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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
¿Tienes sólo alma y cuerpo, o tienes alma, cuerpo y espíritu?
Homilía o222005a, predicada en 20120904, con 4 min. y 56 seg. 
Transcripción:
Uno de los temas más polémicos en los comienzos de la predicación del Evangelio en medio de la cultura griega fue el tema de la sabiduría. Sabiduría en griego se dice gnosis, y vamos a encontrar desde el siglo primero en que Pablo, Bernabé, Apolo y otros inician esta obra evangelizadora desde ese siglo primero hasta bien avanzado el siglo cuarto o incluso el siglo quinto. Hay toda una serie de discusiones sobre la gnosis y sobre lo gnóstico. Desde el punto de vista cristiano esas discusiones están suficientemente claras y en eso nos ayuda el texto de hoy. Lo que no se puede negar tampoco es que el movimiento gnóstico con mil rostros, mil máscaras y diferentes presentaciones. Sigue todavía vivo en la sociedad humana y, por supuesto, sigue siendo una especie de amenaza para la fe cristiana. ¿Qué hay que destacar aquí? Pablo está oponiendo dos modos de sabiduría. Estamos en la primera carta a los Corintios, capítulo segundo, y Pablo muestra la diferencia entre una forma de sabiduría y otra forma. Hay una sabiduría que en la traducción usual de la Biblia se llama el nivel puramente humano. Otras veces a eso se le llama el hombre natural, otras veces se habla de hombre en el ámbito de sus capacidades, es decir, sin el auxilio de la gracia divina. ¿A qué alude todo eso? Todo eso apunta a una expresión que utiliza San Pablo. Es el anthropos psíquicos. Anthropos significa ser humano. Es el hombre. Psíquicos. Quiere decir el que tiene la vida, la vida humana y solo la vida humana. La palabra psijé en griego, que se suele traducir por alma, quiere decir la vida. Entonces el anthropos psíquicos es el que tiene la vida humana. Pero cuidado, eso no es todo lo que nosotros necesitamos. Y aquí es donde está la gran paradoja. Aunque somos seres humanos, necesitamos más que lo que da la vida humana. Necesitamos, estamos abiertos a un infinito. Por algo decía San Agustín Nos hiciste Señor, para ti. Fíjate, somos pequeños, somos limitados, somos pecadores, pero estamos hechos para el infinito. Es decir, el hombre no se sacia con una vida solamente y puramente humana. Aunque somos limitados, aunque somos hombres, tenemos nostalgia, deseo, anhelo, necesidad de Dios. Y esa otra vida, esa vida que solo nos puede llegar como regalo, esa vida que solo nos puede llegar como gracia. Esa es la donación de vida que ha llegado a nosotros en virtud de los méritos del sacrificio de Cristo. Y esa otra vida, esa vida de la gracia, es la que San Pablo llama Espíritu. Y por eso, en la manera de ver Pablo al ser humano, hay personas que solo tienen alma y cuerpo, mientras que hay personas que tienen alma, cuerpo y espíritu. El que solo tiene cuerpo y alma es el que parece saciarse simplemente con lo que alcanzan las palabras humanas, la sabiduría humana. En cambio, el que tiene cuerpo, alma y espíritu es aquel que se ha abierto al regalo de amor que nos ha dado Dios Padre en su Hijo Jesucristo, al regalo de amor que el Padre y el Hijo nos han dado en el don del Espíritu. Y ahí viene la pregunta ¿Dónde estás tú? ¿Tienes solo alma y cuerpo o tienes alma, cuerpo y espíritu?

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