Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La verdadera libertad es desprenderse de todo para adherirse únicamente a Dios.

Homilía o201005a, predicada en 20200817, con 7 min. y 11 seg.

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Transcripción:

Un ejercicio que siempre es interesante es situarse uno en la escena del Evangelio que tiene delante. Hoy, por ejemplo, tenemos un texto del Capítulo Diecinueve de San Mateo. Es un diálogo. Un joven o probablemente un joven adulto que habla con Cristo. La escena se presta muchísimo para el ejercicio que acabo de mencionar. Es bueno situarnos en el lugar de este hombre y tratar de identificar su pregunta dentro de nosotros. Observa la frase, identifica la pregunta que él se hizo dentro de nosotros. La pregunta de él en la traducción usual dice ¿Qué tengo que hacer para tener vida eterna? Te puedo asegurar que la mayor parte de la gente cuando oye esa pregunta dice vida eterna. Eso suena como a inmortalidad. Eso suena como a vida después de la muerte, no.

Si nosotros vamos a la raíz del texto, encontramos que vida eterna no es algo tan extraño como parece. Sabes a qué se refiere Vida eterna. En griego dice Zoen aionion. Aionion es una palabra difícil de traducir. Usualmente se traduce por eterna, pero lo que quiere decir es una vida sin eon. Ay, Dios. Esto se está complicando. ¿Y qué es un eón? Bueno, hay varias traducciones. Un eón es una época. Un eón es el condicionante de todo un tiempo. Por ejemplo, nosotros podemos hablar en la historia de Europa, de la época de la monarquía, la época del Imperio Austrohúngaro, son épocas. Una época es como un modo de vida que abarca décadas, incluso siglos. Eso es lo que significa un eón. Un eón es una época. Bueno, y ¿Qué significa entonces una vida sin eón? Es una vida que está más allá de todas las épocas. Una vida que esté por encima de los condicionamientos de todas las épocas, porque toda época tiene sus condicionamientos.

Por ejemplo, si tú hubieras nacido en una época de monarquía, digamos de monarquía real, donde los reyes realmente mandaban, si tú no eras de la familia real, tú ni siquiera soñabas con llegar a gobernar ese país o ese lugar. Eso no tenía sentido para ti y no tenía sentido para ti porque en esa época había ese condicionamiento. Entonces, para entender la pregunta de este muchacho, uno tiene que tiene que acercarse a lo que significa eón. Eón significa época y una vida sin eón es una vida sin los condicionamientos que tienen todas las épocas. Por ejemplo, nosotros vivimos en una época marcada por el relativismo. A muchos de nosotros eso no nos gusta. Pero si yo me paro por las calles y empiezo a gritar, todos ustedes viven en el relativismo. Pues seguramente me encierran en un hospital psiquiátrico y ahí paró todo. Yo no puedo cambiar las condiciones de mi época con esa facilidad. Y además hay un detalle y es que la gente que ha tratado de romper completamente con su época muchas veces, sí lo ha conseguido, es a un precio altísimo de sangre, de violencia, algo impresionante. Las personas que llamamos los grandes líderes, los grandes conquistadores, los grandes libertadores, han sido personas que probablemente han roto con una época. Pero para eso han tenido que romper miles o millones de vidas. Es un tema interesante.

Entonces, la pregunta de este muchacho es cómo puedo tener una vida que no tenga las ataduras, que no tenga los condicionamientos de estas épocas en que estamos. Quiero una vida que sea plena, una vida que no tenga condicionamiento, una vida que sea totalmente vida. Una vida que sea libre. Eso es esa plenitud de vida. Eso es lo que quiere decir la pregunta de este hombre. Y Jesús le da una respuesta completamente paradójica porque le dice que la manera de escapar de todos esos condicionamientos, la manera de ser libre, es ser como Él. Es decir, Jesús es el verdaderamente libre. Y que aquél que tiene la libertad de dar todo, de entregarlo todo, de vender los bienes, dárselos a los pobres. La persona que tiene esa libertad, esa es la que es libre, porque si no puedes salir de lo que tienes y no puedes entregar lo que tienes, entonces no es tanto que tú tengas tus bienes, es que tus bienes te tienen atrapado a ti. Por eso Cristo está dando una enseñanza radical sobre esa libertad que Él mismo vivía.

Es un tremendo desafío, pero uno entiende cómo grandes santos, como San Francisco de Asís, como Santo Domingo de Guzmán, conocieron esa libertad, la libertad del que no está atrapado, del que no está amarrado, el que no está apegado a nada. Eso es empezar a vivir vida eterna. Pero si yo me desprendo de todo y me quedo sin nada, eso sería como ir al vacío. No se trata de desprenderse de todo para adherirse únicamente a Dios según el camino de nuestro Señor. Esa es la libertad. Eso es lo que quizás estás buscando, a pesar de que te cueste trabajo reconocerlo.

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