Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Pidamos a Dios que por su Santo Espíritu organice nuestra vida al traernos su amor, su poder y su sabiduría.

Homilía o243008a, predicada en 20200916, con 4 min. y 40 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

A ver, qué tal te suena esta frase: la vida es ritmo, ¿eso a qué suena? Música, diversión, pasarla bien, promoción de un nuevo cantante. Pues te quiero contar que es una frase que proviene del Evangelio. De hecho, proviene de la Biblia entera, hay un pasaje muy famoso del libro del Eclesiastés, está en el capítulo tercero de ese libro, es el que habla del ritmo: Hay un tiempo para y hay un tiempo para. Tiempo para reír, tiempo para llorar, por ejemplo, tiempo para el luto, tiempo para la fiesta, tiempo para alegrarse, tiempo para entristecerse. La vida es ritmo, la vida no va a ser, no puede ser, no debe ser solamente tristeza, preocupación, preocupación, tristeza, tristeza, preocupación, no puede ser solo eso. Pero la vida tampoco puede ser pasarla bien, reírse, reírse, pasarla bien, pasarla bien, reírse, lo que llaman una vida de paseo, tampoco la vida es eso. La vida tiene su ritmo, nos lo dijo el Eclesiastés y nos lo muestra a Jesús en el pasaje de hoy.

En un momento dado, Dios estaba invitando a su pueblo a la penitencia y a la conversión. Los estaba invitando a eso. Y la gente, la gente no hizo mucho caso, no hicieron mucho caso. Dios estaba invitando a penitencia y conversión y no hicieron caso. Lo hizo a través de Juan Bautista. Luego, Dios, a través de Jesucristo, se nos muestra cercano y amigo, tan amigo como ese amigo con el que tú te sientas a comer y a conversar. Podríamos decir, es otro lenguaje y también es de Dios, el lenguaje de la cercanía y la misericordia. Primero era el lenguaje de la denuncia y la penitencia, y después el lenguaje de la cercanía y la misericordia.

Y nosotros estamos como desfasados, desfasados con respecto a eso que Dios nos ofrece. A veces Dios nos pone el ritmo de la denuncia y la conversión y nos parece: No, ese ritmo no me gusta. Y luego, nos propone otro ritmo, el ritmo de la cercanía y de la amistad. Y tal vez, le decimos: no te preocupes, ya tengo mis propios amigos, yo veré qué hago. ¿Te das cuenta de eso? No le hemos tomado el ritmo, no le hemos tomado el ritmo a Dios. Hoy, hoy es un buen día para pedirle al Señor: Dame tu ritmo, dame la capacidad de reconocer tu música, tu melodía. Grandes Santos nos han hablado de esto también.

Me gusta muchísimo aquella frase de Santa Teresa de Jesús: Cuando es ayuno, es ayuno, cuando es perdiz es perdiz. Aquella ave que se puede preparar muy sabrosa, para quienes tal vez no estén familiarizados con la palabra. Cuando es ayuno es ayuno, cuando es perdiz es perdiz. Hay que tomarle el ritmo a Dios, hay que tomarle el ritmo a Dios. Y esa búsqueda del ritmo de Dios en nuestra vida es lo que ha de determinar nuestra verdadera agenda, nuestro verdadero calendario, la verdadera organización de nuestra vida, fíjate la profundidad que esto tiene. Así que ya sabemos, a pedirle a Dios que traiga por su Espíritu el ritmo de su amor, el ritmo de su poder, el ritmo de su sabiduría a nuestra vida. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM