Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Volvamos a la Biblia, aprendamos de la Palabra e iluminemos el día con la sabiduría que sólo el Señor nos puede dar para relacionarnos con Él, con el prójimo y con nosotros mismos.

Homilía o252004a, predicada en 20160920, con 5 min. y 22 seg.

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Transcripción:

En esta semana varias lecturas del comienzo de la Eucaristía. Lo que llamamos la primera lectura de la Misa son tomadas del libro de los Proverbios. Quiero exhortar nuevamente, con toda amabilidad y respeto a que nos acerquemos a estos textos. Pienso que hay muchos católicos que no conocen los tesoros de la Palabra de Dios y a veces me parece que andamos buscando lejos lo que tenemos muy cerca. Cuánta literatura se vende sobre control mental, sobre métodos de visualización, programación neurolingüística, ondas cerebrales, recursos o como algunas veces se dice hoy, tips para aprender a vivir. Debe haber algunas cosas buenas en esa literatura que se vende con abundancia, pero si hemos aprovechado lo que tenemos en la Biblia. Creo que muchas veces no.

El texto de hoy está tomado en la primera lectura del capítulo veintiuno del libro de los Proverbios, y son frases muy diversas. Es decir, es muy difícil encontrar un hilo conductor, porque el libro de los Proverbios a veces parece como una libreta de notas que alguien hubiera llevado por la vida, y cada vez que se le ocurría una idea interesante la escribía. O como una persona que llevara una grabadora. Y cada vez que en una conversación sale una frase inteligente, la graba. El libro de los Proverbios, tiene esa capacidad de acercarnos al momento en el que se captura, por así decirlo, una verdad, algo que es útil, algo que es bello. Y eso a mí me llama la atención porque pienso que Dios a todos nos da oportunidad también de aprender de la vida misma. Este capítulo, capítulo veintiuno del libro de los Proverbios, tiene esa estructura como una persona que hubiera recogido notas por la calle, mejor digo, por la vida, aprendiendo de muchos de sus congéneres, muchas de las personas que tiene cerca.

Aquí en mi celular tengo recogidas algunas de esas frases propias de la primera lectura de hoy. Al hombre le parece siempre recto su camino, pero es Dios quien pesa los corazones. Esa frase no tiene una relación inmediata con la siguiente frase: Practicar el derecho y la justicia, Dios lo prefiere a los sacrificios. Son frases desconectadas, pero en realidad la conexión que hay entre ellas es el deseo que alguien tuvo alguna vez de aprender. Y ese alguien también puede ser tú. Ese alguien también puedo ser yo. Una cosa que yo personalmente hago, sin ánimo de compararme, por supuesto, con la grandeza de la Biblia, es que frases o pensamientos que considero realmente útiles, luminosos. Procuro escribirlos y procuro compartirlos.

Por ejemplo, en mi cuenta de Twitter o en mi cuenta de Facebook. Yo me imagino que el libro de los Proverbios funciona de esa manera. Es decir, si en aquella época hubiera habido Facebook, estas personas hubieran puesto como actualización de estado una frase de esas que perfectamente cabe nada de extraño que yo mismo la ponga. Después dice: Al hombre le parecen rectos sus caminos, pero es Dios quien pesa los corazones. Oye, qué interesante esto, qué interesante, porque automáticamente nos saca del subjetivismo y nos saca de esa tendencia tan frecuente en el ser humano de la autojustificación.

Hay otras frases en el pasaje de hoy, por ejemplo, esto: Los planes del diligente traen ganancias. Los del atolondrado traen indigencia. En general, la literatura sapiencial nos invita a darle luz y verdad y bondad a nuestra manera de relacionarnos con Dios, a nuestra manera de relacionarnos con el prójimo y a nuestra manera de vivir, es decir, lo que cada uno es ante sí mismo. Y luego, en esa manera de vivir, nos invita continuamente a utilizar la inteligencia, a conocernos y a mirar con mayor claridad qué es lo que en realidad queremos y cómo podemos obtenerlo.

Una vez más, la invitación. ¿Tienes una Biblia en tu casa? Está el libro de los Proverbios. Aprovéchalo. Vuelve a la Sagrada Escritura. Te resulta más cercano. Te resulta más provechoso. Tiene menos contaminación de religiones y cosas raras de otras religiones y cosas raras. Y incluso resulta más económico. No es la principal razón. Pero piénsalo. Vuelve a la Biblia. Aprende de esta palabra. Ilumina tu día con esa sabiduría que solo el Señor puede dar.

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