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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El día de descanso, para nosotros católicos el domingo, es tiempo para agradecer, disfrutar y compartir el bien que Dios nos ha dado. El verdadero descanso se vive en Dios, en familia, en comunidad y en la caridad.
Homilía o231013a, predicada en 20260907, con 9 min. y 8 seg. 
Transcripción:
Es posible que algunos de nosotros, cuando escuchamos sobre la ley del sábado, pensemos Bueno, eso era para los judíos, pero eso realmente no tiene nada que ver para nosotros. Los judíos tenían una legislación que era la legislación de Moisés, y de acuerdo con la ley de Moisés, había cosas que estaban permitidas y cosas que estaban prohibidas durante el sábado. Entonces nosotros decimos bueno, todo eso se queda para allá para el tiempo pasado. Eso es tiempo pasado. Eso no rige para nosotros. Esa sería una manera de pensar. También nosotros somos conscientes de que para los cristianos el día importante no es el sábado, sino el día importante es el domingo y el domingo es el día de la resurrección del Señor. O sea que nosotros hemos pasado de la ley de Moisés. Nosotros hemos pasado a un régimen nuevo podemos decir a una vida nueva, a una experiencia nueva, que es la que ha traído la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Eso es lo que podríamos pensar y decimos Bueno, pues para nosotros todo ese tema del sábado es, como se dice popularmente, un tema superado. Pero la pregunta es si realmente es así, si ese tema, si ese es un tema superado. En este sentido tiene algo, óyeme lo que voy a decir, ¿tiene algo que decirnos este tema del sábado? ¿Tiene algo que decirnos a nosotros que celebramos el domingo? Este tema del sábado, que parece un tema antiguo y que se quedó allá en la ley de Moisés. Tiene algo para decirnos a nosotros que ya no miramos a Moisés como la máxima autoridad, sino que miramos en Jesús y encontramos en Jesús nuestro verdadero Rey y Señor. Y en cierto sentido, como él mismo lo dijo, nuestro verdadero y único Maestro. Entonces la pregunta es. ¿Tiene algo que enseñarnos esto del sábado a nosotros? Y la respuesta que vamos a encontrar. Y yo creo que ya ustedes la presienten. Es un resonante Sí. Sí tiene algo que decirnos el sábado a nosotros. Y voy a darte tres ejemplos que nos muestran cómo el sábado, aunque empezó siendo legislación de los judíos, pues sí que tiene algo que decirnos a nosotros, los que creemos en Cristo y los que reconocemos en Cristo nuestro Maestro. Primer aspecto. La palabra sábado está emparentada. Está profundamente relacionada con el descanso. Descansar. Y ese descanso en la Biblia es mucho más profundo que simplemente dejar de trabajar. Por ejemplo, la carta a los Hebreos nos habla de que nosotros estamos llamados a entrar en el descanso de Dios. Si eso se dice en hebreo, la expresión correspondiente al sábado es algo así como el Sabbath de Dios. Estamos llamados a entrar en el sábado de Dios, en el descanso de Dios. Y la misma carta a los Hebreos nos hace una advertencia. Nos dice que en el desierto, los que se rebelaron, los que no creyeron plenamente en el Señor, no entraron en su descanso. Es la misma expresión que encontramos en el Salmo noventa y cinco. El Salmo noventa y cinco dice: Cuando Dios muestra su su ira, podríamos decir, su profundo descontento con el pueblo elegido. Dice: Por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi Sabbath, que no entrarán en mi descanso. O sea que lo del descanso no es simplemente dejar de trabajar. Y si tú recuerdas también en el libro del Génesis se nos dice que: Dios hizo la creación en seis días. ¿Y qué es lo que nos quiere decir eso? Que después de seis días trabajando, Dios estaba terriblemente agotado. Y entonces necesitaba un descansito. No. El descanso quiero insistir, no es simplemente dejar de trabajar. El descanso es una dimensión de los seres inteligentes y libres que les permite apreciar lo que es valioso, lo que es bello, lo que es bueno, apreciar, disfrutar y compartir lo que es bello, lo que es verdadero, lo que es valioso, lo que es bueno. Una cosa es conseguir lo que es valioso, lo que es bueno, lo que es bello. Una cosa es conseguirlo y otra cosa es apreciarlo, disfrutarlo y compartirlo. Las dos cosas son propias de los espíritus inteligentes y libres, es decir, de los seres espirituales, como es en primer lugar Dios, que es Espíritu, como son también los ángeles. Y como somos también nosotros los seres humanos, nosotros también tenemos esa característica. San Agustín nos habla de este tema diciendo que hay que distinguir entre lo que es usar las cosas y lo que es disfrutar las cosas. Por ejemplo, cuando estamos trabajando estamos usando cosas para obtener unos fines. Por ejemplo, tengo que trabajar porque necesito ese dinero. Entonces ahí San Agustín utiliza un verbo que es el verbo uti, de donde viene el verbo usar para nosotros el verbo uti. El verbo uti es el propio del trabajar, es decir, cuando tú estás en camino, pero no has llegado todavía a la meta, entonces eso se llama el verbo uti. Eso es lo propio del trabajo. Pero después es necesario llegar al verbo frui, que es el verbo propio de disfrutar. Una cosa es caminar hacia la meta y otra cosa es llegar a la meta. Cuando tú caminas hacia la meta, pues tú estás avanzando. Pero cuando tú llegas a la meta, ¿qué es lo que tienes que hacer? Pues tú aprecias, disfrutas y compartes. Ese es el sentido del sábado. El primer gran sentido del sábado. Y eso es lo que no entendían los fariseos, los fariseos, esos que estaban espiando a Cristo. Ellos veían en el sábado únicamente una serie de exigencias. Esto está permitido. Esto no está permitido. Cuidado con hacer esto. Eso terminaba haciendo siendo del sábado una carga, una carga insoportable. Entonces Cristo viene a devolverle el sentido al sábado. El auténtico sentido del sábado es el apreciar, es el disfrutar y es el compartir el bien. Y por eso, cuando Él cura a aquel hombre en la sinagoga, cuando él cura a ese paralítico en la sinagoga, lo que está haciendo es compartiendo un bien, en ese caso el bien de la salud, compartiendo ese bien con ese pobre hombre. Ese es el sentido del sábado y eso es lo que tiene que ser para nosotros también el día domingo. Nosotros apreciamos todo lo que Dios ha hecho por nosotros. Nosotros disfrutamos, nos gozamos en todo ese bien que Dios ha hecho por nosotros y nosotros compartimos ese bien, lo compartimos en familia, lo compartimos en comunidad, lo compartimos con los necesitados, lo compartimos con los que no lo tienen. Ese es el verdadero sentido del sábado. Mucho más habría que decir, como comenté al principio, hay por lo menos tres puntos de contacto entre el sábado, como lo entiende la Biblia, incluyendo el sábado judío y nuestro día de descanso, que es nuestro día de alabanza, que es nuestro día de compartir. Pero por ahora vamos a quedarnos solo con este primer punto, y si no me avergüenzo, te quedo debiendo los otros dos puntos. No quiero que esta reflexión sea excesivamente larga. Por ahora solo quiero que tú aprecies lo que es el verdadero descanso, porque el verdadero descanso es el que te permite tener una anticipación de la meta, es el que te permite apreciar el camino recorrido, es el que te permite disfrutar lo que Dios ha hecho por ti y por lo tanto es el que te permite también compartir ese bien con tus hermanos. Eso es lo que significa el sábado. Eso es lo que habían perdido los fariseos, y eso es lo que Cristo entendía mejor que nadie la gloria para él. Amén.

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