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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El cristiano no se define por el rechazo ni por el aplauso del mundo, sino por Cristo. Como Jesús, estamos llamados a vivir con libertad interior y en sana distancia frente al mundo.
Homilía o246012a, predicada en 20260926, con 6 min. y 36 seg. 
Transcripción:
Hoy, mis amigos, vamos a hablar de la sana independencia de Cristo. Hay una independencia que le abre la puerta al individualismo y al egoísmo y, consiguientemente, a la indiferencia frente a las necesidades del prójimo. Esa clase de independencia es contraria al plan de Dios, porque va atentando contra el amor al prójimo. No nos referimos a ese tema. En cambio, hay una independencia que permite sostener el bien en medio de la adversidad, o sostener la verdad en medio de la persecución y la mentira, o mantener la caridad aunque haya odio alrededor. Y estos otros tipos de independencia son tremendamente valiosos y necesarios. ?Yo personalmente alabo la independencia de un Juan Bautista. Como hemos comentado muchas veces en predicaciones sobre Juan Bautista, él estaba en el desierto, se alimentaba de lo que le daba el desierto, se vestía de lo que le daba el desierto. ¿Por qué? Porque eso garantizaba independencia. Con base en esa independencia, Juan Bautista tenía la capacidad de hablar con claridad, fuerza, y libertad a todos. Dado que no dependía de los sumos sacerdotes, podía decirles las cosas a los sumos sacerdotes. Como no dependía de los militares, podía decirles a los militares lo que tenía que decirles. Y así sucesivamente. Juan Bautista, para poder hablar a todos, incluyendo al "rey" Herodes (que, como ya sabemos, lo mandó matar por instigación de su amante y que era también su cuñada, llamada Herodías), ya que Juan Bautista, en lo que a él respecta, permaneció libre. ?Es decir, hay una independencia que nos hace libres. Libres para servir plenamente a Dios, libres para servir plenamente a nuestros hermanos. Esa independencia es muy valiosa, y por supuesto, esa es la independencia que tiene Cristo. Esa es la independencia de Cristo. ?Bendita independencia que aparece, verbigracia, frente a las multitudes. ¿Qué nos dice el Evangelio de hoy? Es un pasaje muy breve. Nos dice que la gente estaba fascinada con Jesús, estaban felices con Él. Nos dice San Lucas que había una admiración general por la persona de Cristo. ?Pero Nuestro Señor sabía mantener la prudente distancia en su interior, de tal modo que Él no se iba a dejar fascinar por la fascinación de ellos. Él no se iba a dejar sojuzgar por la admiración que le tenían. Él no se iba a convertir en esclavo y en servidor de aquellos que en realidad estaban llamados a servirle a Él, porque Él es el Rey de reyes. ?De tal manera que Cristo, en medio de la admiración y del aplauso de la gente, tiene la suficiente presencia de ánimo para decir: "Al Hijo del hombre lo van a perseguir, al Hijo del hombre lo van a atacar, al Hijo del hombre lo van a condenar". ?Esa misma presencia de ánimo, esa misma libertad interior -porque ese es el mensaje profundo que está aquí- no la tenían los Apóstoles. Ellos estaban, perdóneme la expresión, como drogados en medio de todo ese entusiasmo. Ellos estaban viviendo su sueño: "Oh, qué maravilloso, esto está creciendo, cada vez hay más popularidad, mira es que cada vez nos aplauden más". Y no los aplaudían a ellos, aplaudían a Cristo; mas ellos se metían en el cuento, ellos se metían en el sueño. ?Era una especie de sueño compartido y decían: "Mira cómo nos quieren, cómo nos aceptan, cómo todos nos buscan, qué populares somos". Esos eran ellos. Y por eso cuando Jesús, que sí mantenía la cabeza despejada, les decía: "Mire, al Hijo del hombre lo van a perseguir, lo van a torturar, lo van a ejecutar", ellos no querían enterarse, porque querían seguir viviendo su sueño, seguir viviendo ese momento maravilloso, ese momento feliz, esa suerte de droga, ellos estaban ahí más o menos en un momento de alta dopamina, ¿no? Ellos estaban ahí sumergidos en su dopamina, en su felicidad y en su motivación y satisfacción dopaminérgicas. ?Y así no es. Así no es. ?El cristiano sabe mantener una sana distancia frente al mundo. Cuando éste te persigue y te dice que eres lo peor, él sabe mantener una sana distancia. Cuando el mundo te dice: "Eres lo máximo, ya te vamos a coronar rey", sabe mantener una sana distancia. El mundo te admira y te aplaude, ¡sana distancia! El mundo te persigue y amenaza con torturarte, sana distancia. ?No es el mundo el que me va a decir ni quién soy yo ni para qué fui llamado. Eso lo vivió Cristo, esa libertad interior la vivió Cristo. Y yo creo que ese es un gran mensaje para nosotros. Bendita libertad interior de nuestro Señor Jesucristo. Y que nosotros aprendamos la lección. Amén.

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