Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Para evitar pensar eres dueño de todo debes: ser agradecido, pensar en tus deberes no solo en tus derechos, trabaja para descubrir el valor de las cosas y no olvidar ser generoso.

Homilía o261006a, predicada en 20200928, con 5 min. y 6 seg.

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Transcripción:

Hoy la primera lectura está tomada del libro de Job y en el primer capítulo de este libro, del cual se leyó una sección en la misa de hoy, encontramos un modelo de virtud. Las palabras de Job nos hacen reflexionar. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. Bendito sea el nombre del Señor. Parece que Job tiene clara conciencia de que todo lo ha recibido y que Dios no le debe nada. Esta manera de pensar de Job no es, sin embargo, la manera usual. No es lo que usualmente encontramos en nuestro tiempo. Más bien me parece que se cumple mucho lo que me decía un colega yo soy profesor y me decía un colega refiriéndose a las dificultades en la enseñanza, sobre todo en este tema de la enseñanza a través de medios virtuales.

Y decía: Es muy difícil enseñar a un grupo de estudiantes que creen que todo el mundo les debe todo. Cuando creemos que el mundo está en deuda con nosotros. Realmente nos volvemos insoportables. Pero ¿cómo se llega a esa situación? Y sobre todo, ¿cómo se puede superar? Pues hay cuatro, cuatro recomendaciones que nos ayudan a evitar ese peligro de creernos tan dueños de las cosas que parece que Dios no pudiera quitárnoslas nunca, o creer que tenemos tantos derechos que parece que el mundo entero estuviera en deuda con nosotros. ¿Cómo puede uno vacunarse frente a esa manera de pensar? Indudablemente, lo primero, y lo ha recomendado el Papa Francisco varias veces es volver a la sencilla palabra gracias. Nada más pregúntate en el último día, en las últimas veinticuatro horas, cuántas veces y a quiénes he dicho la palabra gracias. Empezar por ser agradecidos.

De hecho, la palabra gracias ya está indicando la conciencia que uno tiene de haber recibido cosas que son bellas, que son buenas y que son regalo. La vida, la inteligencia, la voluntad de la capacidad de amar, el tener amigos o familia según cada uno lo tiene. Eso también es regalo. Entonces, lo primero es la palabra Gracias. Segundo, es muy importante, ya lo mencioné, salir de la idea de que yo tengo solamente derechos. Piensa también en tus deberes. No sólo qué es lo que es derecho mío, sino también cuál es mi deber, mi deber, cuál es. ¿Qué se espera razonablemente? ¿Qué se puede esperar correcta y razonablemente de mí, o no se puede esperar nada? Yo solo tengo derechos.

Entonces lo segundo es, piensa también en tus deberes y no solo en tus derechos. Tercero, trabaja. Trabaja. Incluso si no es un trabajo remunerado, que sería lo mejor si no es un trabajo remunerado, no dejes de trabajar. Porque. Porque la Ley del Trabajo es también redentora, nos enseña San Juan Pablo Segundo en Laborem Exercens trabaja, trabaja para que descubras el valor de las cosas. Trabaja para que aprecies lo que has recibido. Muchas personas no aprecian, por ejemplo, los sacrificios de los papás, porque para ellos, por defecto, como se dice a veces en el mundo informático y de sistemas por default. Mi papá tiene tiene que, todo el mundo tiene que trabaja, trabaja y descubre lo que valen las cosas.

Y la última recomendación no se te olvide ser generoso. Ser generoso implica la capacidad de sacar de tu tiempo, de ofrecer de tus talentos. También de ese dinero que te costó tanto trabajo lograrlo. Eso te hace distinto y además puede suceder algo cómico. Tal vez la persona a la que tú quieres servir o ayudar es ya como eras tú y cree que todo se lo merece. Y eso, eso créeme que va a ser muy simpático para tu corazón.

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