglos. Él se preocupaba del enfermo, del leproso, de la viuda, del publicano, de la mujer pecadora. Es decir, Jesús estaba súper, súper cerca de las personas que parece que no le importan a nadie. Pues es que ese es un criterio muy interesante, por ejemplo, para un gobierno. Si tú quieres saber la calidad de persona que es un gobernante, si tú quieres saber la calidad de estilo que tiene un gobierno. Hazte esta pregunta ¿Cómo trata a los más pequeñitos? Esa es una buena pregunta. ¿Cómo trata a los pequeñitos? ¿Cómo trata a los débiles? ¿Cómo trata, por ejemplo, a los discapacitados? ¿Cómo trata al anciano que todo el mundo dice ya estorba, no sirve para nada? ¿Cómo trata a esas personas? Ese es el primer sentido. Si tú quieres saber qué tan presente está el Reino de Dios en un gobernante o en un gobierno, pregúntate ¿cómo trata a los pequeños? Esa es la primera interpretación. Segunda interpretación Pensemos en los pequeños, cronológicamente pequeños, de nuestra sociedad. Pensemos en qué está sucediendo con los niños. Pensemos en qué les está llegando a los niños. Pensemos si vamos a hacer un poco más drásticos. Pensemos en qué es exactamente lo que está educando o quién es exactamente están educando a los niños. Es muy interesante darnos cuenta de que las ideologías de todas las tendencias. Lo primero que quieren es adueñarse de los niños. Así, por ejemplo, ese presidente que tuvo Alemania y que la llevó a la Segunda Guerra Mundial, el señor que tenía ese bigote particular y cuyo nombre no voy a decir aquí para que no me bloqueen el video. Pues ese señor hizo tomó una decisión muy importante. Él quería que hubiera juventudes que siguieran su herencia. Es decir, él se ocupó de los pequeñitos, de los niños, de las niñas, de los adolescentes, porque él necesitaba asegurar que esas personas siguieran la ideología política brutal, nacionalista, extrema que él estaba predicando y que él creía. Entonces, eso de que el más pequeño es el más importante se cumple ahí, porque lo que les suceda a los niños es lo que le va a suceder a la sociedad y eso pues yo creo que hay que tenerlo en cuenta. La última interpretación que quiero compartir con ustedes es que cada uno de nosotros piense también en lo que es pequeño, en lo que a veces parece despreciable de la propia vida, porque cada uno de nosotros tiene áreas de su personalidad, áreas de su historia, áreas de sus talentos y capacidades de las que se siente orgulloso. Alguna persona, por ejemplo, sabe: Soy muy buen mozo, soy muy bonita. Otra persona dice: Soy muy inteligente. Otra persona dice: Tengo mucha capacidad económica o tengo mucho gobierno. Y a nosotros nos gusta. Seamos sinceros, a nosotros nos suele gustar que nos reconozcan por eso. Pero la manera como llega el Reino de Dios a nuestra vida no suele ser por lo grande, por lo ostentoso y por lo que más nos gusta mostrar. Muchas veces la manera como llega el Reino de Dios a nosotros es a través de lo pequeño, de aquello que no puedes, de aquello que te avergüenza, de aquello que te cuesta. Muchas veces es a través de eso como se hace presente el Señor. Eso que parece tan pequeñito, eso que eso que te causa incluso vergüenza, eso que tú dices, porque no he logrado vencer esto, pero muchas veces es a través de eso que es lo vergonzoso, que es lo que tú escondes. Es por ahí por donde llega el Señor y te transforma. Palabras sabias de Cristo, palabras sabias que queremos hacer nuestras para poder comprender un poquito más que es esa maravilla que Cristo predicó y trajo a la tierra y que se llama el Reino de Dios.

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