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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La vida cristiana es mucho más que portarse bien.
Homilía o201001a, predicada en 19960819, con 13 min. y 24 seg. 
Transcripción:
Este relato del evangelio de hoy su santidad el papa Juan Pablo Segundo. Hace una hermosísima explicación y aplicación de este texto en uno de sus documentos se llama, El esplendor de la verdad a veces lo hemos oído citado por su nombre en latin Veritatis Splendor. En esta encíclica el papa durante toda la primera parte de su documento, va tomando casi palabra por palabra del evangelio que hemos escuchado este día y lo va aplicando y lo va explicando. Quien tenga este documento del papa en casa o quien desee sumergirse más profundamente en este efecto del evangelio aproveche la exhortación que Juan Pablo Segundo nos hace en esta encíclica. Yo no voy a hacer aquí un resumen de la encíclica, ni de lo que se podría decir de la enseñanza moral a partir de este pasaje. Solo quiero compartir con ustedes tres puntos de reflexión. Primero, mira como acaba el pasaje del evangelio. El comienzo es muy triste porque era rico. Como se había una novela o cosa parecida que se llamaba; Los ricos también lloran. No es frecuente que las personas tienen bienes de fortuna, se encuentren tristes. Pero el mismo Jesús que dice, bienaventurados los pobres, también en la versión del Evangelista Lucas llega a decir, ay de vosotros los ricos. Y eso como que se cumple este capítulo diecinueve, versículo veintidós el evangelio, según San Mateo. Por un lado nos encontramos con un rico triste, un rico aprisionado por su riqueza un rico tan rico que resulta pobre para curar las tristezas que Cristo pudo ofrecer. Cuando muchos de nosotros creemos que nuestros problemas son de escasez, de falta de dinero, de falta de trabajo, de falta de tiempo, este evangelio de pronto nos ayuda a pesar de otro modo. Yo no estoy predicando la resignación, no se trata de decirle al que es pobre fíjese que también los ricos también lloran y también ellos tienen sus tristezas. No se trata de decir eso, pero si se trata de que no pongamos nuestro corazón y nuestra felicidad en algo que este evangelio sirvió para tristeza de ese hombre. Es la primera reflexión que quería compartir con usted. La segunda, es un muchacho pregunta ¿Qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? Hace una pregunta por la vida, por una vida definitiva y plena, por una vida felíz y eterna la pregunta a Jesús. A la pregunta de este muchacho Jesús le responde por qué me preguntas, ¿Qué es bueno? Este hombre, es joven pregunta por la vida. Quiere tener vida en plenitud y no se equivoca al buscar en la enseñanza y en la persona de Jesucristo, pero yo quiero precisamente destacar el talante de esta pregunta. Está preguntando por la vida, como si estuviera en cierto modo muerto y eso es lo que quiero destacar. La persona no tiene a Jesús así tenga muchas cosas, así tenga mucha sabiduría o muchas riquezas y muchas fama de alguna manera es una persona está muerta. Es una persona a la que le falta algo, le falta vida. Y por eso, la pregunta este hombre de alguna forma podemos hacernosla también nosotros. En muchas de nuestras vidas podríamos preguntarnos,¡si el que nos está haciendo falta, no es precisamente Jesús? No será el tiempo de preguntarse, de en vez de más dinero, en vez de más placer, en vez de más compañía, en vez de estar mendigando en este mundo, será que ha llegado el tiempo de acercarse a Jesús y pedirle a él. Pero esta reflexión la hago sobre todo porque cuando conoce uno, por ejemplo, jovencitas que andan por ahí queriendo pedacitos de amor, y que terminan hasta rebajandose, vendiéndose de cualquier manera. Pero todo fue con mucho amor padre, todo fue con mucho cariño. Cuando uno ve a jovencitas que hacen eso y en el fondo están pidiendo es un poco cariño, un poco de comprensión, alguien que hable conmigo, alguien que me entienda. No será la hora de que estas jovencitas, esperan que Jesús, lo que ya no tienen esperar del mundo. No será el momento de hacerle sus preguntas fundamentales a Cristo, no será de entrar profundamente en oración y acercarse a él y volver a él. Cuántas veces, y de cuántas formas le hemos pedido a las personas, que nos den tiempo, que nos den cariño, que nos pongan cuidado y nos ayuden. Bien, la persona humana no podrá darse, no podrá darte eso. Lo que tu necesitas, muy seguramente solo te lo puede dar la persona divina de Cristo. He puesto el ejemplo de la jovencita, pero eso se da también en tantos hombres y aspectos. El señor que quiere siempre un mejor trabajo. Yo conozco neurótica, amarga en lo profundo del corazón, porque se valoran a sí mismos por el dinero que alcanzan a recoger cada vez. Y exigen y reclaman y le maldicen a la sociedad y maldicen a su empresa y al gobierno y se llenan de asco de sí mismos y de envidia. Y