Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Hay estados de vida que son superiores pero esto no significa la superioridad de las personas sino un llamado para ser fiel al Señor en la vocación que cada uno a encontrado.

Homilía o233007a, predicada en 20180912, con 3 min. y 42 seg.

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Transcripción:

La primera lectura está tomada del capítulo séptimo de la Primera Carta a los Corintios, es un pasaje bastante bien conocido, porque habla de un estado de vida que Pablo considera superior a otro estado de vida, y eso causa bastantes discusiones, sobre todo en la época en la que vivimos, que parece valorar tantísimo la igualdad, la igualdad y la igualdad y que, por consiguiente, difícilmente puede apreciar esta clase de análisis como el que hace Pablo. Esencialmente, lo que dice Pablo es que es mejor permanecer célibe por el Reino de Dios, como estado de vida, ese estado es mejor que el estado del matrimonio.

¿Qué quiere decir que un estado de vida es mejor que otro? Quiere decir que objetivamente, consideradas las cosas, es mejor dedicarse por completo a Dios y solo a Dios, que tener una pareja y encontrarse con la situación de que quiero agradarle a Dios, pero tengo que agradarle a mi pareja, quiero agradarle a Dios, pero resulta que tengo un esposo, mi esposo no me apoya, quiero agradarle a Dios, quiero predicar su palabra, pero resulta que mi esposa me riñe porque yo quiero servir de esa manera. Entonces tenemos tensión, entonces tenemos dificultad. A eso se refiere el apóstol San Pablo aquí, se refiere a ese tipo de situación. Entonces, por esa razón, porque el que se casa va a tener que agradar a Dios, pero también agradar a la pareja, por esa razón va a suceder que a veces la persona que se casa pierde la oportunidad o tiene que pasar por una tribulación que él llama la tribulación de la carne, por una tribulación bastante incómoda, si quiere ser fiel al cristianismo y al mismo tiempo ser fiel al matrimonio. Eso es lo que está diciendo Pablo, no, es más, no es tan complicado.

Pero debemos tener en cuenta una cosa, y es que el hecho de que un estado de vida sea superior a otro estado de vida no quiere decir que todas las personas que están en ese estado superior sean mejores o superiores a las que están en otro estado. Los estados de vida son una cosa, las vidas de las personas son otra cosa. Entonces, es posible que haya personas que están en un estado de vida superior, pero su vida de pecado, su vida de incoherencia, los hace incluso despreciables. Así, por ejemplo, si un sacerdote tiene su consagración y tiene su celibato, pero está contradiciendo ese celibato con sus obras, está contradiciendo su consagración, pues el daño que va a causar no es poco, es terrible, sobre todo en situaciones como las que tristemente conocemos, de abusos y todavía peor, abusos de menores de edad.

Entonces, no vamos a decir que las personas son superiores, pero sí vamos a reconocer que el estado de vida es superior y que, de hecho, ese estado de vida superior está invitando, está obligando, en cierto sentido, a que seamos, a que tengamos una coherencia mayor. También puede suceder que hay personas que están en un estado de vida supuestamente menor, como puede ser el del matrimonio, pero desde ahí, en la oración, en la humildad, en la generosidad, en la caridad, van por delante de todos y son un testimonio para todos nosotros. En resumen, sí hay estados de vida que son superiores unos a los otros. Pero la superioridad de un estado de vida no significa la superioridad de las personas, sino más bien un llamado a que cada uno sea fiel al Señor en la vocación que ha encontrado.

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