Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Solo el amor supera el espíritu de división. El amor cristiano no es simplemente el fruto del esfuerzo, es un don al cual hay que aspirar, suplicar y recibir de Dios para poder vivir.

Homilía o243011a, predicada en 20240918, con 9 min. y 0 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

En la comunidad de Corinto, donde estuvo evangelizando San Pablo por dos años, había muchas divisiones, eso lo hemos comentado en otros momentos de esta semana, y el origen de esas divisiones, y esto es lo que puede parecer, yo diría irónico, estaba o parecía estar, por lo menos, en una especie de competencia espiritual. ¿Qué es una competencia espiritual? Pues algo así como pensar quién tiene más carismas, quién tiene cosas más extraordinarias, quién hace más milagros, quién habla más en lenguas, esa es la competencia espiritual. Y esa competencia espiritual, pues estaba arruinando el depósito de la fe entre los corintios porque, evidentemente, a lo que estaba conduciendo era a envidias, rencillas, murmuraciones y, sobre todo, faltas de caridad.

Por eso Pablo, de distintas maneras, podríamos decir desde distintos ángulos, Pablo estaba enseñando a los corintios, pues cómo se hacen las cosas, cómo se vive en cristiano y, en concreto, cómo se supera ese espíritu de división. Por ejemplo, en alguna oportunidad les dice, todo esto dentro de la primera carta a los Corintios, les dice: Ustedes tan orgullosos de sus carismas y miren los escándalos que tienen. O sea, los está llamando a la humildad. En otro momento les dice: Si estamos comiendo de un mismo pan, si estamos alimentándonos de un mismo Cristo, entonces ese alimento cristiano, ese alimento, está en contradicción con las divisiones. Si ustedes están así divididos, eso ya no es la Cena del Señor. Fíjate, es otro ángulo para decirles, cuiden el problema de las divisiones. En otro momento les dice: Oiga, tengan en cuenta que nosotros somos un solo cuerpo y somos un solo cuerpo en Cristo. De algún modo está, otra vez, el mismo tema. Se ve que era algo muy fuerte en ellos, en los corintios.

Y les dice también: Aspiren a los carismas superiores. En el texto de hoy encontramos a Pablo hablando del amor y presenta al amor como la virtud más grande, como el sello realmente característico del cristiano, como la única gran virtud que atraviesa el umbral de la muerte y la vence, porque la fe y la esperanza son para esta tierra. Pero en cambio, la caridad, el amor va después, es decir, trasciende. Sin embargo, yo creo que hay que destacar que Pablo no les está diciendo, hagan más, sino Pablo les está diciendo, dense cuenta de cuál es el sello de Dios, el sello de Dios, el regalo que Dios trae. Que el Espíritu Santo me ayude a expresarme, Pablo les está hablando del amor que está más allá de nuestras fuerzas, del amor que está más allá de lo que podemos construir o conquistar, del amor que está más allá incluso de lo que podemos pensar.

Hago un ejemplo muy infantil, supongamos que yo soy un entrenador y estoy entrenando a un atleta para salto largo. La persona tiene que venir corriendo, pisa y salta. Es un buen atleta y se supone que yo soy el entrenador. Y supongamos que la persona, en ese momento, está dando saltos de cierta longitud. Yo me voy a inventar cifras, no son las mayores del mundo, pero supongamos que este atleta logra saltar 4 metros con 10 centímetros, empieza a ser una distancia considerable. Yo quiero que él mejore. Y entonces, yo le digo: Mira, procura saltar con esta técnica de esta manera, con este impulso, respirando en este momento, para que llegues a saltar 4 metros con 50. La persona está saltando 4 metros con 10 y yo le propongo 4 metros con 50. Eso supone un esfuerzo, eso supone un entrenamiento. Pero una cosa es perfectamente clara, y es que, de lo que le estoy pidiendo, o sea, lo que yo le estoy pidiendo es que se esfuerce más para llegar allá, no a 4 10, sino a 4 50. Bien, pero ahora supongamos que yo le dijera: Quisiera que saltaras 25 metros, 25 metros, no es posible. No hay ninguna cantidad de entrenamiento que pueda hacer esa persona para llegar a saltar 25 metros, eso no es posible.

Algo así es lo que hace Pablo. Cuando Pablo presenta el amor, el amor que perdona todo, el amor que no lleva cuentas, el amor que permanece para siempre, no nos está diciendo simplemente, entrénense, hagan más fuerza y lógrenlo. No, lo que está diciendo San Pablo es que la verdadera unidad cristiana proviene de un don al que hay que aspirar. Un don que hay que suplicar, un don que hay que recibir para poder vivir. O sea que el amor cristiano no es simplemente el fruto de esforcémonos más, no es simplemente el fruto de: hagamos otro poquito y verá que lo logramos. El amor cristiano es más que eso, el amor cristiano es un don porque quién de nosotros puede amar perdonando todo, disculpando todo sin llevar cuentas. Eso es como si nos dijeran salta 25 metros o salta 200 metros, es imposible. Entonces, lo que quiere Pablo es que nosotros, reconociendo nuestra limitación, nos abramos a un don que Dios nos quiere dar, que Dios nos ha dado en Cristo, un don, un carisma, la palabra carisma equivale a don, un carisma que está más allá de nuestras fuerzas.

Y si nosotros fijamos nuestra atención en ese don, y si suplicamos ese don y si recibimos ese don, entonces, ya no somos nosotros simplemente amando a nosotros, sino que ahora es Dios el que está amando en nosotros, y Él es el único que puede hacer que saltemos los 25 metros, los 200 metros o los tres kilómetros, porque nada es imposible para Dios, ese es el mensaje, ese es el mensaje. Al poner algo que está más allá de nuestras posibilidades, pero algo que Dios verdaderamente da, Pablo nos está invitando a crecer, pero no simplemente con nuestro esfuerzo, sino solamente por el poder de su amor, su misericordia y su poder.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM