Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Los líderes en la Iglesia no deben ser idealizados, lo bueno que tienen lo han recibido de Dios, no deben ser críticos desbordados y si no te llevan a la conversión son unos tramposos.

Homilía o223010a, predicada en 20240904, con 9 min. y 19 seg.

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Transcripción:

Algunos decían: Bueno, yo soy de la línea de un predicador que se llamaba Apolo. Otro decía: No, yo soy de la línea de Cefas, o sea del apóstol Pedro. Otro decía: No, yo voy con lo de Pablo. Y así se dividían unos en contra de otros. Esto estaba sucediendo a pocos meses, podríamos decir, de que el apóstol Pablo les estuviera educando durante cerca de dos años. O sea, analicemos ese dato, Pablo había sido su maestro, había sido su egregio catequista durante cerca de dos años, y con toda la unción, con toda la gracia que Dios le dio al apóstol San Pablo, y teniendo ellos a Pablo como su Maestro, fíjate las cosas que les pasaban. Esto ya nos trae una enseñanza, nos está enseñando que ya ves, uno puede tener los mejores maestros y, sin embargo, caer en cosas tan tristes como lo que estamos viendo aquí, no todo es culpa de los maestros.

Y lo otro que nos muestra es que estas competencias y comparaciones entre unos líderes y otros líderes, eso ha sucedido desde siempre, podríamos decir, porque también en nuestra época encontramos eso. Hay gente, por ejemplo, en redes sociales, hay gente que defiende con un ardor intensísimo: Yo sigo el ejemplo de tal sacerdote. Para mí el obispo que acierta es este. El Papa es el único que nos marca el ritmo y es un profeta de nuestro tiempo. Cuidado con los que atacan al Papa. Otros ni siquiera consideran Papa a nuestro Papa Francisco, sino que lo llaman por su apellido civil y dicen Bergoglio tal cosa, Bergoglio tal otra. Esas peleas, esas disputas, siguen mostrando lo profundamente inmaduros que somos en la fe. Entonces, tratemos de dar algunas recomendaciones con este tema de los líderes humanos que encontramos en la Iglesia. Unas cuatro o cinco recomendaciones breves, concretas.

La primera, y tal vez la más importante, en el sentido de que de ella se deriva todo lo demás. Lo primero es que recordemos que todos nuestros líderes son seres humanos, hechos del mismo barro que todos los demás, son pecadores, somos pecadores. Y esto significa que la idealización de los líderes, como diciendo tal obispo es perfecto, tal Papa no tuvo ningún defecto, eso va en contra de lo que nos muestra la Sagrada Escritura y la sana teología. Son seres humanos, partamos de esa base. Una foto que muchas veces me ha servido de reflexión es aquella en donde aparece el Papa Francisco arrodillado, confesándose, el Papa también tiene que confesarse, el sacerdote más ejemplar que hayas conocido, también tiene que confesarse. Entonces, no idealicemos a las personas, ese es el primer punto.

Segundo punto, tengamos en cuenta que estos líderes lo que tienen de bueno lo han recibido de Dios. Y esto quiere decir que cualquier sacerdote, obispo o Papa que a ti te haya servido en tu proceso de conversión, en realidad es una flecha que apunta hacia Dios, es decir, aquella frase que dice San Pablo: Qué tienes que no hayas recibido, te gusta la predicación de tal sacerdote, piensa es un don que Dios le ha dado. Y esa predicación debe llevarme hacia el Señor, debe llevarme hacia la grandeza de Dios, que es el que da todos los dones, esto es fundamental, esto es fundamental, porque si es Dios el que le dio esos dones, por ejemplo, a ese sacerdote, probablemente no le ha dado todos los dones. Probablemente hay otros dones que Dios le ha dado a otros predicadores laicos también, laicas, religiosas. Entonces, no pensemos que ese ser humano, hombre o mujer, religiosa, sacerdote, obispo, no pensemos que esa persona tiene todo. No, no tiene todo, esa persona, esa persona en realidad ha recibido de Dios, y Dios le ha dado otros dones a otras personas.

Por eso, de las frases más peligrosas que puede decir un sacerdote, y que lamentablemente la han dicho algunos, en temas de dirección espiritual, es: Usted confiésese solo conmigo. Nadie, nadie es dueño de tu alma, sino solamente Jesucristo, solamente Jesucristo. Cuidado con cultivar ese espíritu de secta, como quien dice solamente este Padre y los que son como Él, y los que son de su línea, porque son muy generosos, porque son muy avanzados o porque son muy tradicionales, solamente ellos, solamente ellos, como si Dios no hubiera dado nada más a nadie más. Cuidado con eso, eso es lo que crea secta. Dios ha dado otros dones a otras personas. Entonces, hay que tener cuidado con eso, porque tu alma, tu futuro, tu eternidad, le pertenece a Dios. Y tú eres de Dios, que es el que te ha dado todo y es el que le ha dado todo a las personas que tú admiras.

Otra recomendación, ten cuidado con esos predicadores, laicos o sacerdotes, ya dijimos, con esos líderes, por ejemplo, líderes en redes sociales que no pueden abrir su boca si no es para criticar a alguien. Mira, no importa qué tan sabia pueda parecer una persona, cuando el que abre su boca siempre está criticando a otros, eso solo tiene una explicación y es que quiere presentarse como si él fuera el limpio, el inmaculado o la inmaculada, la perfecta. Yo le tengo mucho temor a eso, porque ya he conocido casos y algunos de los sacerdotes que yo los conocí en esa tónica, ya abandonaron el sacerdocio. Cuidado con eso, cuidado con ese estilo de estar siempre criticando, hay gente que critica a los de este grupo y los de otro grupo, y los de aquí y los de allá. Y lo que dijo este y lo que dijo el de más allá. Cuando todo es crítica, el mensaje que se está dando, así como inconscientemente, es: Solo nosotros estamos bien, solo nosotros tenemos el equilibrio, solo nosotros hacemos las cosas bien.

Y, por último, otra recomendación, ten cuidado con esos líderes que te complacen, que no te llaman a conversión. Ese es otro estilo de líder que es muy peligroso y que a menudo termina siendo un lobo vestido de oveja. Puede ser agradable para nuestra carnalidad, agradable que nos digan: No te preocupes por tu pecado, sigue en tu adulterio, sigue abortando, tienes tendencia al mismo sexo y vives con una pareja del mismo sexo, sigue, sigue tranquilo. Estás explotando económicamente, pero eso te da gran prosperidad. Bueno, ya sabes, hay que hacerle buenas donaciones a la Iglesia, pero sigue tranquilo. El que no te llame a conversión, el que no te haga ver tu pecado, es una trampa y es un tramposo. El verdadero líder tendrá que desagradarte muchas veces, desagradarte en el sentido de mostrarte cosas que tú no querías ver, ese es el verdadero líder. El verdadero líder sabe que no tiene que conducir la gente hacia sí mismo, sino hacia Dios.

Bueno, estos son algunos apuntes que nos pueden servir para identificar los verdaderos líderes, para no idealizar demasiado a ninguna persona y para en todo y en todos, buscar siempre el querer de Dios y la voluntad de Dios, la alabanza para el Señor. Amén.

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