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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Características del éxito misionero según Dios: tener libertad interior, sentido de Iglesia y un corazón profundamente compasivo.

Homilía o253009a, predicada en 20240925, con 8 min. y 28 seg.

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Transcripción:

Misión, una palabra que ha caracterizado a la Santa Iglesia desde los primeros tiempos. Misión, como lo que hizo San Pablo, lo que hizo Bernabé, en realidad todos los apóstoles porque la palabra misión viene de un verbo en latín que significa enviar, de manera que los misioneros son los enviados. Y ¿sabes una cosa? Toda la Iglesia es misionera, porque el encargo de Cristo fue ese, en Mateo capítulo 28: Vayan y lleven la Buena Noticia a todas partes. Pero el Evangelio de hoy nos cuenta 3 cosas, 3 rasgos importantes de lo que es una auténtica misión. Y por supuesto, cuando hablamos de una misión auténtica, hablamos de una misión exitosa, con el éxito que cuenta para Dios, no siempre coincide con el éxito mundano. Acuérdate que el éxito mundano suele contabilizarse en términos de número de personas, los aplausos, la satisfacción del cliente, el dinero recogido. No, la misión nuestra tiene otros criterios.

¿Qué es una misión exitosa? Pues una misión exitosa tiene tres características. Una misión exitosa está marcada por el desprendimiento, es decir, lo que a veces llamamos pobreza, pero pobreza evangélica, es decir ¿qué? Desapego a las cosas de esta tierra. El misionero no puede ser esclavo del dinero que me den, de los honores que me den, de los aplausos que me den, tiene que tener un desprendimiento de todo ello, un desapego, una libertad. Esa palabra me gusta, una libertad frente a los bienes de este mundo. El misionero que esté demasiado pendiente de cuál es el dinero que voy a recoger, si me agradecen mucho o poquito, si me quieren mucho o no tanto, ese misionero no tiene la libertad interior, porque muchas veces los lugares de misión no son los lugares más amables, muchas veces los lugares de misión son lugares hostiles.

Tú pregúntale, por ejemplo, en su labor misionera, un obispo como San Josafat, o pregúntale, por ejemplo, a San Alfonso y los mártires dominicos en Japón, o pregúntale a San Bonifacio y lo que sufrió con las tribus germanas, hasta que finalmente fue muerto mártir. Si el misionero va a depender de que lo traten bien, de que le den la recompensa, de que le paguen bien, de que lo aplaudan, ese misionero no está teniendo en el centro a Cristo. Por eso, la primera característica del éxito misionero según Dios, es un profundo desprendimiento.

Segundo, Cristo envió a sus apóstoles, los envió de dos en dos, es decir, que hay una realidad comunitaria. Es algo así como que si tú no sabes amar a tu prójimo, ¿de qué amor nos estás hablando? Entonces, se necesita sentido de comunidad, o si vamos a ser más precisos, sentido de Iglesia. Esta es una característica muy importante, porque algunas personas hoy pretenden ser misioneros y pretenden tener sus seguidores, pero a costa de darle la espalda al Papa o de ser, como decimos popularmente, ruedas sueltas. En la Santa Iglesia nosotros no podemos ser ruedas sueltas, en la Santa Iglesia nosotros estamos llamados a ser parte de un cuerpo, como lo dice primera Corintios 12, como aparece también en Romanos 12, somos parte de un cuerpo.

Y por eso, es necesario tener sentido de Iglesia, aprender a sentir con la Iglesia, aprender que nosotros no estamos simplemente conquistando corazones únicamente para nosotros, esto lo ha criticado el Papa Francisco. Cuando una persona está trabajando solamente para sí misma o para su grupito, para su movimiento, para su modo de hacer la liturgia, eso el Papa lo llama proselitismo. Es decir, tú estás ocupado, únicamente estás concentrado en el número, número, número, quiero tener muchos. Eso es éxito según el mundo, pero ese no es éxito según Dios. Entonces, es necesario primero, ya dijimos, espíritu de desprendimiento, que es la libertad, la libertad en el espíritu. Segundo, es necesario sentido de comunidad, sentido de Iglesia.

Y tercero, que es otro elemento que le gusta muchísimo al Papa Francisco, es la dimensión de la sanación, la misericordia, la ternura. Por eso también este Papa y otros han utilizado expresiones semejantes, para referirse a lo que es un hospital de campaña. Nosotros como miembros de la Iglesia, nosotros estamos en medio de un mundo y en ese mundo la gente está herida, la gente está cansada, la gente está deprimida, muchísima gente está a la defensiva, muchísima gente nos mira con escepticismo, muchísima gente no nos cree. Entonces, uno tiene que saber que uno ha sido enviado a un mundo que está lleno de prejuicios, lleno de heridas, lleno de malos recuerdos y lleno de mentiras, digámoslo abiertamente. Mucha gente tiene en su cabeza una cantidad de aserrín que le han metido, mentiras contra la Iglesia, cosas desproporcionadas.

Por ejemplo, mira este tema tan doloroso, el tema de los abusos que es un tema muy doloroso, por supuesto. Pero ¿sabes lo que pasa con los abusos? Que se toma ese tema y se exagera. Estoy de acuerdo con todos, una sola víctima, una sola persona abusada ya sería demasiado. Pero lo que quiero decir es que se concentran las peores expresiones, el peor lenguaje contra la Iglesia y la gente tiene todo eso metido en la cabeza. Entonces, si yo quiero servir a Dios, yo tengo que saber que voy a un mundo que está muy mal dispuesto, a un mundo que está enfermo, que está resentido, que está lleno de rebeldía, que está lleno de idolatría, que tiene cansancio. Voy a un mundo enfermo y por eso mi actitud tiene que estar marcada por la misericordia.

Si tú estás, por ejemplo, esto me lo van a entender muy bien las enfermeras, los enfermeros, los médicos. Si tú estás en una sala de urgencias o me digo mejor, tal vez lo mejor es decir urgencias o cuidados intensivos, tú qué te esperas encontrar, gente saludable, de buen color, que te sonríe y que tiene una salud perfecta. Claro que no, si tú estás en la sala de urgencias de un hospital y estás haciendo turno, tú esperas a ver a qué horas va a llegar una persona acuchillada, a qué horas va a llegar un intoxicado, a qué horas va a llegar una muchacha que intentó suicidarse, a qué horas va a llegar un policía que lo hirieron en un asalto. Eso es ser misionero. Entonces, las tres características para una misión exitosa: necesitamos libertad, libertad interior, necesitamos sentido de Iglesia y necesitamos un corazón profundamente compasivo.

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