sería el tiempo de que esas personas se preguntan ¿Sería que tocara la puerta qué es? Y repito yo no estoy quitando la importancia al dinero, al amor y nada de las cosas que hay en esta tierra. Pero por favor, la solución es definitiva y la vida definitiva, a la vida eterna. Hay que preguntar a Cristo Jesus, hay que pedírselo a él. También nosotros los sacerdotes y también las religiosas y los religiosos, conocemos este mismo error. Cuantas veces el sacerdote espera que la gente quede agradecida, por lo menos entienda que su vida es dura, y la gente no suele entender eso. La mayor parte de las personas no sé si ustedes mismos están prontos a hablar y hablar del sacerdote y de los pecados del sacerdote cuando se equivoca. Pero qué desagradecida es la gente. Y el sacerdote obligado con la conciencia durante años y años se consume sufriendo a la gente. Yo conozco muchas religiosas consumidas con una obra de educación y cuando las niñas normalmente son muchachas, cuando las niñas del colegio salen aquí, con tanta frecuencia solo salen murmurar, que tal pecadito, que tal problemita, que vieron en tal monjita. El mundo es muy injusto y el mundo trata con mucha injusticia a las religiosas y el mundo suele ser terriblemente ingrato con nosotros los sacerdotes. Y por eso nosotros a veces también nos la pasamos como esperando una sonrisa, un afecto, una amistad, una gratitud de parte del pueblo al que servimos. Habido el sacerdote que espere y se queda esperando ese agradecimiento. Sacerdote de Dios pies, que al ver tus ojos es hacia Cristo y esperar la recompensa de él. De modo que este evangelio también nos sirve para encontrar cual es la fuente de la vida, para aprender a trabajar y hacer las cosas por Dios, como nos dijo San Pablo. Usted cuando esté en su fábrica, cuando esté en su empresa, cuando esté en su casa, si tiene que trapear un piso, trapélo para Cristo Jesús. Si tiene que pasar unas planillas, paseelas para Cristo Jesús. Si tiene que trabajar un poco más trabajelo para Cristo Jesús. Piensa en él, ofrézcale minuto a minuto su vida, solo hay vida eterna. Y última reflexión sobre esta frase que dice Cristo al joven. Si quieren llegar hasta el final. Creo que algunos de ustedes tal vez me hayan oído esta historia. Un niño pequeñito como de seis años se rebeló contra la mamá. Mamá no vuelvo a ir a misa y la mamá piensa que se trata de un simple capricho, y dime porque no quiere ir a misa, no no no quiero ir a misa. La mamá le insiste y dialoga con él. ¿Por qué no quiere ir a la iglesia? Y le dice, Por que es que el padre, siempre dice lo mismo, que nos portemos bien. A mi esa frasecita siempre lo he dicho que ese niño me ha puesto a pensar mucho. Yo creo que la mayor parte de la predicación que hacemos en las iglesias es casi solo para la gente a la gente, portese bien. O será la primera parte de este evangelio, hombre no hable, no cometa adulterio, no no robe, no de falso testimonio, honre a su padre y a su madre. Pero eso es solo la primera parte. Hace falta también los púlpitos, y en los grupos de oración y en las convivencias y en las comunidades eclesiales de base y en todas partes se predique y se diga que ese no es el final del camino. Hombre, cumplir los mandamientos de la es solo el principio solamente, ese es el principio de la puerta de la vida. Cristo invita hoy como ayer a muchas personas. Si quieres llegar hasta el final, llega hasta el límite de ti mismo, ofrecerte totalmente para la obra de evangelio. Y esto no es solamente para hacer propaganda vocacional a los padres dominicos y las hermanas o franciscanas y dominicas. Esto es para contarle a usted que mientras usted no se acerque más del amor por Cristo está perdiendo la vida hermanito, mientras usted no se esté consumiendo por el Señor y ni sirviendo esta palabra de Jesús estará pensando sobre usted. Hermanos míos la vida cristiana es mucho más que portarse bien. Hay gente que dice yo no le hago mal a nadie la pregunta es ¿qué haces mal, si no haces mal? La pregunta es ¿ a quien haces bien? Que paso con la santidad de bautismo, que hubo de los anhelos más profundos de tu corazón en unión con Dios. Si quieren llegar hasta el final. Jesús llegó al final dice el evangelio según San Juan no hasta el extremo y nos sigue amando hasta el extremo en cada celebración eucarística y ofreciéndose como Hostia Santa como pan vivo bajado del cielo. Hermanos yo los invito en el nombre de Jesús, lleguen hasta el final no sean solamente buenos ciudadanos, no solamente buenas personas. Las buenas personas, las buenas personas esta llena Colombia de buenas personas y no sirven para nada casa. Buenas personas. Buenas personas. Esto no basta necesitamos Santos, necesitamos gente que llegue hasta el final. Si su corazón arde con estas palabras feliz de usted. Si no igual que este muchacho puede irse triste para su casa.

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