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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La vida cristiana es un camino: aceptar a Jesús y ser cristiano es nuestra opción pero no resuelve todo, porque el sí que dimos debe que llegar a todas las áreas de la vida.
Homilía o231005a, predicada en 20160905, con 5 min. y 34 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy está tomada de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios. Es un momento muy oportuno para recordar cómo están organizados los escritos de San Pablo en el Nuevo Testamento. Si abres tu Biblia, te das cuenta de que primero van los evangelios. En el Nuevo Testamento Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Después de los Evangelios, tenemos el libro de los Hechos de los Apóstoles y después empiezan las cartas de San Pablo. Y quizás te hayas preguntado alguna vez en qué orden van esas cartas. Uno ve que lo primero que aparece es la carta a los romanos. Después vienen la primera y segunda cartas a los Corintios y uno dice Bueno, fue que escribió primero Romanos. Es un orden cronológico, es un orden alfabético. El orden que ha querido seguir la Iglesia es de acuerdo con el tamaño de los escritos. De todas las cartas de San Pablo, la más extensa, y podríamos decir la que tiene mayor contenido, es la carta a los romanos. Después de esa carta están las cartas a los corintios. En términos de extensión, parece que la idea es que nos alimentemos sustanciosamente a partir de estos grandes documentos. Y estamos en este momento de nuestro ciclo litúrgico leyendo la primera carta de San Pablo a los Corintios. Esa comunidad fue muy querida por él, porque él mismo Pablo permaneció algo más de un año entre los corintios. Corintios quiere decir habitantes de la ciudad de Corinto en Grecia. Pablo fundó esa comunidad y Pablo permaneció con esa comunidad cerca de año y medio, de modo que los conocía bien y había luchado mucho por ellos. Los había exhortado, les había predicado, había orado con ellos. Eran gente que él la sentía muy cercana, pero evidentemente no fue un trabajo fácil, porque aquellos corintios no tenían propiamente una formación en las Sagradas Escrituras, de manera que eran gente que estaba completamente en la realidad del mundo pagano. Eso significa que estos corintios seguían las costumbres del medio que habían conocido, las costumbres del mundo pagano. Y en particular, esa ciudad de Corinto era famosa por sus costumbres bastante desordenadas. Alguien diría bastante liberales. Eso quiere decir que, por ejemplo, en materia de sexualidad había todo tipo de excesos y todo tipo de prácticas. Prostitución sobre todo. Y y ese ambiente de permisividad y libertinaje indudablemente estaba como una especie de fondo cultural, como un suelo cultural de donde brotaba esta gente a la que Pablo estaba evangelizando. O sea que no era fácil. realmente era bien difícil. Y el testimonio que nos dan estas cartas a los Corintios es que la evangelización tiene muchas etapas. Una persona puede haberle dicho sí a Jesucristo. Una persona puede haber aceptado el evangelio de Jesús y sin embargo, a pesar de eso, todavía sus costumbres siguen siendo paganas en muchos aspectos. Tal vez esa es la enseñanza más importante que quisiera que nos quedará el día de hoy. Que la vida cristiana es un camino y que aceptar a Jesús y saber que ser cristiano es nuestra opción, todavía no resuelve todo, porque ese sí que tú le has dado a Jesucristo. Luego tiene que impregnar todo tu ser, todas las áreas de tu vida. Y los corintios le habían dado un sí a Jesucristo, pero todavía tenían amplias áreas de su vida en donde tenían que cambiar. Por eso la primera carta de hoy nos habla de una situación escandalosa que al parecer ellos la estaban aceptando. Resulta que un hombre resultó viviendo como si fuera con la esposa. Resultó viviendo con la madrastra, la esposa del papá. Y entonces, como quien dice, le quitó la esposa al papá o el papá se la cedió y este siguió con esa misma mujer y todos tan tranquilos y todos tan civilizados y todos tan contentos. Pablo tiene que levantar la voz y decir no hay un límite. Ustedes han de reformar esa parte de sus costumbres. El sí que le dieron a Jesucristo tiene que llegar hasta lo profundo de su ser, hasta que todo en ustedes proclame el reino del Señor. Esa es la grandeza de este mensaje que tenemos que aplicar también nosotros. Quizás algunos de quienes reciban estas palabras han tenido experiencias fuertes. Quizás has hecho un buen retiro espiritual, quizás has estado en un lugar donde te has confesado muy bien, donde le has dado un sí enamorado y entusiasta a Jesús. Bueno, que ese si llegue a todas las áreas de tu vida. Amén.

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