Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Incluso los dones espirituales pueden convertirse en ídolos que nos separan de Dios. Por eso hay que aspirar al don de la genuina caridad.

Homilía o243003a, predicada en 20120919, con 4 min. y 10 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Desde hace algunos días estamos leyendo pasajes seleccionados de la primera Carta a los Corintios, esto quiere decir que la Iglesia le da una particular importancia a ese documento, porque en él hay tantas recomendaciones del gran apóstol Pablo, que nosotros podemos también recibir mucho de lo que allí aparece. Mira, por ejemplo esto, hoy se nos habla de los dones, pero se nos habla del don por excelencia. Yo creo que el título para la lectura de hoy, tomada del final del capítulo número 12 y el principio del capítulo 13 de la primera Corintios, el título podría ser ese: Los dones y el don. Y esta enseñanza indudablemente fue muy útil para los corintios, pero sigue siendo útil para nosotros: los dones y el don.

La palabra don quiere decir regalo y los corintios estaban fascinados con los regalos espirituales. Esos regalos se les suele llamar carismas, son los carismas, carisma de hablar en lenguas, carisma de hacer milagros, carisma de profecía, carisma de interpretación, carisma de sanación. Ellos estaban fascinados con esos dones, fascinados con los carismas, esos son los muchos dones. Pero hay que tener cuidado, porque resulta que los dones, los regalos sobrenaturales, espirituales, pueden correr la misma suerte que los regalos naturales, materiales, corporales.

A ver, un don, por ejemplo, un don natural es la inteligencia, otro don natural es la belleza, la belleza física. Qué bello es un amanecer, qué bella es una flor, qué bello es un paisaje, qué bello es un rostro, qué bello es un cuerpo. Hay cuerpos que son muy bellos, pero la belleza de esos cuerpos puede convertirse en una trampa, porque nosotros podemos caer en la idolatría de esa belleza. Y entonces, por la belleza corporal muchos se han perdido, por ejemplo, el rey David, por la belleza de una mujer a la que vio, cayó en adulterio, cayó en traición, cayó en homicidio, cayó en engaño. Entonces, la belleza es un don, pero si ese don se idolatra, si ese don ocupa un lugar demasiado central, demasiado importante en el corazón, pues entonces, ya no nos acerca a Dios, sino que nos aparta de Él.

Y eso puede pasar también con los dones espirituales. Entonces, Pablo les advierte a estos corintios: Tengan cuidado, porque todos esos dones maravillosos que ustedes conocen y que ustedes aprecian, esos dones también tienen un peligro para ustedes. Ustedes los pueden idolatrar, pero hay un don que es el don por excelencia, y ese don es el don del amor. Amor como nos ha amado Cristo, amor como nos ha amado Dios. Y ese amor, ese es el don que no se deja falsificar, ese amor que nos pone al servicio, ese amor que nos empuja a ayudar, a entregarnos, a dar, ese amor, ese no engaña. Entonces, por eso Pablo dice: Mire, aspiren a los carismas superiores y sobre todo aspiren a este don, el don del amor.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM