Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

No somos solo materia: tenemos un alma y una dimensión espiritual llamada a trascender. Al abrirnos al Espíritu Santo, Dios transforma nuestra vida y nos hace crecer como verdaderos hombres espirituales.

Homilía o246011a, predicada en 20260919, con 12 min. y 39 seg.

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Transcripción:

Hablemos del cielo. Hablemos de hombres celestiales.? Hablemos del futuro eterno de la humanidad.

?Para muchas personas, estas palabras que acabo de decir son simplemente ciencia ficción. ?El Cielo, nos dirán que es simplemente el fruto de la imaginación de seres ignorantes que no saben nada de ciencia; para ellos eso es el Cielo. Un hombre celestial, creo que mucha gente creería más fácilmente en el Hombre Araña que en un hombre celestial, y perdón porque sé que lo que acabo de decir raya en la blasfemia; pero es la realidad. Mucha gente está más dispuesta a admitir cualquier otra ficción que algo como esto del hombre celestial.

?Pero la primera lectura de hoy nos dice de un hombre celestial, nos habla de un hombre espiritual. ?Y resulta que es parte de nuestra fe. ?Cuando nosotros decimos que creemos en la resurrección de la carne, lo que estamos diciendo es que llegaremos a ser hombres y mujeres celestiales, espirituales. ?Vamos a ser seres celestiales, espirituales. ?Ese es el futuro que Dios ha querido para la humanidad. ?Mucha gente ve esto como ficción, como un cuento de niños. Empero, no es invento de una imaginación calenturienta, es la promesa de Dios. ?Es lo que ya vemos realizado en Cristo, y también en María Santísima por el misterio de la Asunción. ?Entonces necesitamos entender varias cosas. En primer lugar, que nosotros no somos solamente materia, no lo somos. ?Esto es muy interesante.

En la actualidad existen muchas personas que consideran que todos los procesos mentales son explicables a través del cerebro. ?Pero hace unos meses me encontré con el podcast de un neurocientífico muy formado en filosofía, y este neurocientífico decía: el solo cerebro no puede explicar todas las operaciones mentales. ¿Por qué? Él ofrece una serie de explicaciones, aunque la que me impacta más es esta. ?Dice él: sabemos que en el cerebro humano, básicamente, el funcionamiento tiene que ver con minúsculas corrientes eléctricas, que es lo propio del sistema, del funcionamiento normal de las neuronas. ?Las neuronas lo que hacen esencialmente es transmitir electricidad.

?Y las sinapsis -conexiones entre neuronas- son también de alguna manera circuitos eléctricos. ?Las corrientes que tienen lugar en el cerebro son realmente minúsculas, pero son detectables. De hecho, cuando se realiza un electroencefalograma (electro: electricidad, encéfalo: cerebro, grama: gráfico) lo que se hace es detectar las corrientes que circulan dentro del cerebro, por eso ponen unos electrodos (electrodos, electricidad).

Bien, pero todo esto se debe a que el neurocientífico decía lo siguiente: nosotros podemos inducir en el cerebro sensaciones, colores, emociones. ?Hay tanto conocimiento hoy sobre el cerebro (eso va creciendo, podríamos decir, año por año) que estos científicos saben, verbigracia, en dónde hay que aplicar una determinada corriente eléctrica, por supuesto en la medida apropiada, todo eso está muy bien estudiado, y la persona, a saber, empieza a tener sensaciones, incluso se puede reproducir la sensación de que aquélla está fuera de su cuerpo. ?O la persona puede tener visiones (inducibles por medio de esas corrientes), esto es, la persona cree ver algo, eso se llama técnicamente alucinaciones, entonces la persona tiene alucinaciones. Mas no son alucinaciones producto de un mal funcionamiento de su cerebro, sino alucinaciones inducidas. ?Se pueden inducir o se pueden despertar recuerdos. ?Se le puede producir pánico a la persona.

Sin embargo, hay algo que no puede lograrse por medio de corrientes eléctricas, decía este científico: no es posible producir, por medio de corrientes eléctricas, un razonamiento, razonar. ?Llegar al nivel de abstracción que permite razonar es algo que está más allá de la simple electricidad cerebral. ?Por supuesto, cuando una persona está razonando tiene una actividad eléctrica y se puede detectar dónde (principalmente, en el razonamiento, la parte más activa es la del frente, lo que se denomina el lóbulo frontal; se puede detectar que hay actividad ahí). ?Pero producir el razonamiento, por ejemplo, tomar a un jovencito de 12, de 13 años, que no ha estudiado sino los puros puros rudimentos de geometría, y decir: "Vamos a aplicarle unas corrientes para que entienda el teorema de Tales o para que entienda que la suma de los ángulos de un triángulo es 180°?, eso no se consigue.

Es posible detectar actividad mientras el muchacho está estudiando geometría y aprendiendo. Pero una cosa es detectar actividad cerebral y muy otra decir que el cerebro es el que produce el razonamiento, porque yo puedo tener, por poner un caso, una antena, y esa antena está captando emisiones de radio. Y puedo detectar que en esa antena se están recibiendo señales electromagnéticas de tal frecuencia e intensidad; empero, eso no significa que la antena esté produciendo eso.

Es una comparación un poco infantil, pero de una manera semejante podríamos decir que cuando se da el razonamiento, se detecta actividad cerebral; pero no hay prueba de que esa actividad sea enteramente producida por el mismo cerebro.

?Es uno de los argumentos científicos más interesantes para mostrar que lo que solemos llamar conciencia no es meramente la actividad cerebral, tampoco el cerebro funcionando, hay algo más. De hecho (y esto ya lo observaron los antiguos filósofos), cuando nos referimos al conocimiento abstracto, hacemos mención de algo que no existe en la naturaleza y que nunca ha sido percibido por los ojos, ¿sabías eso? ?Tus ojos nunca han visto un círculo. ¡Sí, así como lo lees! Yo he visto cosas redondas, una cosa redonda no es un círculo, porque si tú miras esa cosa redonda, la miras con el aumento, te das cuenta que es irregular; mas tú entiendes lo que es un círculo, y sin embargo un círculo no existe en la naturaleza, un círculo no existe en tu experiencia sensible.

La amplia explicación precedente tiene el objeto de decir que, en nosotros, hay algo que trasciende la materia, ese algo que trasciende la materia, ese algo que es más allá de la materia, es lo que siempre hemos llamado en la Iglesia Católica el alma. ?Y por ese camino empezamos a descubrir que nuestro ser es más que simplemente impulsos, neuronas, hormonas, sistemas y electricidad. ?Nuestro sistema, nuestro mundo es mucho más, nuestro conocimiento es mucho más. ?Nuestro ser es mucho más. Al entender esto, uno comprende que, como indica Santo Tomás de Aquino, los seres humanos nos situamos en la frontera entre lo material y lo espiritual.

De manera que en nosotros hay una realidad espiritual, y ésta es la que hace posible que también Dios mismo, que no es material, obre en nosotros. Dios mismo, que no es material, puede hacer su obra en nosotros y es lo que hace con la fuerza y con la gracia de su Espíritu Santo.

Ergo, lo que nosotros proclamamos en la Resurrección es que esta realidad del Espíritu Santo puede tomar de tal manera tu vida entera, que entonces tú te llamas un hombre espiritual o una mujer espiritual, y que ya empiezas a serlo en esta tierra, en la medida en que te abres al Espíritu Santo y no llevas una vida solamente material: vivir únicamente del dinero, de la piel, del placer, de la necesidad, de la aprobación, del aplauso de la gente, del momento presente, vivir solamente de eso. No. Tú estás llamado a trascender, a ir más allá, a caminar más allá. Y eso a lo que estás llamado a hacer más allá, eso que es más grande, eso precisamente, es lo que nosotros encontramos a través de la obra de Dios en nuestra vida, y eso es lo que hace de nosotros hombres espirituales.

?Entonces, incluso esto material que nosotros tenemos, igualmente puede ser revestido de la gracia y del poder de Dios, esto que nosotros tenemos también puede ser transformado por la gracia y el poder de Dios, y eso es lo que se llama un hombre celestial. ?Hombre celestial no es una ficción, hombre celestial no es darle la espalda a esta creación, es mostrar que el destino último de esta creación muestra la plena comunión con Dios, la plena comunión con su amor y la plena victoria de su Espíritu Santo. ?Es un tema fascinante. ?Es fascinante pensar que nosotros somos más que carne, que barro, que nosotros somos más que simplemente esto.

?Y no significa que esto lo despreciemos, sino que esto, esta carne, estos huesos, se revisten de inmortalidad. ?Así como Cristo resucitado, a imagen de Cristo resucitado, nosotros seremos la plena victoria de Dios en esta creación, a Él la gloria por los siglos. Amén.

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