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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El pecado fundamental de un mal pastor y aquí aplica todos quienes tienen a cargo personas como el sacerdote, el obispo, el padre de familia, el profesor es que únicamente se preocupa por sí mismo y se olvida que tiene cosas por corregir y mejorar.
Homilía o203006a, predicada en 20220817, con 5 min. y 40 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy está tomada del capítulo número 34 del profeta Ezequiel, y una de las características de este profeta, no solo de él, pero que destaca bastante Ezequiel, es esa dureza con la que muchas veces habla. Su lenguaje puede parecer incluso crudo, puede parecer rudo, es bastante, bastante fuerte. Entonces, en este caso, el profeta se refiere a los malos pastores. Sobre ese texto, San Agustín tiene un sermón absolutamente precioso, del cual todos podemos aprender. Y lo primero que quiero hacer hoy es invitarte a que busques en internet, en tu buscador favorito, busca: Sermón de San Agustín sobre los pastores. Es absolutamente precioso. A todos nos sirve, pero, sobre todo, es una exhortación para nosotros, los que tenemos un encargo pastoral en la Iglesia, es decir, pues ante todo el Papa, los obispos, nosotros los sacerdotes, que tenemos ciertamente encargo, tenemos un encargo de servicio, tenemos un encargo pastoral dentro de la Iglesia.
La pregunta que yo me hago en este momento es si esas reflexiones de San Agustín únicamente sirven para los sacerdotes o sirven también para otras personas. Y me estoy acordando de esa celebración que tenemos todos los años en el cuarto domingo de Pascua, que se conoce como la fiesta del Buen Pastor. Fiesta del Buen Pastor, en esa fiesta, en esa celebración, cuando uno se pone a reflexionar qué es un pastor, uno se da cuenta que finalmente un pastor es un líder que realmente se preocupa y cuida del rebaño. Es decir, que guía a las ovejas, que las defiende de los enemigos, que les busca buen alimento, que les hace descansar, este es un buen pastor. Y si nosotros pensamos en eso, nos damos cuenta que el oficio de pastor no está únicamente para los sacerdotes o para los obispos.
Si tú tienes gente que, de alguna manera, te sigue, si tú tienes gente, gente que tú alimentas de algún modo, gente a la que tú tienes la responsabilidad de cuidar de algún modo, gente que de algún modo te invita también a llevarlos a descansar, darles un reposo. Si tú tienes personas así, pues estos textos sobre los pastores también son para ti. Y por supuesto, las primeras personas que vienen a mi mente son los padres de familia. Un padre de familia claramente tiene personas a su cargo y lo que tú hagas tiene una repercusión en tus hijos. Y además hay que preocuparse cómo se alimentan tus hijos y, por supuesto, la preocupación no es solamente si están tomando la suficiente cantidad de proteínas o de vitaminas. Está muy bien lo del cuerpo, pero hay que preguntarse también: Oye, y ¿cómo está el alimento espiritual o mental de tus hijos? Eso hay que preguntárselo. Y eso incluye, por ejemplo, en qué redes sociales están, qué medios de comunicación utilizan, con quiénes hablan.
Entonces, estas advertencias de Ezequiel sobre los pastores evidentemente pueden ayudar a que muchos padres de familia sean mejores padres de familia, y eso es absolutamente maravilloso, eso es muy importante. Pensemos, por ejemplo, en los profesores, pensemos, por ejemplo, en los influencers. Si tú tienes miles de personas y hay gente que tiene millones de seguidores en las redes sociales, si tú tienes miles de personas que te están siguiendo, que están atentos a tus palabras o a lo que tú haces, o a lo que tú compras, o a dónde vas, o qué opinión ofreces, pues de algún modo tú tienes una responsabilidad con esas personas.
Y ¿cuál es el mensaje que nos da Ezequiel para todos los que tenemos alguna responsabilidad? El mensaje de Ezequiel es clarísimo, porque lo que él critica y aparece varias veces en la primera lectura de hoy, es estos pastores se apacientan a sí mismos, se apacientan a sí mismos, es decir, el pecado fundamental de un mal pastor, y ya vemos cuántas personas tenemos oficio de pastores, el pecado fundamental de un mal pastor es que únicamente se preocupa por sí. Si tu egoísmo de papá hace que no tengas el tiempo, el cuidado, el detalle, la cierta vigilancia que es necesaria sobre tus hijos, pues caen sobre ti las palabras de Ezequiel. Y lo mismo tenemos que decir, claramente lo mismo tenemos que decir de el profesor que únicamente piensa en su sueldo, o el influencer que únicamente piensa en el número de sus seguidores. Cada uno de los que tiene un impacto sobre muchas personas puede aplicarse el texto de Ezequiel y todos tenemos mucho de qué corregirnos y todos tenemos mucho en qué mejorar, o ¿qué dices tú?

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