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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Necesitamos la acción del Espíritu Santo para reconocer el paso de Dios en nuestra vida, en la Iglesia, en la sociedad actual; sin eso sentimos que reinan otros poderes.
Homilía o222011a, predicada en 20200901, con 5 min. y 19 seg. 
Transcripción:
¿Tú podrías decir que eres nueva criatura? ¿Tú podrías decir que Dios ha hecho algo en ti de tal magnitud que te sientes como un hombre nuevo? ¿Podrías decir eso? Es la pregunta que surge cuando nos vamos a la primera lectura de hoy, tomada de la primera Carta a los Corintios, Capítulo Dos. San Pablo nos habla de dos tipos de personas. Una traducción dice, por ejemplo, esto a nivel humano uno no capta las cosas del Espíritu de Dios y le parecen tontería. Y es bueno preguntarse ¿A ver, San Pablo hablaba de eso de nivel humano? ¿Qué quiere decir eso? Las expresiones que utiliza San Pablo son un poco difíciles de traducir en este caso. Él habla de dos hombres. La palabra hombre en griego se dice Anthropos. Él habla de dos hombres y un hombre es el que simplemente tiene su alma, es decir, una persona humana. Por eso dice la traducción a nivel puramente humano. Alma en griego se dice Psijé. De ahí viene la psicología, la psiquiatría, ese tipo de palabras provienen de ahí, de la palabra griega psijé. Entonces, para San Pablo existen personas que están en ese nivel.
El nombre que le da a ese tipo de personas San Pablo es Anthropos psíquicos, es decir, el que tiene psijé, el que tiene solamente alma, el que ve las cosas únicamente con las capacidades de su propia naturaleza, una naturaleza que todos sabemos que está herida por el pecado. Porque yo creo que todos conocemos las consecuencias del pecado original y todos sentimos dentro de nosotros esos impulsos que nos arrastran, que nos jalan hacia abajo, que muchas veces incluso nos humillan. Conocemos eso. Entonces el anthropos psíquicos, el hombre natural, la persona que se queda a nivel humano. Esa es la persona que únicamente pretende utilizar las capacidades de su naturaleza. Repito, una naturaleza herida por el pecado.
Pero luego, cuando de verdad ha llegado a nosotros la acción de la gracia, se opera un cambio profundo. Ese cambio profundo lo describe San Pablo utilizando la misma palabra anthropos. Y esa palabra ahora le agrega un adjetivo diferente. Es el anthropos pneumatikos. El anthropos pneumatikos viene de la palabra pneuma, que significa espíritu, es decir, el que ha conocido el Espíritu de Dios, el que ha experimentado, el que está bajo la acción de ese Espíritu de Dios. Ese es el anthropos pneumatikos. Y el anthropos pneumatikos es el cristiano que ha tomado conciencia y que vive realmente la acción de la gracia, el poder de la gracia en su vida. Ese es el anthropos pneumatikos y por consiguiente, como el Espíritu de Dios obra en esta persona, como está el Espíritu de Dios en ese corazón, entonces ya no opera esta persona, ya no opera solamente con sus capacidades naturales, sino que tiene un plus, tiene algo más y eso más que tiene es lo que le regala el Espíritu.
Y necesitamos de esa acción del Espíritu para reconocer el paso de Dios, el paso de Dios en nuestra vida, para reconocer el paso de Dios en la Iglesia, para reconocer el paso y la presencia de Dios en la sociedad actual. Sin eso, muchas veces lo que sentimos es que reinan los distintos egoísmos, intereses, pactos, estrategias, astucias de la gente y nada más. Y no vemos más. Pero el Espíritu te da ojos nuevos, no para negar lo que ya veías, sino para ver más, para ver mucho más, para descubrir mucho más. Así que pidamos ese don del Espíritu para no quedarnos viendo las cosas solamente con nuestra pequeñita lógica, sino que por encima, sin quitar nuestra capacidad racional por supuesto, por encima y más allá de ella, con la acción del Espíritu, podamos ver y comprender tanto que Dios, tanto pero tanto, que Dios quiere darnos y quiere que recibamos.

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